Panorama: Filipinas

Vuelta al aprendizaje en Filipinas

Los alumnos de San Roque, Filipinas, hablan de volver a la escuela después del tifón Haiyan.  Descarga este vídeo

 

Por Diana Valcarcel

La reapertura oficial de las escuelas es un paso positivo hacia la recuperación de las zonas de Filipinas que aún luchan por hacer frente a las consecuencias del tifón Haiyan.

SAN ROQUE, Filipinas, 8 de enero de 2014 – A medida que el sol se levanta sobre el mar, el barrio de San Roque es un hervidero de actividad. Los niños se bañan, desayunan y se preparan para volver a la escuela: un gran día solo dos meses después de que el tifón Haiyan destruyera el país.  

“Nuestra escuela tenía 17 aulas”, dice Myra Salve, una profesora de San Roque. “El tifón solamente dejó una en pie”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Reyna
Michel Lerios, de 13 años, llega a la escuela San Roque, en Tanauan, Filipinas. Su escuela quedó destruida por el tifón. Sólo quedó en pie la pared que aparece en la fotografía. UNICEF brinda apoyo a la escuela ofreciendo espacios temporales de aprendizaje, material pedagógico e instalaciones de agua y saneamiento.

Nueve estudiantes de la escuela murieron, y Michel Lerios, de 13 años, todavía está de luto por la pérdida de una de las maestras, la Sra. Lorna Roa Alamop. 

“Mi maestra murió durante el tifón. Era una segunda madre para mí”, dice.

“Cuando vi la escuela destruida dos días después del tifón, no perdí la esperanza” dice la Sra. Salve. “Sabía que alguien iba a ayudarnos. Nos volveremos a levantar”.

El comienzo de la recuperación

Para la mayoría de los niños de San Roque, a la experiencia traumática del tifón se unen sus consecuencias: la vida en casas improvisadas, en tiendas de campaña temporales o en centros de evacuación. Regresar a la escuela significa volver a la normalidad y comenzar un proceso de recuperación. Para sus padres y madres, esto significa tener tiempo para reconstruir sus casas y sus medios de vida. 

La campaña Vuelta al aprendizaje para 500.000 niños en las zonas afectadas por el tifón ha sido organizada en torno al nombre balik eskwela (“vuelta a la escuela” en el idioma waray) y está dirigida por el Departamento de Educación y el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo, con el apoyo de UNICEF y de las ONG internacionales y nacionales y otros aliados locales.

El 2 diciembre se produjo una primera apertura de las escuelas que estaban preparadas para comenzar las clases informales. Desde diciembre, UNICEF comenzó a distribuir materiales didácticos y recreativos para 500.000 niños, a preparar 3.000 espacios de aprendizaje temporales y a establecer instalaciones de agua y saneamiento para 1.000 escuelas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Reyna
Los alumnos escuchan a su maestra, Myra Salve, en un aula temporal en el colegio San Roque.

“Estoy feliz de volver a la escuela. La educación es importante porque nos enseña a leer, a escribir y a respetar a los demás”, dice Rhonalyn Grabillo, de 13 años. 

Michel también aprecia el valor de la educación para su futuro. “Ir a la escuela es importante porque uno hace amigos y te ayuda a encontrar un trabajo”, dice.

La escuela primaria de San Roque está compuesta ahora mismo por 200 tiendas de campañas y seis aulas improvisadas. Antes del tifón, la escuela contaba con 750 alumnos y 16 profesores. El día del regreso oficial a la escuela, solamente se presentaron la mitad de los alumnos. Muchos de ellos se han tenido que trasladar a otros lugares como Manila y Cebú.

Un entorno protector

Los beneficios de la educación en las sociedades afectadas por las crisis y sus consecuencias son muy amplios. Durante las situaciones de emergencia, los niños pueden recibir atención en un entorno de protección. Al restablecer las rutinas cotidianas y restaurar un sentimiento de normalidad, las escuelas como la de San Roque se convierten en espacios terapéuticos en medio de la destrucción. Ayudan a las familias a recuperarse al facilitar a los progenitores la posibilidad de organizar sus vidas.

Para Marites Larios, la madre de Michel, esto es algo importante. “No importa lo terrible que sea la tragedia por la que hemos pasado, nuestros hijos tienen que volver a la escuela”, dice. “La educación es la única herencia que les podemos dar. Quiero que Michel y mis otros hijos estudien. No quiero que pasen las mismas dificultades por las que yo he pasado”.

La educación es un instrumento poderoso para un cambio objetivo. Para Rhonalyn, Michel y los demás estudiantes, es también el comienzo de un futuro lleno de esperanza y de oportunidades.


 

 

Fotografía UNICEF: Tifón Haiyan

 

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