Panorama: Filipinas

Alianzas más sólidas para alimentar mejor a las comunidades rurales pesqueras en Filipinas

Los niveles de desnutrición son elevados en muchas comunidades pesqueras y rurales, donde las familias suelen vender todo el pescado que capturan, y dependen sobre todo del arroz en su propia dieta.  Descarga este vídeo

 

Por Guy Hubbard

Aunque está considerado un país de medianos ingresos, Filipinas tiene todavía grandes bolsas de pobreza y tasas elevadas de desnutrición. Un programa comunitario que recibe apoyo de la UE y UNICEF tiene como objetivo promocionar la lactancia materna, la nutrición apropiada y la importancia de una dieta equilibrada.

TIGBAUAN, Filipinas, 15 de mayo de 2014 – Janelle Agoriles se dirige al Centro de salud local con un libro de color rosado. Embarazada de su cuarto hijo, ha estado visitando el centro todos los meses durante los últimos cinco. “Comencé a visitar el centro de salud al tercer mes del embarazo”, dice. “Mi marido me aconsejó y me animó a que me hicieran un examen prenatal por mi propio bien y por el del bebé, para recibir una atención apropiada”.

Imagen del UNICEF
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Las mujeres están aprendiendo sobre cuestiones relacionadas con la lactancia materna, la nutrición apropiada y la importancia de una dieta equilibrada y variada por medio de un programa financiado por la Unión Europea y coordinado por UNICEF en colaboración con el Gobierno.

La partera de Janelle, Mary Anne, comienza el examen al mismo tiempo que pregunta a Janelle por su dieta y sus hábitos alimentarios. También le ofrece consejos sobre cómo alimentar y cuidar al bebé que está a punto de venir al mundo, haciendo hincapié en la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses. “Desde que comencé la atención prenatal, mi partera me aconsejó que no debería dar a luz en el hogar, sino más bien en el centro de salud o en un hospital. La partera me dijo también que después del parto, debería amamantar a mi hijo para su propio bien”.

Antes de marcharse, Janelle recibe de Mary Anne tabletas de hierro y ácido fólico para su salud y polvos de micronutrientes para su hijo. En la antesala de la oficina de Mary Anne, la fila es cada vez mayor. Cada una de las mujeres embarazadas recibirá la misma atención, los mismos consejos y suplementos nutricionales, e incluso se les aconseja que sigan visitando la clínica una vez que sus bebés hayan nacido.

“Después de nacer siguen trayéndonos al bebé”, dice. “Yo aconsejo lactancia materna exclusiva, es decir, que no los alimenten con agua y ni siquiera con vitaminas durante los primeros seis meses. Después, aconsejo a las madres que comiencen la alimentación complementaria”.

Alcanzar los ODM

De vuelta en el barangay (vecindario) de Janelle, se lleva a cabo una clase de nutrición para mujeres embarazadas y madres de niños de corta edad. Las clases están dirigidas a familias pobres, y las que reciben beneficios del gobierno están obligadas a asistir. Aquí aprenden sobre la lactancia materna y la nutrición apropiada, y sobre la importancia de una dieta equilibrada y variada. Muchos de ellos desconocen la mejor manera de alimentar a sus hijos, y a menudo dependen del arroz; solamente de vez en cuando complementan la dieta con verduras y pescado. Aunque muchos de los maridos son pescadores, venden todo lo que pescan.

Imagen del UNICEF
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Janelle, embarazada con su cuarto hijo, prepara la comida con su marido y su hija. Por medio del programa, Janelle recibe asesoramiento en nutrición, así como tabletas de hierro y ácido fólico, durante las visitas prenatales.

Seleccionar ampliamente a las mujeres embarazadas y los niños pequeños forma parte de una campaña destinada a combatir la desnutrición en Filipinas. Financiada por la Unión Europea y coordinada por UNICEF en alianza con el Gobierno de Filipinas, el programa tiene por objetivo contribuir a alcanzar los objetivos de desarrollo para el milenio centrados en la nutrición.

Aunque considerado como un país de medianos ingresos desde 2009, en Filipinas todavía hay grandes bolsas de pobreza y altas tasas de desnutrición: un 22% de los niños tienen bajo peso y un 32% retraso en el crecimiento. Como respuesta, el programa trata de beneficiar a 721.000 niños de 0 a 23 meses de edad y a 1,1 millones de mujeres embarazadas y lactantes en las regiones de Bicol, Western Visayas y Zamboanga.

Hasta la fecha parece estar funcionando. La Dra. Josefa Monserate, Jefa de salud en la unidad de salud de Tigbauan, ha trabajado en esta zona durante más de 15 años, y conoce de primera mano las repercusiones del programa. “En 2009, antes de este proyecto, la tasa de prevalencia de la desnutrición aquí, en nuestra municipalidad, era del 17%”, explica. “Pero después de poner en práctica este proyecto, tenemos una prevalencia de un 1,5%, combinando niños de 0 71 meses con emaciación moderada o grave”.

Una nueva rutina

En el hogar, Janelle y su marido, Edgar, cocinan el almuerzo como todos los días. Él vende pescado en el mercado local, y desde que sabe más sobre la nutrición y la importancia de una dieta equilibrada, trae todos los días pescado a casa. Janelle añade polvos de micronutrientes para sus hijos más pequeños y la familia se sienta junta a comer.

Para Janelle, la atención prenatal, el asesoramiento y la distribución de suplementos ha tenido realmente consecuencias para su propia familia. “Considero que al alimentar con leche materna a mis hijos y luego darles alimentos nutritivos, les estoy dando una buena salud. También evita que se pongan enfermos y les ayuda a rendir bien en la escuela”, dice, y luego añade: “Mi mensaje a las mujeres embarazadas es que deben someterse a exámenes prenatales para recibir orientación de la partera y obtener suplementos de vitamina para que la madre y el bebé tengan una buena alimentación y bienestar”.


 

 

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