Panorama: Sierra Leona

Escuelas renovadas y acogedoras ofrecen a las niñas un futuro mejor en Sierra Leona

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Aster Kamara, de 4 años, realiza un ejercicio de aritmética sobre la pizarra en la escuela comunitaria de Kabuita.

Por Richard Lee

KABUICHA, Sierra Leona, 11 de junio de 2007 – Golpeando ligeramente sobre la pizarra con una caña de bambú, Aster Kamara, de 4 años, cuenta del 1 al 15 sin interrumpirse. Su desempeño es impresionante y recibe el aplauso de sus compañeros cuando regresa a su asiento.

Pero lo que resulta más impresionante es que Aster vaya incluso la escuela.

Hace sólo tres años, la escuela comunitaria Kabuita era una simple choza de hierba donde unos cuantos niños –y muy pocas niñas– acudían alguna vez a clase. Pero gracias al nuevo edificio de ladrillos y al cambio de actitudes hacia la educación, la escuela está llena de alumnos todos los días.

Y la mayoría de las veces hay más niñas que niños.

Mejores escuelas, más oportunidades

“Nuestro nuevo edificio mejoró realmente la situación, porque los progenitores comenzaron a enviar sus hijos a la escuela”, dice Alusius Kargbo, uno de los dos maestros de Kabuita. “La mayoría de las niñas de nuestra comunidad acuden ahora a la escuela”.

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Mohammed Kamara recibe en casa a su hija Aster, que regresa de la escuela. Quiere que siga en la escuela hasta la universidad.

UNICEF y sus aliados están proporcionando a los maestros –un 40% de los cuales no ha recibido todavía formación– una capacitación adecuada, así como financiación para la construcción de nuevos edificios dedicados a la enseñanza primaria.

En numerosas escuelas de Sierra Leona se están cavando pozos para proporcionar agua potable e instalándose letrinas para mejorar el saneamiento. Las aulas recién construidas están reemplazando también las chozas de barro o los edificios destruidos durante la guerra civil que asoló al país. Todas estas actividades contribuyen a que tanto las escuelas primarias comunitarias como las estatales sean más acogedoras para los alumnos.

Una escuela acogedora para los niños y niñas fomenta el cuidado integral del niño, que incluye su salud, nutrición y su bienestar en general. Este enfoque ayuda a aumentar la matriculación, la asistencia y el rendimiento en general, especialmente de las niñas.

El matrimonio temprano sigue siendo un obstáculo

Pero Alusius sabe que matricular en las niñas en la escuela es con frecuencia la parte más fácil, mientras que garantizar que permanezcan en ella es normalmente mucho más complicado.

“Es muy difícil lograr que los progenitores mantengan a las niñas en la escuela", dice, sacudiendo la cabeza como si no lo creyera. “A veces, cuando comienzan a desarrollar el pecho, los padres dicen: ‘Oh, ya no es necesario que vayan a la escuela... ¡tienen que dejarla y casarse!'"

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Diana Seesay, de 19 años, se desempeña como prefecta en la escuela secundaria Kamabai. Cuando termine la enseñanza quiere ser abogada.

Este punto de vista es muy común en Sierra Leona, donde el matrimonio temprano –a menudo cuando las niñas tienen sólo 12 o 13 años– está firmemente arraigado. Esta costumbre centenaria es una de las numerosas razones de que la reducción de la diferencia de matriculación entre niños y niñas que se da en la escuela primaria no se reproduzca en la escuela secundaria ni a nivel universitario.

La pobreza obliga a menudo a los progenitores a enviar a sus hijas a trabajar vendiendo productos en las calles y los mercados o en los campos y bosques, en lugar de estudiar en clase, especialmente debido a que muchos de ellos creen todavía que es más importante educar a los varones.

Sueños en favor de sus hijas

Sin embargo, hay algunas señales reales de cambio. Un número cada vez mayor de familias han comenzado a reconocer la importancia de la educación de sus hijas y a darse cuenta de que el matrimonio temprano simplemente perpetúa el ciclo de la pobreza.

“Estoy preparado para que Aster continúe hasta la universidad porque comprendo el valor de la educación”, dijo Mohammed Kamara después de recibir a su hija al regreso de la escuela. “Antiguamente, las niñas se ofrecían a los hombres para contraer matrimonio. No quiero que Aster termine así”.

Los padres y madres más ilustrados están alentando a sus hijas a que terminen su escolarización y que incluso traten de lograr un puesto en la Universidad. Sin embargo, a pesar de algunas historias favorables, la diferencia de género en los niveles secundario y terciario sigue siendo muy amplia, y no existen soluciones rápidas para eliminarlos. Hará falta mucho tiempo para cambiar las creencias y las costumbres tradicionales, al igual que la reconstrucción de un sistema escolar que –como muchas otras cosas en Sierra Leona– sufrió los estragos de la guerra.

No obstante, la diferencia está reduciéndose, una buena noticia para las niñas y las mujeres de Sierra Leona.


 

 

Vídeo (en inglés)

abril de 2007:
Richard Lee, de UNICEF, informa sobre los progresos alcanzados para matricular y mantener a las niñas en la escuela en Sierra Leona.
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