Serbia

La protección de los niños gitanos contra las enfermedades prevenibles

Imagen del UNICEF
© UNICEF Serbia/2005/Maccak
Las tasas más altas de mortalidad debida a enfermedades corresponden a los niños y niñas que viven en situación de pobreza o que pertenecen a sectores marginados de la población como los gitanos, que tienen los niveles más bajos de inmunización.

Por Catherine Langevin-Falcon

NUEVA YORK, 19 de septiembre de 2005 –El camino sin pavimentar, repleto de baches y cubierto de desperdicios, conduce al asentamiento de la Calle del Estadio No. 37 en Kraljevo (Serbia y Montenegro), donde se albergan 1.400 personas desplazadas, en su mayoría gitanos, que huyeron de Kosovo como consecuencia de los bombardeos de 1999.

El asentamiento, que está ubicado junto a un depósito de desperdicios, está superpoblado, en mal estado y sucio. En una visita reciente, entre los muchos niños descalzos que rodeaban el automóvil de un dirigente comunitario había una niña que mostraba su dedo índice para que los visitantes vieran que tenían una cicatriz de una mordedura de rata.

“Estamos invadidos por las ratas", manifestó una madre. "Si pudiera llevarme todas mis pertenencias, me iría de aquí, porque es un lugar muy sucio".

En 2002, debido al peligro de brotes de enfermedades como resultado de la grave falta de higiene, las autoridades sanitarias locales redoblaron los esfuerzos para garantizar que los niños que viven en la Calle del Estadio No. 37 fueran completamente inmunizados e inscritos en el sistema de salud pública.

Las diversas actividades sanitarias que se llevaron a cabo en Kraljevo, como las visitas domiciliarias para la confección de mapas sanitarios y las labores de divulgación, se pusieron posteriormente en práctica en otros distritos durante 2003 y 2004, y sobre esa experiencia se fundamenta el modelo que se emplea ahora en el país para la inmunización de los niños más pobres entre los pobres.
 
La situación en Kraljevo también determinó una modificación de la política sanitaria nacional. Varias leyes aprobadas en 2004 exigen que los gobiernos municipales se hagan cargo de la inmunización de todos los niños y las niñas, y contienen disposiciones específicas referidas a la inmunización de las poblaciones marginales como los gitanos, las personas desplazadas y los niños y niñas con discapacidades.

Llegar a números cada vez mayores de niños

Serbia y Montenegro tiene tasas de mortalidad bajas (en 2003,  la tasa de mortalidad de menores de cinco años era de 14 por 1.000 nacidos vivos) y la cobertura nacional de inmunización sistemática se aproxima a un 90%. Sin embargo, las estadísticas ocultan disparidades importantes.

La mortalidad debida a enfermedades alcanza los niveles más altos en el caso de los niños que viven en la pobreza y de los sectores marginales de la población como los gitanos, que tienen las tasas más bajas de inmunización.

Según la Dra. Mila Vucic Jankovic, jefa de la dependencia de Prevención y lucha contra las enfermedades del Instituto de Salud Pública de Serbia, lo que dificulta la prestación de servicios sanitarios y de inmunización a las familias gitanas es “que están en constante movimiento, la naturaleza temporaria del trabajo que realizan y que no residen en asentamientos fijos¨.

La doctora agrega que un 15% de los niños gitanos no están inscritos en el sistema de salud pública y que un 10% de las madres de ese sector de la población no aprovecha los servicios que se ofrecen.

“Nuestra meta es llegar al 100% de la infancia, y no sólo a los que figuran en el sistema de salud pública", explica.

Mediante campañas realizadas en 2004 se descubrió que en el país hay 16.000 niños que no han sido inmunizados, en su mayoría gitanos, que residen en nueve distritos. Esos niños fueron inmunizados contra las principales enfermedades prevenibles mediante la vacunación. También fueron inscritos en el sistema de salud pública y se les confeccionaron fichas de salud infantil.

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© UNICEF Serbia/2005/Maccak
Las campañas llevadas a cabo en 2004 indicaron que en nueve distritos del país hay 16.000 niños y niñas que no han sido inmunizados.

Investigación experimental

Verica Djukic dirigió los equipos de agentes sanitarios en Novi Pazar y Tutin, los dos municipios del distritos de Kraljevo que tomaron parte en la investigación experimental.

“Sospechábamos que las madres no traían a sus hijos para la inmunización porque ignoraban de qué manera esto podía beneficiar a los niños y porque no confiaban en los servicios sanitarios", explicó la Sra. Djukic, coordinadora del Instituto de Salud Pública en Kraljevo.

Muchas de las madres a las que se entrevistó estaban dispuestas a que se inmunizara a sus hijos pero vivían muy alejadas del sitio de inmunización y no podrían llegar al mismo, o no podían faltar a sus trabajos para acudir al sitio de inmunización cuando éste estaba abierto.

Ante esa situación, el distrito de Kraljevo agregó varios sitios de inmunización en tres municipios y extendió los horarios de operaciones. Los cambios fueron anunciados por carta y difundidos por las estaciones de radio locales. UNICEF donó un vehículo de transporte.

Los agentes sanitarios realizaron visitas domiciliarias para individualizar a los niños y niñas que no habían sido inmunizados. Se descubrió que uno de cada tres niños carecía de la ficha de salud infantil.

Zoran Petrovic, un líder en la comunidad roma en Kraljevo, se abocó a la tarea de superar la resistencia a la inmunización, que era más intensa en la población gitana con niveles más bajos de educación. Un sábado, Petrovic llevó a su propio hijo al centro comunitario y, para dar el ejemplo a los demás padres y madres, arremangó la camisa de su hijo para que lo vacunaran.

Aunque las labores de inmunización suplementarias, de limpieza y de actualización siguen formando parte del nuevo programa de salud pública oficial, las labores de divulgación continuarán dependiendo en gran medida de la capacidad de movilización de los dirigentes roma locales y de las organizaciones basadas en la comunidad.

“Nuestro contacto directo con los padres y las madres como dirigentes comunitarios nos permiten colaborar en gran medida con el proyecto de inmunización", afirma Petrovic. “Lo más importante es generar confianza, y poder luego mantener esa confianza".


 

 

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