Somalia

Las activistas comunitarias combaten la desnutrición infantil en Somalia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2010/ Pflanz
Halima Awali, una trabajadora social que ha recibido capacitación de UNICEF, visita a una familia de la localidad somalí de Hargeisa durante una de sus recorridos periódicos por la comunidad para vigilar el estado de salud de los niños.

Por Mike Pflanz

HARGEISA, Somalia, 22 de diciembre de 2010. Halima Awali, una mujer de 60 años de edad, exige silencio al nutrido grupo de ruidosos niños y niñas que le rodea. "Yo ayudé a traer a casi todos estos niños al mundo", se ufana con gesto sonriente y entorna los ojos para protegerse del intenso sol del mediodía. "Y ahora, les vigilo para que no perdamos a ninguno".

Durante la mayor parte de su vida adulta, Awali ha sido la comadrona de la aldea y ha ayudado a dar a luz a las mujeres más pobres de esta localidad, que está tan aislada que las embarazadas carecen de acceso a servicios obstétricos profesionales.

Visitas domiciliarias

Awali forma parte de un ejército de activistas comunitarias que realizan periódicamente visitas domiciliarias y aconsejan a las madres sobre cómo proteger la salud de sus familias. Las activistas han recibido capacitación de UNICEF.

El programa de activistas comunitarias tiene como objetivo garantizar que los niños desnutridos reciban tratamiento antes de que su estado requiera su internación en un hospital. El programa recibe apoyo de UNICEF y está financiado por el departamento de ayuda humanitaria de la Comisión Europea; el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido; los gobiernos de Italia, España y Dinamarca; los comités nacionales pro UNICEF de Italia y Francia; y el Fondo común de ayuda humanitaria de Somalia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2010/ Pflanz
Frente a su precaria vivienda en la localidad somalí de Hargeisa, Khadara Ahmed Nur sostiene en brazos a su pequeña hija, Amran Yusuf.

Según Fatuma Gayid, una colega de Awali, la población de este país africano sufre una falta generalizada de conocimientos sobre los beneficios de la lactancia materna, los regímenes alimentarios adecuados, las normas de higiene para la preparación de las comidas y otras maneras de asegurar que los niños vivan en ámbitos saludables.

“Todas estas cosas no representaban un gran problema para nuestras madres cuando nosotras éramos pequeñas", comenta Gayid, de 52 años, que durante mucho tiempo se desempeñó como comadrona tradicional.

La importancia del amamantamiento

Durante sus recorridos por los vecindarios, las activistas comunitarias también asesoran a las madres sobre cómo evitar amenazas a la salud de sus hijos. El consejo más importante que les ofrecen es que les amamanten desde que nacen hasta que cumplen seis meses de edad.

“Lo que tenemos aquí es un problema social", explica Kaltun Hussein, Oficial nacional de salud de la Sociedad de la Media Luna Roja de Somalia, que colabora con UNICEF en la región de Somalilandia. “Es un problema de falta de educación, un problema que se debe a que hay mujeres que creen que el biberón es civilizado y que el amamantamiento es una práctica bárbara. El resultado es que los bebés quedan a merced de los gérmenes cuando son demasiado pequeños".

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2010/ Pflanz
Halima Awali, una trabajadora social que ha recibido capacitación de UNICEF, mide la circunferencia del brazo de Hodan Mohamed, de tres años de edad, durante una de sus periódicas visitas domiciliarias para vigilar el estado de salud de los niños de esa comunidad.

Khadara Ahmed Nur recibió demasiado tarde la recomendación de que amamantara a su primer hijo.

“Murió a los seis meses de edad", comenta la mujer durante una visita de Gayid, que vigila el estado de salud de sus otros dos hijos.

El apoyo de las activistas

Durante el resto de su visitas domiciliarias, Awali y Gayid reciben los saludos de decenas de madres que antes de la puesta en práctica del programa no tenían a quién recurrir cuando necesitaban asesoramiento gratuito sobre el cuidado de la salud de sus hijos.

“Cuando la Sra. Awali vino a mi casa por primera vez no la traté de manera muy afable, porque me parecía que no necesitaba su ayuda", comenta Tagiallah Mohammed, una madre de 10 niños que reside en el vecindario de Sheikh Nur, en las afueras de Hargeisa. Mohammed sostiene en brazos a Hodan, su hija de tres años de edad a quien Awali le mide la circunferencia del brazo para verificar si la niña sufre desnutrición. Felizmente, el estado nutricional de la pequeña Hodan es adecuado.

“Ahora somos grandes amigas", añade Mohammed. "Hodan se ha enfermado en tres ocasiones y estas dos señoras han impedido que empeorara. De no ser por ellas, quizá hoy no tendría a mi hija conmigo”.


 

 

Alianza de UNICEF y la Unión Europea

Búsqueda