Panorama: Filipinas

Tras la destrucción del tifón se intenta lograr que el agua fluya de nuevo

Un 80% de las personas en Tacloban tienen ahora acceso al agua potable, después de que el Gobierno de Filipinas, junto a UNICEF y otros aliados restablecieran el abastecimiento de agua a la ciudad.

 

Por Marissa Aroy y Margaretha Francia

Para un funcionario que tenía que evaluar los daños del tifón Haiyan, restablecer el acceso al agua de las familias de Tacloban era la prioridad más inmediata.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013
Unos niños se bañan y lavan su ropa después de que se restableciera el abastecimiento de agua corriente en Tacloban. Durante el tifón, el principal sistema de agua de la ciudad permaneció intacto, pero sin un suministro adecuado de combustible su capacidad estaba limitada.

TACLOBAN, Filipinas, 18 de noviembre de 2013 – “Llegamos a Tacloban justo tres días después de que el tifón Haiyan hubiera arrasado la costa. Había visto tifones antes, pero ahora estaba completamente sacudido por la devastación que presencié”, dice el Dr. Michael Emerson Gnilo. “Todo había desaparecido”.

El Dr. Gnilo, un especialista en agua, saneamiento e higiene (WASH), fue uno de los primeros funcionarios de UNICEF en llegar a la zona después de las devastadoras consecuencias del tifón Haiyan. Comenzó su labor en Tacloban identificando las fuentes de agua potable y promoviendo buenas prácticas de higiene para evitar la propagación de enfermedades.

“Se suponía que estuviera realizando una evaluación, pero me di cuenta de que necesitábamos responder a las necesidades de la situación de emergencia”, dice el Dr. Gnilo.

Sobre el terreno fue testigo de la terrible situación a la que se enfrentaban los niños y sus familias. Algunas personas se ocultaban en las tiendas de campaña para defecar y arrojaban los excrementos fuera, en medio de los escombros. Algunos esperaban en largas filas para obtener agua de las tuberías rotas. La gente se bañaba en el agua de lluvia. Tanto los niños como los adultos estaban sufriendo a causa de la diarrea provocada por el agua contaminada.

“Conocí a una mujer que estaba alimentando a sus gemelos de un mes de vida con leche en polvo mezclada con agua contaminada. Estaban visiblemente desnutridos”, dice el Dr. Gnilo. “Le asegure que podía dar leche materna a los bebés en lugar de alimentarlos con leche en polvo, y que esto sería bueno para ellos”.

Trabajo en equipo

También descubrió algunas buenas noticias: a pesar de la destrucción, el sistema principal de agua, que también abastece a otras dos ciudades, estaba intacto. El agua todavía corría, pero con escasa capacidad, mientras el distrito metropolitano de agua de Leyte trataba de mantener el servicio en marcha con el combustible que les quedaba

© UNICEF/NYHQ2013-0993/Maitem
El Dr. Michael Emerson Gnilo, especialista de agua, saneamiento e higiene de UNICEF en Filipinas, habla sobre los esfuerzos para restablecer el abastecimiento de agua en Tacloban, Filipinas, tras la destrucción que dejó el tifón Haiyan.

 

Al cuarto día después del tifón, el sistema de agua necesitaba abastecerse de combustible, pero las estaciones locales de gas estaban dañadas, había problemas para enviar suministros a la isla, y nadie tenía los medios para transportar el combustible.

El Dr. Gnilo y otros colegas de WASH trabajaron con el distrito metropolitano de agua de Leyte, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Filipinas para conseguir combustible de emergencia a fin de poner en marcha la planta de potabilización del agua.

En la tarde del 15 de noviembre, el agua volvió a abastecer la ciudad de Tacloban y varias municipalidades de los alrededores. Dos días después, el sistema de agua proporcionaba agua potable a unas 276.000 personas, alrededor del 80% de la población. Se podía ver a los niños y sus familias disfrutando del abastecimiento constante de agua, bañándose y lavando sus ropas.

Mantener el agua corriendo

El Representante de UNICEF en Filipinas, Tomoo Hozumi, señaló la importancia de restablecer el suministro de agua. “Es fundamental en un momento de emergencia que cada individuo disponga de por lo menos 15 litros de agua potable al día, a fin de evitar la diarrea y otras enfermedades transmitidas por el agua”, dijo. “Un abastecimiento constante de agua significa también que los afectados pueden cocinar, lavarse y mantener buenas prácticas de higiene, y comenzar a recuperarse y a iniciar la reconstrucción”.

USAID distribuirá el combustible necesario durante las próximas semanas hasta que se haya restablecido la electricidad. UNICEF proporcionará un generador de reserva para la planta de tratamiento de agua y está trabajando con sus aliados para reparar las tuberías dañadas por el tifón.

“Conseguimos restablecer el suministro de agua en Tacloban, pero el trabajo no ha terminado. Todavía necesitamos abastecer de agua potable a los territorios del interior”, dice el Dr. Gnilo. “Todavía hay que abordar el acceso a las instalaciones de saneamiento y distribuir jabón para lavarse las manos y bañarse. El acceso a estos materiales es fundamental no sólo porque evita las enfermedades, sino porque mantiene a los niños seguros y, más importante aún, porque preserva su dignidad”.


 

 

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