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Sudáfrica

Llamamientos de financiamiento y actividades humanitarias

La crisis humanitaria de Zimbabwe está adquiriendo rápidamente una dimensión regional. El brote de cólera que se desató inicialmente en Zimbabwe se propaga ahora a los países vecinos. En Sudáfrica, el primer caso de esa enfermedad se registró el 15 noviembre en la localidad de Musina, en la Provincia de Limpopo, a 15 kilómetros de la frontera con Zimbabwe. Desde entonces, el cólera se ha propagado a las nueve provincias sudafricanas, de las cuales la más gravemente afectada ha sido la de Limpopo, donde han ocurrido 664 de los 721 casos de todo el país.

Paralelamente, se profundiza en toda la región una amplia crisis humanitaria. Los niños y niñas constituyen una parte importante del creciente número de inmigrantes que llegan a Sudáfrica, donde sus posibilidades de acceso a los servicios sociales básicos son limitadas y donde están amenazados por el abuso y la explotación.

El 11 diciembre 2008, el Gobierno de Sudáfrica declaró zona de desastre al distrito de Vhembe, donde está ubicada la ciudad de Musina. UNICEF y sus aliados -entre ellos la OMS y otros organismos de las Naciones Unidas, así como diversas ONG nacionales e internacionales- colaboran estrechamente para dar respuesta a la crisis de manera rápida y eficaz. UNICEF ha solicitado 1,4 millones de dólares para satisfacer las necesidades inmediatas de los niños, niñas y mujeres de las zonas afectadas en materia de suministro de agua, y saneamiento, higiene, educación (especialmente el desarrollo en la primera infancia) y protección de los niños y niñas.
Sudáfrica. Necesidades Inmediatas, 16 diciembre 2008 [pdf]

En mayo de 2008, la violencia se desató en el municipio de Alexandra, un suburbio de Johannesburgo, cuando turbas enfurecidas atacaron a extranjeros y sudafricanos que no hablaban la lengua zulu e incendiaron varias viviendas. También se registraron agresiones similares en la propia Johannesburgo y en Tembisa, Thokoza y Primrose, tres municipios de East Rand. Los ataques dejaron un saldo de 62 personas muertas y obligaron a unos 40.000 extranjeros a refugiarse en comisarías policiales, iglesias, centros comunitarios y otros sitios donde se les dio protección.

Las Naciones Unidas han brindado apoyo a los gobiernos municipales y provinciales para que realizaran evaluaciones rápidas intersectoriales sistemáticas a fin de determinar cuál era la situación humanitaria y cuáles eran las necesidades de los afectados a las que aún no se había dado respuesta. Sobre la base de esas evaluaciones, los organismos de las Naciones Unidas pusieron en marcha con diversas ONG un programa conjunto de apoyo al Gobierno de Sudáfrica en el marco del enfoque de grupos sectoriales. La ayuda consistió en apoyo material, orientación técnica y coordinación de las labores de los aliados en los marcos establecidos de común acuerdo sobre varios aspectos, como la esfera de actividades, el código de conducta y los principios directrices sobre el desplazamiento de la población.

Pese a que el número de desplazados por la violencia xenófoba ha disminuido marcadamente desde mayo de este año, cuando la crisis llegó a su punto culminante, el Gobierno de Sudáfrica necesita apoyo para el proceso de reintegración. UNICEF y sus aliados colaboran estrechamente con el gobierno para dar respuesta a la crisis humanitaria en las esferas de salud y nutrición; agua, saneamiento e higiene; educación, y protección de los niños y niñas. UNICEF solicita 525.000 dólares para dar respuesta durante los próximos tres meses a las necesidades iniciales de 8.556 personas desplazadas que se encuentran alojadas en 53 refugios en tres provincias.
Necesidades inmediatas en Sudáfrica - Agosto de 2008 [pdf]


 

 

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