Panorama: Filipinas

Tres meses después, de vuelta en Tacloban y de regreso a la escuela

Tres meses después que el tifón Haiyan devastó las Filipinas, para los niños más afectados por la destrucción, el largo viaje de vuelta a la normalidad ha comenzado. (Video en inglés)

 

Por Gregor Henneka y Zafrin Chowdhury

Han pasado tres meses desde que el tifón Haiyan destruyera la casa de Edegario, quien tuvo que huir con su familia de Tacloban a Manila. Poco a poco, Edegario, sus hermanos y sus padres están reconstruyendo sus vidas.

TACLOBAN, Filipinas, 7 de febrero de 2014 – Edegario, de 12 años, señala el lugar donde se encontraba su casa. Dos postes de madera rotos son todo lo que queda.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2014/Pirozzi
La escuela primaria Santo Niño, en la ciudad de Tanauan, reabrió el 6 de enero. Debido al tifón sufrió bastantes daños, y las aulas están todavía sin techo. La mayoría de los niños que van a la escuela llevan sus propias sillas de casa. UNICEF ha proporcionado tiendas de campaña, material escolar, letrinas y lavamanos, y apoya la formación del profesorado.

Edegario, sus padres y sus dos hermanos están viviendo con su tío en la casa de al lado, que se encuentra muy dañada. Las familias han tratado de repararla con lonas, paneles y otros materiales que encontraron entre los escombros.

Han pasado tres meses

El barrio de Edegario en Tacloban quedó gravemente afectado por el tifón Haiyan. En los tres meses desde que el tifón asoló la zona se han removido la mayoría de los escombros, que llegaban a alcanzar varios metros de altura en algunos lugares. Pero, el barrio muestra signos de una devastación a gran escala.

“Había un montón de árboles en los alrededores que fueron arrancados de raíz”, dice Edegario. “Como se puede ver, sólo algunos quedan en pie.

“Nuestra escuela era preciosa, con un montón de flores y de vegetación”, continúa. “Estábamos acostumbrados a quedarnos hasta tarde después de la escuela para jugar al voleibol y a Tumbang Preso". Tumbang Preso es un juego infantil tradicional donde uno lanza las sandalias para tratar de golpear una lata.

Ahora, los niños van a casa antes de que oscurezca, ya que en la zona escasea la electricidad.

Edegario está en sexto grado. Antes del tifón asistía a la Escuela Primaria Manlurip. Sus asignaturas favoritas son el inglés, las matemáticas y los estudios sociales. La escuela ha reabierto recientemente, pero no en el antiguo edificio.

“Como muchas partes de la escuela, nuestra clase quedó destruida”, explica Edegario. Ahora los niños asisten a clase en una tienda de campaña de UNICEF, con materiales de aprendizaje proporcionados por UNICEF. Desde que la escuela abrió de nuevo, las clases se realizan de lunes a sábado para ayudar a los niños a ponerse al día en las lecciones.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2014/Pirozzi
Venus Mueva, de octavo grado, se lava las manos después de usar las letrinas en la escuela. Venus perdió a su hermana menor, Viana, que tenía 4 años. Ella y sus padres viven en un refugio temporal a pocos metros de distancia de la escuela.

El camino de regreso a Tacloban

Después de que el tifón golpeara la casa y el oleaje provocado por la tormenta la destruyera, la familia de Edegario se las arregló para llegar al aeropuerto. Allí esperaron durante tres días y tres noches para encontrar un espacio en un avión militar C-130 de Corea y evacuar la zona de desastre. “No habíamos comido nada durante tres días”, recuerda. Incluso por la noche tenían que hacer fila para obtener espacio en un avión. “Fue la primera vez que viajaba en un avión”, dice Edegario. “Estaba lleno de gente. Me sentía mareado”.

En Manila encontraron refugio en casa de la abuela de Edegario. Los miembros de la comunidad ofrecieron comida y bebida para los sobrevivientes del tifón, y el sacerdote local les prestó ayuda. Pero no había trabajo para su padre, Edegario Sr., ni para su hermano mayor, Joel, por lo que la familia decidió regresar a Tacloban.

“Recibimos 4.500 pesos [del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo] para volver a Tacloban”, dice Edegario, Sr. “Pero los billetes eran caros. Afortunadamente, el más pequeño –Edmond– viajó gratis.

“Ahora, quiero reconstruir la casa, pero no tengo dinero para comprar la madera”, dice Edegario, Sr. Su triciclo, la bici-taxi con la que ganaba unos ingresos modestos, quedó destruida. Ahora cultiva un pequeño terreno de arroz para ganarse la vida.

La familia todavía depende de los suministros de socorro. “No he comido carne de vaca o de cerdo desde [el tifón], sólo productos enlatados y algunas verduras”, dice Edegario. Esta semana comenzó en su escuela un programa de alimentación estudiantil. “Hoy comimos avena y huevos”, dice.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2014/Pirozzi
Rona Mai Pepito, de 9 años, [izquierda] regresa caminando a casa desde la escuela con una de sus amigas. Rona perdió a su madre y sus dos hermanos el 8 de noviembre.

Un deseo

Tres meses después, cientos de miles de familias afectadas por el tifón Haiyan, como la de Edegario, continúan luchando para tratar de recuperarse.

Con todos los desafíos a los que hacen frente, el mayor deseo de Edegario es el siguiente: “Me gustaría que nos encontremos a salvo ahora y en el futuro”.

Mientras tanto, disponen de una escuela. Edegario y Edmond, de 9 años, asisten a clase. Joel, que tiene 21 años, comenzó a trabajar allí hace unos pocos días como maestro.

La Representante de UNICEF en Filipinas, Angela Kearney, dice: “UNICEF considera que la educación es un elemento integral de la respuesta humanitaria. Ayudamos a que los niños vuelvan a aprender lo más rápidamente posible.

“Volver a la escuela es una alegría para los niños”, continúa. “Tenemos que hacer del aprendizaje una experiencia muy positiva para los niños, para sus familias y para sus comunidades”.

UNICEF ha apoyado a unos 420.000 niños de las zonas más afectadas, que ahora están de regreso en escuelas reparadas, escuelas provisionales y en tiendas de campaña, y utilizan materiales de aprendizaje de las escuelas en una caja y los conjuntos recreativos y para la primera infancia. La campaña de regreso a la escuela continuará ampliándose y se centrará en el nuevo año escolar, que comienza en junio de 2014.


 

 

Fotografía UNICEF: Tifón Haiyan

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