Rwanda

La historia de John-Bosco: Soluciones de carácter sostenible para los niños de la calle de Kigali

Imagen del UNICEF
© UNICEF Rwanda/2008/Frejd
John-Bosco (izq.), un niño que vivía en las calles de Kigali, en Rwanda, halló una nueva vida en su aldea natal, donde reside con su esposa, su hija y su hermana.

Por Hanna Frejd

KIGALI, Rwanda, 19 de mayo de 2009 – Cuando las fuerzas rebeldes atacaron su aldea en 1994, John-Bosco, de 11 años de edad, huyó cruzando la frontera con la República Democrática del Congo.

“Regresé dos años después, y me enteré que mis padres habían sido asesinados y que la única sobreviviente de mi familia era mi hermana”, recuerda John-Bosco. “Como no teníamos quien nos ayudara, la única solución que se me ocurrió fue dejar a mi hermana y dirigirme a Kigali”.

Hoy, John-Bosco tiene 24 años y su vida ha cambiado radicalmente con respecto a sus épocas de niño de la calle en esta ciudad. Se ha casado y vive con su esposa y su pequeña hija en su aldea natal, de la que es jefe.

Su transformación se debió al apoyo que recibió de UNICEF y FIDESCO, una organización no gubernamental católica que ayuda a los niños y niñas de la calle y fomenta y defiende sus derechos.

Refugio y seguridad

En Rwanda, miles de niños viven en las calles. “La principal razón suele ser la pobreza, aunque en algunos casos los niños deciden vivir en la calle debido al abuso y los malos tratos de los que son víctima”, explica Maxime Germain, Especialista en Protección de la Infancia de la Oficina de UNICEF en Rwanda.

Con apoyo de UNICEF, el gobierno rwandés ha establecido directrices de protección de los niños de la calle y ha diseñado una política orientada a devolverles a sus comunidades.

El personal de FIDESCO selecciona a niños y niñas de la calle a quienes les ofrece albergue en los 35 centros con que cuenta la ONG en todo el país. Allí se les ofrece refugio, alimento, orientación psicológica y un ámbito limpio y seguro. Los niños y niñas que se integran en los centros reciben educación primaria o participan en cursos de capacitación laboral. FIDESCO trata de localizar a sus familias con el propósito de que los niños regresen a sus hogares.

El legado de los fundadores
UNICEF presta asistencia a FIDESCO desde 2006, suministrándole no sólo fondos sino también asesoramiento sobre las cuestiones relacionadas con la protección y reintegración de los niños. En 2008, la ONG prestó asistencia a unos 3.000 niños y niñas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Rwanda/2008/Germain
Varios niños de la calle rwandeses aprenden carpintería en un centro de FIDESCO.

FIDESCO fue fundada hace más de 17 años para prestar ayuda a los niños de la calle de Kigali. Pese a que sus fundadores fueron asesinados durante el genocidio de 1994, su legado y su obra continúan.

“En la calle, la vida es difícil”, comenta John-Bosco, quien recuerda que con frecuencia solía ser víctima de palizas y debía robar para sobrevivir. Cuando fue rescatado por FIDESCO, vivió durante dos meses en un centro de la organización donde comenzó a aprender carpintería.

Un nuevo hogar, una nueva vida

“Durante el curso de aprendizaje, también recibía un modesto estipendio”, explica. “Fue la primera vez en mi vida que me gané la vida trabajando. Me sentía tan feliz que comencé a ahorrar para construir un hogar para mí y para mi hermana”.

Diez años después, John-Bosco no sólo tiene un hogar sino también una esposa y una hija de una año de edad.

“Esto no habría sido posible sin la ayuda de FIDESCO y UNICEF”, comenta sonriente. “Por eso, ahora ayudo a otras personas de mi aldea a construir sus hogares. ¡Y quizás sea por eso que los aldeanos me han elegido jefe!”.


 

 

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