Panorama: Filipinas

Navidad en Tacloban: ruinas y esperanza

Los residentes de Tacloban, Filipinas, acogen estas Navidades con una mezcla de tristeza y esperanza.

 

Por Marissa Aroy y Diana Valcarcel

Las fiestas son una época de tristeza y celebración para los millones de personas que todavía luchan por recuperarse de la devastación dejada por el mortífero tifón en Filipinas.

TACLOBAN, Filipinas, 20 de diciembre de 2013 – La celebración de las fiestas de Navidad serán más silenciosas este año en Tacloban y en todo Filipinas, donde más de 14 millones de personas han sufrido los efectos de uno de los tifones mayores de la historia.

Sin embargo, menos de dos meses después de que el tifón Haiyan –conocido aquí como Yolanda– dejara un sendero de muerte y destrucción, los filipinos están encontrando la forma de celebrar las fiestas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013
Ronis Miraflor, de 18 años, dice que está agradecido de no haber perdido a ningún miembro de su familia. “Vamos a celebrar la Navidad simplemente con la felicidad de estar todos juntos”.

En el vecindario de Magallanes en Tacloban, un solitario árbol de Navidad aparece rodeado de escombros y cascotes. Es uno de los diversos signos de esperanza en medio de las ruinas.

Ronis Miraflor, de 18 años, está junto al árbol decorado. Su padre lo encontró entre los escombros y se lo dio. “Yo fui quien lo puso aquí”, dijo Ronis. “Quiero celebrar que Jesús viene, y también celebrar que estamos vivos y que como familia estamos todos juntos. Toda nuestra familia sobrevivió al tifón Yolanda. Incluso a pesar de que no tenemos una comida deliciosa, estamos felices porque estamos juntos”.

En Tacloban y otras zonas, hay decoraciones realizadas con todo tipo de cosas: botellas recicladas que se convierten en adornos; etiquetas de galletas que se transforman en guirnaldas; y vasos de plástico de espuma que se convierten en copos de nieve.

Una celebración agridulce

Es una celebración agridulce en un país donde la Navidad es una tradición importante para muchas personas, un tiempo en que los niños y sus familias se reúnen y comparten una comida festiva e intercambian regalos.

Este año, muchas personas han perdido a sus seres queridos, y otros muchos no tienen casa, pero están agradecidos por lo que tienen. Incluso con tantas pérdidas seguirán celebrando las fiestas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013
Un dibujo deseando feliz Navidad de los niños de la escuela de Palo Central, Filipinas.

Para Anna Sofia B. Galencian, una niña de 9 años de la escuela elemental de Palo Central, la Navidad representa también la generosidad. “Para mí, la Navidad es recibir regalos”, dice. “Pero también dar regalos a los pobres, para que ellos puedan también tener regalos”.

Sofia perdió su casa a causa del tifón. “Estas Navidades serán diferentes debido a la tragedia que ocurrió, y ya no podemos poner el árbol de Navidad”, dice.

Pero esto no impide que ella y su familia traten de llevar a cabo algunas de las tradiciones. “La última Nochebuena comí espaguetis, y este año, comeré también espaguetis”, dice Sofia.

La escuela de Sofía está alegremente decorada para la Navidad con materiales reciclables: desde el árbol más grande decorado con botellas de plástico de colores hasta la escena del Belén. A lo largo de las paredes, los niños han pintado tarjetas de Navidad con mensajes de agradecimiento.

Para la Dra. Carla Ante Orozco, jefa de salud de la oficina de UNICEF en Filipinas, el espíritu de la Navidad es muy fuerte. “Los trabajadores de la salud con los que trabajo están todavía muy contentos de celebrar la Navidad”, dice. “Todavía sienten esperanza, pero no puede ser tan festivo como es habitual. Se trata más de estar con la familia en esta ocasión. Eso es más que suficiente”.


 

 

Fotografía UNICEF: Tifón Haiyan

 

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