Sudáfrica

Las subvenciones de apoyo a la infancia se revelan fundamentales para reducir la pobreza infantil en Sudáfrica

Imagen del UNICEF
© UNICEF South Africa/2011/Marinovich
Peggy Maswanganyi y su bebé Hlamlani viven en una casa de labranza con su madre y otros familiares en Mtsetweni (Sudáfrica). La subvención en apoyo de la infancia ha sido fundamental para ayudar a atender a Hlamlani.

Por Katarzyna Pawelczyk

PRETORIA, Sudáfrica, 31 de mayo de 2012. Una investigación recientemente publicada revela que las subvenciones de apoyo a la infancia de Sudáfrica –un componente clave del programa de protección social del país– ha sido fundamental para reducir la pobreza y la vulnerabilidad infantiles.

Un efecto positivo

La subvención de apoyo a la infancia –aproximadamente 32 dólares estadounidenses por niño y por mes– beneficia a más de 10 millones de niños en Sudáfrica.

Al Departamento de Desarrollo social del país, al Organismo sudafricano de seguridad social y a UNICEF les encargaron una valoración de los efectos, que fue llevada a cabo por el Instituto de investigación sobre política económica. Los datos de la valoración mostraron claramente que los niños que reciben la subvención, en particular aquellos inscritos al nacer, acabaron más cursos escolares y rindieron mejor académicamente. Asimismo, eran menos propensos a caer enfermos o sufrir retraso en el crecimiento, además de tener más probabilidades de que un profesional de la salud supervisara su crecimiento.

Los datos también revelan que las niñas inscritas tempranamente obtenían mejores calificaciones en sus exámenes de matemáticas y lectura; los niños inscritos al nacer finalizaban más cursos escolares en comparación con los inscritos a los seis años.

Además existen pruebas de que la subvención reduce significativamente los comportamientos de riesgo entre los adolescentes, incluida la actividad sexual, el embarazo adolescente, el abuso del alcohol, el consumo de drogas, el actividad delictiva y la pertenencia a bandas.

Un salvavidas crucial

Peggy Maswanganyi es sólo una de las madres para las que la subvención mensual es un salvavidas. En su casa no hay actualmente ninguna persona adulta con empleo. Ella vive en el pequeño poblado de Mtsetweni, situado en la provincia rural de Limpopo, donde alrededor del 54% de los niños y niñas viven en hogares sin miembros económicamente activos. Con el apoyo de un voluntario de la comunidad, Peggy solicitó la subvención en los primeros meses tras el nacimiento de su bebé Hlamlani. El dinero de la subvención se utiliza para el transporte a la clínica local para las revisiones rutinarias y para la ropa y el alimento del bebé.

Imagen del UNICEF
© UNICEF South Africa/2011/Marinovich
La valoración de los efectos de la subvención en apoyo a la infancia ha mostrado que una inscripción temprana redunda en una mejor salud y resultados educativos. Un voluntario de la comunidad ayudó a Peggy Maswanganyi a solicitar la subvención para su bebé Hlamlani en Mtsetweni (Sudáfrica).

Un aspecto central de la subvención de apoyo a la infancia es su amplia incondicionalidad. La investigación revela que los cuidadores a quienes se encomienda la subvención –en su mayoría mujeres– invierten el dinero en buena nutrición, la escolarización, la atención y otros servicios fundamentales. Además, en el contexto de pobreza y desempleo extendidos, la subvención beneficia a menudo a toda la familia.

Aumentar el acceso a la subvención

Desde que se introdujera por primera vez en 1998, la cifra de niños que reciben la subvención se ha más que decuplicado. A lo largo de los años, la edad límite para ser beneficiario se incrementó de 7 a 18 años y el umbral de ingresos por hogar se aumentó para beneficiar a más niños. La simplificación del proceso de solicitud y una mayor flexibilidad en las opciones de cobro también han ayudado a incrementar la inscripción.

Sin embargo, la inscripción es todavía baja en el caso de niños de corta edad, pese al hallazgo de que los beneficios son mucho mayores cuando los niños se inscriben al nacer. En total, más de dos millones de niños candidatos a la subvención no se benefician de ésta. Las razones citadas más frecuentemente son: problemas para adquirir los documentos necesarios; falta de información sobre los procedimientos de solicitud o información deficiente sobre los requisitos; una burocracia lenta y compleja; costos prohibitivos tales como el transporte; disputas familiares sobre si solicitar o no la subvención y quién debería inscribirse como cuidador principal.

Los hallazgos de la valoración de los efectos se emplearán para abordar estos obstáculos y garantizar que se beneficien todos los niños que reúnen los requisitos.


 

 

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