Federación de Rusia

En un centro comunitario en Beslan se ofrece terapia a las familias afectadas

Imagen del UNICEF:  BINONTÆ, Beslan, Russian Federation
© UNICEF/2007/ Ikoyeva
Un psicólogo ayuda a una niña de corta edad en el centro BINONTÆ (Familia), que ayuda a los niños y niñas a superar sus traumas mediante terapia de arte y otros servicios psicosociales. El centro recibe apoyo de UNICEF.

Por Bela Tsugaeva

BESLAN, Federación Rusa, 6 2008 – El 1 de septiembre de 2004, Soslan, de 10 años de edad, se encontraba en el gimnasio de la Escuela No. 1 de Beslan, donde resultaron muertos 333 niños, maestros y padres y madres que habían sido tomados como rehenes en el interior del establecimiento.

Ese día, Soslan defendió con valentía a un niño más pequeño cuyo llanto había irritado a un miembro del grupo que se atrincheró en la escuela y tomó los rehenes. Pese a que resultó herido durante la toma de la escuela por parte de las tropas del gobierno, Soslan logró sobrevivir. Tras el regreso a su hogar, sus padres esperaron varios días para informarle que su hermano mayor había muerto durante el sitio.

En Beslan hay cientos de niños, niñas y adultos que padecieron horrores similares a los de Soslan. No sólo se trata de quienes fueron rehenes, ya que, en cierta medida, la tragedia dejó cicatrices en todos los pobladores de Ossetia del Norte.

Ayuda a las familias

En 2006, en colaboración con el Ministerio de Educación de Ossetia del Norte, UNICEF inauguró en Beslan un centro comunitario llamado BINONTÆ, que significa “Familia”. El centro brinda apoyo psicosocial y ofrece actividades terapéuticas a los niños y sus familias. Desde su inauguración, en el centro se ha prestado asistencia a unas 2.700 personas.

Florence Shaal, una periodista francesa que cubrió el sitio de la escuela en Beslan, escribió un libro sobre la tragedia y produjo una película mediante la cual se recaudaron fondos para el centro BINONTÆ.

“El objetivo del centro consiste en fortalecer las capacidades de las familias para brindar un entorno protector a los niños y niñas afectados psicológicamente, y para reducir las consecuencias a largo plazo de los traumas provocados por la crisis”, afirmó el Dr. Rashed Mustafa, quien está al frente de la oficina de UNICEF del Cáucaso septentrional.

Imagen del UNICEF:  BINONTÆ, Beslan, Russian Federation
© UNICEF/2007/ Ikoyeva
La periodista francesa Florence Shaal (segunda desde la izq.), cuyo trabajo informativo ayudó a generar fondos para el centro, asiste en 2006 a la inauguración de BINONTÆ.

El arte revive la alegría

Margarita Izotova, una psicóloga de San Petersburgo, recuerda cómo fue el tratamiento de Soslan.

“Al principio, el niño era muy reservado. No quería hablar con otros niños, ni con ninguna otra persona, en realidad”, afirmó la Sra. Izotova. “Comenzó a expresarse mediante sus dibujos, que me conmovieron. Soslan escogía un crayón rojo, por ejemplo, y lo usaba para pintar completamente de ese color un pedazo de papel blanco. Una vez me dijo con voz muy triste que lo que estaba dibujando era sangre”.

Durante el período que estuvo a cargo de la Sra. Izotova, Soslan realizó 80 dibujos similares.

La Sra. Izotova apeló a las actividades artísticas y otras terapias psicosociales para ayudar a Soslan. Después de siete meses de tratamiento intenso, el niño comenzó a hablar más abiertamente sobre sus recuerdos. También se notó un cambio en sus dibujos, ya que comenzó a realizar ilustraciones más positivas. Por ejemplo, una isla en la que, según él, “sólo los niños pueden reconocer a los buenos de los malos”.

Un día, al llegar al centro, Soslan comenzó a hablar del placer que le producían “la hermosa lluvia que caía en la calle” y sobre “el aroma de las gotas de lluvia” que le habían empapado el rostro. La Sra. Izotova apunta que esos comentarios de Soslan le causaron una profunda impresión, porque fue la primera vez que el niño expresó sentimientos de alegría.


 

 

Enlaces

Beslan: diario de operaciones

Búsqueda