Islas Salomón

Las Islas Salomón y Papua Nueva Guinea devastadas por un tsunami

Imagen del UNICEF
© AP Photo/Rob Griffith
En Gizo, una localidad de las Islas Salomón que resultó afectada por el reciente tsunami, una niña de corta edad juega con una muñeca frente a una vivienda destruida.

Por Amy Bennett

NUEVA YORK, Estados Unidos, 5 de abril de 2007 – El violento maremoto que sacudió esta semana una amplia región del sur del Pacífico desató un mortífero tsunami que barrió aldeas costeras de las Islas Salomón y Papua Nueva Guinea, y dejó un saldo de 34 muertos y un elevado número de pobladores sin hogar.

El fenómeno natural destruyó más de 900 viviendas, y se informa sobre la desaparición de aldeas enteras tras el paso de las aguas. Las imágenes captadas durante los vuelos de reconocimiento aéreo muestran muchas viviendas desmoronadas y grupos de pobladores que deambulan sin rumbo fijo a lo largo de la costa. Los caminos están bloqueados por los escombros y muchas embarcaciones se encuentran varadas a gran distancia de la costa, tras haber sido arrastradas tierra adentro por las aguas.

Debido a que disponían de suficientes suministros médicos de emergencia preposicionados para satisfacer las necesidades de unas 10.000 personas, UNICEF y sus aliados pudieron empezar a prestar ayuda a los damnificados pocas horas después de producirse el terremoto, que registró 8.1 en la escala Richter, y el tsunami.

UNICEF distribuye ahora botiquines médicos que contienen medicamentos de emergencia. También inmuniza contra el sarampión a los niños y niñas de seis meses a cinco años de edad, a quienes les suministra asimismo suplementos de vitamina A. El desastre natural destruyó gran número de tanques de agua y diversas fuentes de alimentos, de manera que uno de los desafíos más complejos consistirá en satisfacer las necesidades básicas de unos 5.500 pobladores que han sido desplazados.

Esas familias desplazadas están amenazadas por la falta de alimentos y diversas enfermedades. Otro motivo de grave preocupación es que muchos de los damnificados carecen de acceso al agua potable. Las aguas estancadas constituyen un medio ideal para la reproducción de los mosquitos en una región donde el paludismo tiene carácter endémico.

Con la colaboración de sus aliados y las autoridades, UNICEF realizará una evaluación de los daños sufridos por la infraestructura de suministro de agua y saneamiento ambiental, y coordinará las labores de distribución de tabletas de purificación del agua, bidones, tanques de agua y botiquines de higiene, así como la construcción de letrinas y fuentes de agua cuando fuera necesario.

En algunas regiones, el personal de servicios humanitarios ha indicado que las labores de socorro se ven amenazadas por la falta de recursos, mientras que aumentan los peligros para la salud y la vida humana.

Como sucede en todas las situaciones de desastre, quienes sufren en mayor medida los efectos de este desastre natural son los niños. Se calcula que en que las 50.000 personas damnificadas en las Islas Salomón y Papua Nueva Guinea, unas 30.000 son niños y niñas, 15.000 de los cuales son menores de cinco años. Los niños y niñas y las mujeres en las regiones afectadas, hoy amenazados por el hambre, las enfermedades y los traumas, requieren con carácter urgente ayuda para poder sobrevivir.


 

 

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