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| © UNICEF/HQ94-1109/ Press |
| En Rwanda en 1994, un muchacho con la cicatriz provocada por un machete en la parte de posterior de la cabeza después de haber sido atacado durante el conflicto civil, aparece junto a otros niños en la escuela primaria Cyugaro. |
El 7 de abril de 2004, durante el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de Rwanda, millones de personas guardarán un momento de silencio para recordar a sus víctimas.
Mientras el mundo recuerda el décimo aniversario del genocidio en Rwanda, los niños y las niñas del país siguen viviendo los efectos devastadores de aquel brutal conflicto.
Cuando el genocidio terminó en 1994, 800.000 personas habían sido asesinadas, y 300.000 de las víctimas eran menores de edad. Además, 95.000 niños y niñas habían quedado huérfanos.
Prácticamente todos los niños y las niñas del Rwanda fueron testigos de este horror incalificable. Miles de menores de edad fueron víctimas de la brutalidad y la violación, y otros miles más –algunos de sólo siete años– se vieron obligados a participar en operaciones militares y a cometer actos violentos contra su voluntad.
“Los niños y las niñas de Rwanda fueron testigos de una violencia incalificable”, dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy. “Decenas de miles perdieron a sus madres y a sus padres. Miles fueron víctimas de la brutalidad y de violaciones horribles. No es posible exagerar las repercusiones de la tragedia”.
Recordar el pasado y mejorar el futuro
Diez años después, los niños y las niñas de Rwanda siguen sufriendo las consecuencias de un conflicto creado exclusivamente por los adultos.
Se calcula que alrededor de 101.000 niños y niñas encabezan aproximadamente 42.000 hogares. Estos menores de edad han perdido a sus progenitores por diferentes razones: muchos fueron asesinados durante el genocidio, otros han muerto a causa del SIDA y otros se encuentran en prisión debido a crímenes relacionados con el genocidio.
El UNICEF y sus aliados están tratando de ayudar a una generación de niños y niñas de Rwanda a recuperar sus vidas, especialmente en las esferas de la salud, la orientación y la educación:
“Nunca más”
Miles de niños y niñas, algunos de solamente siete años de edad, se vieron obligados a unirse a las operaciones militares durante el conflicto y a cometer atrocidades contra su voluntad. No solamente estos niños y niñas sufren un trauma emocional debido a sus experiencias, sino que muchos fueron encarcelados después del genocidio.
“Todavía tenemos la responsabilidad de apoyar la reconciliación y la recuperación, y asegurar que este tipo de atrocidades no ocurran nunca más”, dijo Bellamy. “Nunca más significa responsabilizar a los culpables y reestablecer la dignidad conmemorando o aliviando el sufrimiento”.
Vea el vídeo: Los niños y niñas de Rwanda, 10 años después(en inglés)
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