Panorama: Filipinas

En Filipinas, las escuelas vuelven a funcionar de manera gradual después del tifón Haiyan

El Gobierno de Filipinas, con el apoyo de UNICEF y otros asociados, está trabajando para que los niños regresen a la escuela después del tifón Haiyan.

 

Por Diana Valcárcel

Mientras se llevan a cabo esfuerzos de recuperación masivos en Filipinas tras el ataque mortal del tifón Haiyan, la reapertura de las escuelas ofrece a los niños un lugar para aprender de nuevo, y sentirse seguros.

PALO, Filipinas, 5 de diciembre 2013 - No es sólo otro día en Palo. Desde que el tifón Haiyan azotó a una franja de Filipinas, la vida ha sido increíblemente difícil, especialmente para los niños.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Valcarcel
Yul Adelfo Olaya, Oficial de Educación de UNICEF, con niños de la Escuela Central de Palo, en la carpa donde ahora asisten a clase, en la provincia de Leyte. UNICEF proporciona tiendas de campaña, el aprendizaje y materiales de recreación y otro tipo de apoyo.

Alexa y Carl están saltando alrededor de la entrada de la Escuela Central de Palo, entusiasmados con la nueva tienda escuela y por ver a sus amigos de nuevo.

"Estoy feliz de estar de vuelta a la escuela porque mis compañeros sobrevivieron", dijo Alexa, de 8 años.

En algunas zonas de Filipinas afectadas por el tifón, alrededor del 90 por ciento de los edificios escolares sufrieron daños -más de 3.200 escuelas en total- dejando a más de un millón de alumnos y 34.000 profesores sin un lugar para estudiar. Solo en la provincia de Leyte, 760 escuelas sufrieron daños. El Gobierno de Filipinas, con el apoyo de UNICEF y otros asociados, ha trabajado para que los niños vuelvan a su horario normal lo más rápidamente posible, en primer lugar con una apertura "lenta" de las escuelas en diciembre, seguida de una reapertura completa en enero.

Avanzando hacia la recuperación

Además de suministrar tiendas de campaña para las aulas, UNICEF ha proporcionado materiales de aprendizaje y recreativos y ha traído profesores, algunos de ellos de otras zonas afectadas por el desastre, para compartir sus conocimientos y experiencia. También se han instalado  letrinas e  instalaciones de lavado de manos para niños y niñas.

Desde el 2 de diciembre, ocho escuelas que reciben apoyo de UNICEF en la provincia de Leyte han vuelto a abrir sus puertas, y tres más están por abrirse tan pronto como se eliminen los restos para hacerle espacio a una tienda de campaña. Se programó la instalación de 25 escuelas adicionales en los próximos días.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Valcarcel
Carl, de 11 años, y Alexa, de 8, en la Escuela Central de Palo. Los niños en las zonas golpeadas por el tifón de Filipinas están regresando a estudiar, a partir de una apertura "lenta" de las escuelas en diciembre, seguido por una reapertura completa en enero.

Volver a estudiar  ayuda a los niños a establecer una rutina, un paso importante hacia la recuperación, y ayuda a los maestros a identificar los alumnos que necesitan atención especial.

Yul Adelfo Olaya, Oficial de Educación de UNICEF, solía ser un estudiante aquí en la Escuela Central de Palo. "El mensaje que quiere enviar es que es posible, que incluso en la destrucción, la educación puede continuar", dice.

Los niños estaban preocupados, dice él, porque habían perdido sus materiales escolares en el tifón.

"Me preguntaban todo el tiempo cómo iban a continuar sus estudios sin libros. Ellos habían estado tratando de secarlos", dice el Sr. Olaya. "La experiencia de los niños para sobrevivir en este tipo de desastres es más importante que el contenido de los libros de texto en conjunto. "

Antes del tifón, la Escuela Central de Palo tenía 1.913 alumnos. Cuando se volvió a abrir, cerca de la mitad de ellos se presentó. Se reportó la muerte de seis niños de la escuela en la tormenta.

Hoy en la Escuela Central de Palo, está claro que el tifón no tiene la última palabra, incluso si el entorno es una imagen de la destrucción. Es la energía de los niños en la escuela, unidos y alzando sus manos juntos, lo que dará forma al futuro del país.


 

 

Fotografía UNICEF: Tifón Haiyan

 

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