Rwanda

La niñez de Rwanda hace oír su voz antes los poderosos en la segunda cumbre para la infancia

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Niños y adultos intercambian ideas durante el desarrollo de la segunda cumbre para la infancia en Rwanda.

Por Sarah Crowe

KIGALI, Rwanda, 20 de enero del 2000 – Cargados de documentos oficiales, los delegados fueron ingresando con aire de importancia a un lujoso hotel en esta capital, tomaron asiento frente a los micrófonos, se colocaron los auriculares y dieron inicio a la cumbre para la infancia.

Aunque pocos de los delegados que participaron en la segunda reunión cumbre para la infancia de Rwanda eran menores de 18 años, el propósito de los que asistieron fue loable, ya que se trató de otorgar a los niños y niñas del país poder real en el parlamento nacional.

Los jóvenes presentes exigieron a quienes detentan el poder que rindieran cuenta tanto de lo actuado desde la primera cumbre para la infancia, que se llevó a cabo en 2004, como sobre sus deficiencias. En la primera cumbre, el gobierno había solicitado disculpas públicamente a la niñez por el genocidio ocurrido en Rwanda en 1994, durante el cual resultaron muertas más de un millón de personas, entre ellas casi 400.000 niños y niñas. Como resultado de ese genocidio, este país tiene el número más elevado de huérfanos del mundo.

“Los adultos nos han defraudado. Los adultos son los responsables de las cosas terribles que sucedieron en nuestro país, de nuestra división, de nuestras pesadillas”, dijo Erick Kanyemera, un delegado de 17 años de edad. El joven tenía apenas seis años cuando fue testigo de la matanza de sus padres, en abril de 1994. Hoy en día, es uno de los 100.000 niños de Rwanda, aproximadamente, que están a cargo de sus familias.

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Erick Kanyemera, de 17 años de edad, que participó como delegado en la cumbre para la infancia, quedó huérfano como consecuencia del genocidio de 1994.

A Erick le cuesta hablar sobre lo que sucedió en 1994. “Es una pesadilla que todavía tenemos muy presente. Nosotros, los niños, fuimos las víctimas del genocidio. Los adultos nos han dejado ese legado de genocidio. Por eso es tan importante que el gobierno se reconcilie con nosotros, los niños y las niñas. Ahora deben escucharnos”, afirma.

En esta sociedad profundamente herida, en la que se enseña a los niños que no hablen en presencia de adultos, los niños y niñas han ganado una sólida confianza en ellos mismos desde la primera cumbre para la infancia de 2004.

“A los políticos les maravilla que los niños y niñas estén decididos a juzgar lo realizado desde 2004”, afirma Bintou Keita, Representante de UNICEF en Rwanda.

“Si queremos que los niños africanos participen en la construcción de sus países, es necesario comenzar a enseñarles a ser ciudadanos responsables y educados”, agrega la funcionaria.

“La participación de los niños y niñas constituye un paso importante hacia el buen gobierno, ya que la democracia comienza con la niñez. Hay que enseñarles a los niños y niñas a resolver sus conflictos, a ser tolerantes y a vivir en una sociedad donde exista la paz, la unidad y la reconciliación. Nadie dice que será fácil, pero es necesario comenzar con la niñez, y todos los gobiernos deben tener en cuenta que el tiempo que se dedica a la niñez es tiempo invertido, no tiempo perdido”, señala también la Sra. Keita.

Desde la primera cumbre para la infancia de 2004, en Rwanda se han producido algunos avances importantes. Por ejemplo, se ha instituido la educación primaria gratuita, se han asignado fondos para la educación de los sectores más vulnerables de la niñez y se van poniendo en vigencia diversas normas judiciales que protegen a los niños y niñas.

Durante la cumbre para la infancia, los políticos hicieron lo que suelen hacer los políticos. Es decir, hablaron. Pero también comenzaron a escuchar. Durante la clausura de la reunión, el 19 de enero, se anunció que el gobierno había dado su acuerdo a las demandas de los delegados juveniles en el sentido de que se establezca una comisión nacional independiente para fines de 2006. Esa comisión le dará a la niñez la posibilidad de dar a conocer sus opiniones de manera independiente y de que esas opiniones sean escuchadas a nivel nacional.

El objetivo final de la cumbre para la infancia consiste no sólo en el establecimiento de un parlamento de los niños, sino que ese organismo legislativo se integre en el parlamento nacional.


 

 

Vídeo (en inglés)

20 de enero de 2006:
Sarah Crowe, corresponsal de UNICEF, informa desde Kigali sobre la manera en que la juventud de Rwanda hace oír su voz en la segunda cumbre para la infancia. El reportaje fue filmado y producido por David McKenzie.

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Periodistas:
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Audio (en inglés)

20 de enero de 2006:
Bintou Keita, Representante de UNICEF en Rwanda, se refiere a la importancia de que el gobierno escuche las voces y opiniones de la juventud, ya que los niños y niñas son los dirigentes del futuro.

20 de enero de 2006:
Erick, de 17 años de edad, que quedó huérfano debido al genocidio y que asistió a la cumbre para la infancia en carácter de delegado, explica por qué resulta tan importante la reconciliación de los jóvenes rwandeses.

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