Somalia

Los defensores de la protección infantil ofrecen seguridad a la infancia vulnerable de Somalia

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© UNICEF Somalia/ 2011/ Morooka
Child Protection Advocate Nimo Daher (left) counsels Safia (not her real name), who has been disowned by her relatives and is raising her infant son alone at a settlement for displaced people in Hargeisa, located in Somaliland, Somalia.

Por Iman Morooka

HARGEISA, Somalia, 7 de marzo de 2011. Si no fuera por Nimo Daher, un defensor de la protección infantil en uno de los asentamientos para personas desplazadas en la ciudad de Hargesia (Somalilandia), el bebé Hussein (nombre ficticio) habría sido probablemente víctima del abandono y el descuido.

Es es el destino de muchos niños y niñas de Somalia nacidos de relaciones extramatrimoniales. Safia (nombre ficticio) tiene 24 años y cuando dio a luz a Hussein hace tres meses se enfrentó a un futuro incierto. El padre del niño rechazó casarse con ella o hacerse cargo del niño. Los familiares de Safia renegaron de ella y le dijeron que se marchara de casa y abandonara al niño. Ella no tenía adónde ir, ni ingresos ni apoyo.

La ayuda para las madres jóvenes

Daher se enteró de la situación de Safia durante sus habituales visitas a la comunidad. El efecto fue inmediato. "Le dije a Safia que todo iría bien y que no estaba sola", recuerda. Daher intervino para asegurarse de que Safia recibía el apoyo y ánimo necesarios para que Hussei pudiera permanecer con su madre.

Eso supuso una estrecha colaboración con el Comité de protección infantil de la comunidad para recaudar fondos destinados a prestar asistencia a Safia con alojamiento y otras necesidades financieras. Daher y el comité también trabajaron en la sensibilización de los vecinos de Safia para garantizar que no afrontara el estigma social y la discriminación. Gracias a estos esfuerzos, los vecinos brindan su apoyo a la joven madre y su niño.

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Zahra Omar, a Child Protection Advocate, teaches children in Hargeisa, Somaliland, where she and other advocates create awareness and mobilize communities around issues of child protection.

No se puede decir lo mismo de otras madres en circunstancias similares. Las jovenes solteras que se quedan embarazadas deben abandonar a menudo a sus niños debido al estigma social vinculad a los embarazos extramatrimoniales.

“Hussein tuvo suerte", afirmó Issa Ahmed Nur, Oficial de Proteccón infantil de UNICEF. "Hay muchos casos de lactantes abandonados a los que encuentran en la calle y, de seguir con vida, suelen ser entregados a los orfelinatos".

Apoyo para la infancia

La infancia de Somalia se ve expuesta a toda forma de abuso, violencia, explotación y descuido. En las regiones semiautónomas de Puntlandia y Somalilandia, los sistemas de seguridad social se han deteriorado particularmente debido al abandono, la afluencia de personas desplazadas y una falta global de capacidad.

UNICEF colabora con sus aliados para crear un entorno protector para la infancia mediante el aumento de la capacidad de las comunidades para atender y proteger a los niños y niñas.

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Badr, 13, walks with Child Protection Advocate Zeinab Farah at 'State House' settlement for displaced people in Hargeisa, Somaliland. Ms. Farah helped Badr access rehabilitation services after he lost his leg in an accident.

With generous contributions from the Government of Japan as well as other emergency and UNICEF funds, UNICEF currently supports 68 Child Protection Advocates (CPAs) and 350 CPCs across the country. They are responsible for mobilizing communities around child rights as well as monitoring child protection issues and referring cases to appropriate services.

In Somaliland, UNICEF implements the project through collaboration with the non-governmental organization Comprehensive Community-based Rehabilitation Services (CCBRS), which runs a network of CPAs and volunteers.

A new beginning

Badr, 13, has benefited from the project. He was hit by a car five years ago on his way home from the market, where he was helping his mother sell milk. His right leg was so badly damaged it had to be amputated, but his mother could not afford to buy walking aids.

“I was sad and depressed after the accident because I couldn’t go out of my home for two years. I had to crawl because I had nothing to hold on to,” Badr said. “My mother and siblings used to keep me company at home when they could, but once they went out, I was lonely.”

Zeinab Farah, the CPA in the settlement for displaced people where Badr lives, heard about his case and consulted with her CCBRS colleagues. They referred him to a non-governmental organization that provides services for people with disabilities. This allowed Badr to undergo rehabilitation and receive walking aids, including a prosthetic leg.

For Badr, it’s been a new beginning. He has now enrolled back in school and can even play football again. “I can kick the ball with one of my crutches,” he said, “and sometimes even lean on the crutches and kick the ball with my leg.”


 

 

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