Panorama: Filipinas

En los centros de evacuación de Tacloban, abordar las necesidades básicas es fundamental

Por Diana Valcarel

Mientras las familias luchan para superar las desesperantes condiciones de vida, UNICEF y sus aliados tratan de luchar contra la desnutrición y las enfermedades realizando exámenes de nutrición para los niños y distribuyendo kits de higiene para las familias.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Valcarcel
UNICEF ha repartido kits de higiene y letrinas y, junto a sus aliados, ha llevado a cabo exámenes para detectar la desnutrición entre los niños del centro de evacuación San José en Tacloban, donde 350 familias están refugiadas.

TACLOBAN, Filipinas, 25 de noviembre de 2013 – Hace unas cuantas semanas, la escuela San José era un lugar de aprendizaje para cerca de 3.000 niños en Tacloban. Ahora, reconvertida en uno de los numerosos centros de evacuación de la ciudad, alberga a 350 familias –2.500 personas de todas las edades– que se han quedado sin sus hogares debido a la destrucción que trajo el tifón Haiyan.

Es una situación extremadamente difícil para la comunidad: hay barro por todas partes, las familias comparten las aulas y tratan de cocinar el arroz por los pasillos. Para empeorar las cosas, está lloviendo.

Pero incluso a pesar de que tienen que hacer frente a tantas dificultades, la gente todavía sonríe. Están agradecidos por la ayuda que reciben y encuentran soluciones creativas a los problemas, como poner las sillas juntas y crear un puente para cruzar de un lado al otro del patio inundado.

Después de una situación de emergencia, es esencial evitar la desnutrición infantil, debido a que muchos niños pasan varios días comiendo muy poco o nada. En el centro de evacuación San José, UNICEF y sus aliados están examinando a los niños para detectar casos de desnutrición. Además de los exámenes, también proporcionan a la comunidad kits de higiene y letrinas para ayudar a satisfacer las necesidades básicas y evitar la propagación de enfermedades.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Valcarcel
Un trabajador de la salud evalúa la condición nutricional de VJ, de cuatro años, en el centro de evacuación San José.

Aprilyn Lobo está sentada en una cama situada en un aula que alberga ahora a ocho familias. Abanica a su pequeño hijo de cuatro años, VJ, que no se siente bien. Aprilyn y sus hijos llevan refugiados en San José desde un día antes de que el tifón Haiyan sacudiera la ciudad. Su casa quedó destruida al igual que muchas otras, y ha estado viviendo aquí con sus dos hijos, ya que está separada de su marido. VJ y su hermana Keynie se sometieron al examen y su condición nutritiva es buena.

Aprilyn está contenta con los exámenes y con los kits de higiene. “Han sido muy útiles”, dice. “Realmente los necesitábamos. Antes no teníamos nada”.

Aprilyn trabajaba como fisioterapeuta antes del tifón. Quiere lo mejor para sus hijos, e incluso en esta situación trata de soñar en un futuro mejor. “Estamos recibiendo apoyo, pero necesitamos mucho más”, dice. “En el futuro me gustaría tener una casa, y que mis hijos puedan ir a la escuela”.

Al final del día, 94 niños han sido sometidos a exámenes en San José. Solamente uno de ellos tenía desnutrición grave aguda, y por lo menos tres tenían desnutrición moderada. El resto se encontraba bien en materia de nutrición.

Los niños con desnutrición grave reciben alimentos terapéuticos listos para su uso, y los niños moderadamente desnutridos reciben alimentos suplementarios. Todos los niños sanos, como VJ y Keynie, recibirán micronutrientes para evitar la desnutrición, a fin de que puedan mantenerse fuertes y disfrutar de ese futuro mejor que su madre espera para ellos.


 

 

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