Panorama: Filipinas

En Tacloban, crear un oasis donde los niños puedan ser niños y estar seguros

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Es hora del juego en el espacio amigo de la infancia de la escuela central Rizal en Tacloban, Filipinas.

Por Diana Valcarcel Silvela

TACLOBAN, Filipinas, 21 de noviembre de 2013 – Al escuchar a un grupo de niños que cantan “Twinkle, Twinkle, Little Star” en el nuevo espacio amigo de la infancia de Tacloban, parecería que no ha ocurrido nada inusual fuera de esta tienda de campaña. Los niños sonríen y participan con energía.

Este espacio amigo de la infancia se encuentra en el complejo de la escuela central Rizol, un punto de evacuación y de refugio para cientos de familias cuyas casas han quedado destruidas. Entre los escombros y las ruinas dejadas por el tifón, el espacio es un oasis, una tienda de campaña limpia y blanca donde hay alrededor de 40 niños que ríen, cantan, juegan y aprenden bajo la cariñosa dirección de dos trabajadoras de guardería capacitadas.

Un sentimiento de normalidad

UNICEF tiene previsto establecer muchos más espacios amigos de la infancia en las zonas afectadas por el tifón Haiyan (conocido en Filipinas como el tifón Yolanda) para que los niños puedan recuperar un sentimiento de normalidad, pasar tiempo con otros niños y recibir apoyo y orientación. Estos lugares ofrecen también un sitio donde los niños pueden estar protegidos contra la explotación, el abuso o la trata infantil.

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Niños que asisten al espacio amigo de la infancia de la escuela Rizol, Tacloban.

“Lo que más hacemos es bailar”, dice Karen Monteroso, una niña de 10 años que vive con su familia en el complejo de la escuela después de haber perdido su casa debido al tifón.

Los espacios amigos de la infancia ofrecen a los niños una rutina que les permite superar el trauma que han sufrido. También facilita que las familias se ocupen de los alimentos, del agua y de otras necesidades mientras los niños están aprendiendo y divirtiéndose.

“Estoy muy contenta de que Karen pueda jugar con otros niños”, dice Dannie, la madre de Karen. “Creo que es muy bueno para ella, y que puede mejorar su talento”. La familia comparte actualmente un aula con otras 22 familias hasta que puedan construir una nueva casa.

“Echo de menos mi casa y mis pertenencias”, dice Dannie. “Todo ha desaparecido”.

Un espacio protector

Dentro de la tienda de campaña, las dos trabajadoras comienzan una nueva actividad con los niños. Les piden que hablen sobre su experiencia en el tifón. Una de las trabajadoras, Marlyn Macarayon, dice que esto contribuye a reducir los efectos de la experiencia.

 

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Karen Monteroso and her mother, Dannie, in a classroom at Rizol School, an evacuation centre that serves as heir temporary home.

Luego es hora de bailar, y Karen se lo toma muy seriamente, mostrando su talento. Resulta encantador ver a estos niños tan felices en un entorno devastado. Por lo menos, en este lugar los niños pueden volver a ser niños.

Antes de marcharme, les pregunto qué necesitan. Lo primero que dicen es “juguetes”.

Por suerte, los kits recreativos y de aprendizaje para la primera infancia llegarán pronto. Con juegos y materiales de aprendizaje, los espacios amigos de la infancia serán incluso más divertidos.

Pero a veces lo único que se necesita es un lugar donde sentarse y cantar, aplaudir y hacer bromas en torno a una tienda de campaña agradable y limpia que ofrece protección contra el sol abrasador y la copiosa lluvia, dos fenómenos que aquí se producen todos los días.

 


 

 

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