Senegal

Una escuela modelo de Senegal utiliza las alianzas para abrir las puertas de las escuelas a las niñas

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© UNICEF/2005/ Stark-Merklein
Una clase de quinto grado en una Escuela primaria Ndiarème B en Dakar, Senegal.

DAKAR, Senegal, 2 de junio de 2005 – Es temprano en la mañana y en el patio de la escuela primaria de Ndiarème B, a las afueras de esta ciudad, ya hay una incesante actividad. Los niños y las niñas se ocupan de barrer los suelos polvorientos y de llenar botellas de plástico con agua para regar los tiestos que hay a las puertas de sus aulas.

Las flores y las paredes con pinturas coloridas dan a la escuela un aspecto acogedor. Suene la campana y Maguette Mbow, la directora de la escuela, observa orgullosa a los alumnos que se dirigen en grupo hacia su aula. La Sra. Mbow conoce a la mayoría por su nombre y muchos, especialmente las niñas, están aquí gracias a su capacidad para convencer a sus padres y madres de que las matricularan en la escuela.

La Sra. Mbow tiene otras razones para sentirse orgullosa. La escuela primaria Ndiarème B apareció en las noticias hace cinco años cuando el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan presentó aquí la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas.

La Iniciativa depende de alianzas que abarcan un grupo amplio de participantes: desde maestros, directores y gobernadores hasta los propios alumnos, los progenitores y la comunidad de general.

Trabajar juntos para obtener resultados :

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La Sra. Mbow, izquierda, directora de la escuela primaria Ndiarème B, con representantes de las asociaciones de padres, madres y maestros que participan activamente en la gestión de la escuela.

Ndiarème B es un modelo de alianza. Las asociaciones de padres, padres y maestros, un colectivo de mujeres y una red de voluntarios participan de manera activa en la gestión de la escuela. Juntos, se ocupan de las reparaciones y el mantenimiento de los edificios y presentan campañas anuales para matricular a los niños y niñas no escolarizados, en colaboración con el Ministerio de Educación

Tres de las 12 aulas han sido construidas por el Gobierno del Senegal, y las otras por Aide et Action y el Banco Islámico de Desarrollo. UNICEF ha financiado un pozo de agua equipado con una bomba, y el Departamento Nacional de Saneamiento de Senegal, con apoyo del Banco Mundial, instaló letrinas separadas para los niños y las niñas. Plan International facilita los materiales pedagógicos y UNFPA subvención a las clases de recuperación para las niñas.

Las actividades de la comunidad y los aliados han dado sus frutos. Hoy en día, un 49% de los alumnos de Ndiarème B son niñas, en comparación con un 35% en 1996, cuando se inauguró la escuela.

En otras partes de Senegal se han alcanzado logros similares. Desde 1994, las tasas de matriculación en la escuela han aumentado en 30 puntos debido a las campañas de matriculación que han llegado al 80% de los niños y el 73,3% de las niñas. Durante la campaña de 2004, el mismo número de niños que de niñas se matricularon en la enseñanza primaria.

Los beneficios de la educación de las niñas se conocen ampliamente. Las niñas instruidas que luego se convierten en madres tienen más posibilidades de que sus hijos sean más sanos y reciban una mejor educación, así como de quebrar el ciclo de la pobreza para ellas mismas, sus familias y sus comunidades.

Las tasas de abandono escolar siguen siendo elevadas para las niñas

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Ndiarème B es una escuela acogedora donde los padres, las madres y los estudiantes participan en la conservación de un entorno escolar limpio y sano.

Aunque matricular a las niñas ha dejado de ser un problema en Ndiarème B, mantenerlas en la escuela sigue siendo difícil.

En Senegal, el Gobierno asigna a la educación una cifra sin precedentes, un 33% del presupuesto estatal, y se responsabiliza de la construcción de los edificios escolares y el salario de los maestros. La enseñanza básica es gratuita y obligatoria y el Gobierno facilita materiales a los administradores de las escuelas.

No obstante, los padres, las madres y las comunidades deben participar y cubrir los costos del agua, la electricidad, el teléfono y los trabajos de mantenimiento. Son éstos los gastos que obligan a algunas familias a retirar a sus hijos de la escuela, especialmente las niñas.

Las niñas tienen también la tendencia a abandonar la escuela cuando no obtienen buenos resultados o porque sus familias no consideran pertinente para sus vidas cotidianas que reciban una educación de estilo "occidental".

Según la Sra. Mbow, “las niñas, más que los niños, se ven a menudo obligadas a abandonar la escuela porque tienen que realizar tareas domésticas, o se casan demasiado temprano para que sus familias tengan una boca menos que alimentar. A algunas se les obliga a prostituirse para complementar el ingreso familiar.”

La Sra. Mbow y las mujeres de Ndiarème B tienen algunas ideas claras sobre cómo mantener a sus hijas en la escuela. “Tenemos que servir a los niños y las niñas una comida en la escuela para que puedan aprender mejor, especialmente a aquellos que son demasiado pobres como para llevar su propia comida; tenemos que instalar un taller de computadoras o cualquier otra actividad para ganar el dinero necesario que nos permita pagar los suministros escolares y las reparaciones; tenemos que establecer una farmacia en la escuela para primeros auxilios, y una biblioteca”.

La Sra. Mbow, siempre dispuesta a actuar cuando se trata de Ndiarème B, envió hace poco una carta al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para recordarle la promesa que realizó hace cinco años de ayudar a su escuela. “Simplemente para garantizar que seguimos recibiendo la ayuda”, dice.


 

 

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