Rwanda

El relato de Silvain: Un ex niño soldado en la senda hacia una nueva vida en Rwanda

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2005-0433/LeMoyne
Un niño sentado en el dormitorio de un centro de acogida y reintegración respaldado por UNICEF, para los niños soldados desmovilizados en la región oriental de la República Democrática del Congo.

Por Katrin Piazza

KIGALI, Rwanda, 27 de mayo de 2011. En el centro Lake Muhazi a una hora en automóvil desde la capital rwandesa, 30 muchachos adolescentes han venido juntos para un curso de tres meses que ofrece orientación, educación, actividades recreativas y formación profesional. Se trata de jóvenes distintos de la media: solían ser niños soldados en la vecina República Democrática del Congo.

Con la ayuda de la Comisión para la desmovilización, respaldada por UNICEF, hoy siguen el camino hacia una vida normal con sus familias, que no ven desde hace mucho tiempo.

La vida entre la soldadesca

Silvain, uno de los jóvenes del centro, ha estado privado de la comodidad de un entorno familiar seguro y cariñoso durante muchos años. En la confusión del genocidio en Rwanda acaecido en 1994, cuando él era un bebé, sus padres escaparon con él y su hermano mayor a través de la frontera hacia la República Democrática del Congo.

Una vez que la situación se hubo calmado, sus progenitores volvieron con su hermano mayor para ver si todo estaba bien. Silvain quedó al cuidado de un conocido. Ni sus padres ni su hermano volvieron y Silvain todavía no sabe dónde se encuentran.

Mientras estaba en la República Democrática del Congo vivió con una madre adoptiva y fue a la escuela. Un día, cuando tenía 14 años, unos hombres aparecieron en la escuela y le dijeron a él y a un amigo –que también había sido separado de sus padres– que ellos sabían el paradero de sus progenitores. “Venid con nosotros y os mostraremos dónde están", dijeron los hombres.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Rwanda/2011
En el centro Lake Muhazi de Rwanda, "los conjuntos de unificación" se disponen para los niños soldados desmovilizados que que están a punto de reunirse con sus familias. Cada conjunto contiene una manta, un mosquitero, vajilla y utensilios de cocina, un bidón y una bolsa con semillas.

Lo siguiente que los niños supieron fue que ambos formaban parte de un grupo armado. “Mi vida con los soldados era muy difícil,” comenta Silvain. Como integrante de la escolta del jefe de la tropa, era responsable de garantizar que la esposa del jefe tuviese bastante para comer.

“Sí, tuve que usar mi arma para matar a la gente, en particular cuando los aldeanos rehusaron entregar sus alimentos”, dice. “No podía aguantar la situación.”

Una oportunidad para escapar

Resulta que un día hace aproximadamente tres meses su mando emprendió la marcha por una zona próxima a la frontera con Rwanda. Silvain inmediatamente vio la posibilidad de escaparse.

“Recuerdo pasar por la zona y oír en la radio que las Naciones Unidas ayudarían a los soldados que quisieran volver a casa. Entonces decidí tentar al destino, me junté con tres de mis compañeros y escapé”, expone.

Silvain y sus amigos recibieron ayuda al otro lado de la frontera y fueron llevados a este centro. Ahora, un total de 10 muchachos se dispone afanosamente para marchar. Se trata del "Día de la integración", cuando padres y parientes llegan para recoger a sus niños y llevarlos a casa. Cada uno de los niños ha empacado sus pertenencias, incluido "un conjunto de unificación" que contiene una manta de lana, un mosquitero contra el paludismo, vajilla y utensilios de cocina, un bidón para transportar agua y una bolsa con semillas.

“No queremos que las familias sientan que los niños son una carga”, explica Eric Muhaza, de la Comisión de desmovilización. “Queremos que sepan que les ayudamos con su reintegración”.

Un nuevo comienzo

Silvain debería haber estado haciendo las maletas para marcharse, pero tendrá que quedarse por el momento hasta que encuentren a su familia.

“Aquí se está genial. Puedo ir a la escuela, sentirme seguro y estudiar derecho”, afirma. “Me encantaría convertirme en abogado”.

Con arreglo a su programa de protección infantil, UNICEF brinda apoyo a los esfuerzos de la Comisión de desmovilización de Rwanda para prestar asistencia a niños como Silvain. Desde su apertura en 2006, el centro Lake Muhazi ha ayudado a casi 800 niños a encontrar a sus familias y prepararse para un nuevo comienzo en la vida.


 

 

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