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| © UNICEF video |
| Este niño es uno de los 300.000 pobladores de Somalia damnificados por las inundaciones. |
Por David McKenzie
JOWHAR, Somalia, 6 de diciembre de 2006 – En las últimas semanas, en las regiones central y meridional de Somalia se han producido vastas inundaciones que han afectado a más de 300.000 pobladores. Las inundaciones, que causaron la destrucción de muchas aldeas y la muerte de muchas cabezas de ganado, amenazan ahora la supervivencia de la población somalí.
Paradójicamente, hace menos de un año esas regiones sufrían una grave sequía. Los pobladores desplazados se veían entonces obligados a buscar refugio en campamentos improvisados donde se les brindaba ayuda para paliar los efectos de la prolongada carencia de agua.
“Se trata de un capricho diabólico de la naturaleza", afirma Siddharth Chatterjee, Oficial Superior de Programas de UNICEF en Somalia. "Además de la amenaza a la seguridad alimentaria y los desafíos que conlleva el desplazamiento de la población, las regiones central y meridional de Somalia son presa de un conflicto".
Toda una aldea inundada
Debido a ese conflicto, a los organismos de ayuda humanitaria les resulta difícil entrar y salir de la región desde hace varios meses. Durante una visita a Jowhar por parte de varios funcionarios de las Naciones Unidas que llegaron en uno de los primeros vuelos permitidos desde Kenya, quedó en franca evidencia el sufrimiento de la población.
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| © UNICEF video |
| UNICEF rehabilitó recientemente en Somalia esta escuela que ahora se encuentra bajo las aguas debido a las reciente inundaciones. |
En la aldea de Garash, cerca de Jowhar, toda la comunidad sufre las consecuencias del desborde del río Shabelle. Tras ocho horas de lluvias locales y de precipitaciones torrenciales en las tierras altas de Etiopía, los ríos se salieron de cauce. Los pobladores locales describieron el caos que vivieron al tratar de salvar sus pocas pertenencias y buscar refugio en terrenos más elevados.
Esos aldeanos están alojados hoy en un campamento llamado Congo. Viven en albergues provisorios construidos con sisal y láminas de plástico que en nada se parecen a las sólidas residencias que ocupaban en Garash.
Hasta el jefe de la aldea perdió prácticamente todas sus posesiones. "Antes de la inundación tenía cabras", explica Nur Mohamud Dhegey. “Perdí casi todo mi ganado. Es que no tuvimos tiempo para nada, porque nos vimos obligados a huir. ¿Qué me iba a llevar? ¿Mis hijos o mis cabras?”.
Grave amenaza de paludismo
Dos habitantes de Garash murieron en la inundación, mientras que a los sobrevivientes les quedan muy pocos alimentos. En circunstancias normales, los campos que rodean Jowhar deberían estar cubiertos de maíz, sorgo y arrozales, pero muchos de esos terrenos están hoy anegados por las aguas, de la que sobresalen los restos de las cosechas perdidas.
Esas aguas estancadas ofrecen las condiciones perfectas para la gestación de los mosquitos, que representan, a su vez, una grave amenaza de paludismo. “A mi madre le dio paludismo primero, y luego otras enfermedades. Y ahora está cada vez más grave", comenta Amina Ali Abdi, una aldeana desplazada. "Estamos atrapados aquí con este calor, y necesitamos ayuda".
Pese a que algunas familias han recibido mosquiteros para prevenir el paludismo, la población desplazada necesita mucha más ayuda.
Vídeo (en inglés)
Audio (en inglés)
6 de diciembre de 2006:
Siddharth Chatterjee, Oficial Superior de Programas de UNICEF, habla para UNICEF Radio sobre las devastadoras inundaciones en Somalia.
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Enlaces
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