Panorama: Filipinas

Diario del tifón Haiyan: "No hay ningún lugar a donde ir"

Christopher de Bono, miembro de UNICEF, informa sobre las consecuencias del tifón Haiyan en Filipinas y los desafíos que enfrentan los esfuerzos de respuesta de emergencia.

 

Por Christopher de Bono, Jefe Regional de Comunicaciones, UNICEF Asia Oriental y el Pacífico

En Filipinas, la devastación de un "supertifón" ha dejado a las comunidades indefensas, mientras que el Gobierno y los grupos de socorro luchan para montar operaciones de ayuda.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Maitem
Una vista de la destrucción causada por el tifón Haiyan de la ciudad de Tacloban, proviencia de Leyte, en Filipinas. UNICEF está llevando a cabo una evaluación rápida de la situación y está preparado con los organismos asociados y organizaciones no gubernamentales para encabezar la respuesta.

MANILA, Filipinas, 11 de noviembre de 2013 - Acabo de hablar por teléfono con Nonoy, un colega de UNICEF en la ciudad de Tacloban, en la provincia filipina de Leyte. Él es un excelente profesional, un veterano que ha visto los desastres y la devastación antes.

Pero había un temblor en su voz.

"La gente, las familias con hijos, andan por las calles en ruinas", dijo. "No sé a dónde van,  no hay ningún lugar a donde ir. Ellos están caminando porque sus casas no existen y no tienen a dónde ir."

Muchos no tienen nada

Le tomó una hora salir del aeropuerto debido a los escombros en la carretera. Algunos otros colegas habían quedado atrapados en el aeropuerto durante la noche. Los caminos son casi intransitables en la oscuridad de la noche, y el riesgo de accidentes es muy real, no sólo para los conductores y pasajeros, sino también para la gente que acampa en las calles.

"Muchas personas no tienen nada. Sus hijos tienen hambre, algunos están enfermos y se sienten frustrados", explicó Nonoy.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Maitem
Residentes de un campamento de evacuación en Tacloban. Se han movilizado alimentos terapéuticos para niños, kits de salud, agua y saneamiento, de fuentes disponibles en el país, para apoyar a 3.000 familias de las zonas afectadas, dándole prioridad en la distribución al área de Tacloban tan pronto como sea posible el acceso.

¿Quién no lo estaría? Sólo puedo imaginar lo que se sentiría el ser totalmente incapaz de consolar o incluso alimentar a mi hija. Hemos pasado por momentos difíciles, pero siempre hemos sido capaces de darle comida y refugio, y ayudarla cuando está enferma.

Por el momento, estas personas no pueden hacer eso, y no hay ningún lugar en donde buscar ayuda.

Ha habido informes de los medios locales de saqueo, pero Nonoy dice que la gente desesperada por comida para sus familias hambrientas han "saqueado" arroz de un almacén dañado y abandonado.

"Las autoridades locales están haciendo lo que pueden, y hay largas filas de personas afuera del Ayuntamiento", observó.

Refuerzos del ejército Filipinas están ayudando a la policía local a restablecer el orden en Tacloban. Pero las cosas que la gente necesita más, simplemente no están allí. Muchos de los funcionarios públicos y autoridades locales también han perdido a sus seres queridos y sus hogares.

Desafío logístico

Lo que los niños en la ciudad de Tacloban necesitan en este momento es comida, refugio, agua potable y medicamentos básicos.

Hay esperanza para ellos. El aeropuerto está funcionando, y los aviones de transporte están trayendo  ayuda urgente y suministros. Las autoridades locales están restableciendo el orden necesario para distribuir la ayuda y satisfacer las necesidades de las personas, poco a poco y con gran dificultad, pero con el apoyo de UNICEF y sus aliados.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2013/Maitem
Edificios escolares dañados por el tifón Haiyan de la ciudad de Tacloban. Las Naciones Unidas, junto con el UNICEF, se han asociado con el Gobierno Nacional a través de la Reducción del Riesgo de Desastres y el Consejo de Administración para llevar a cabo las operaciones de socorro y respuesta para la población afectada.

La logística es un gran desafío: hacer llegar la ayuda y a los expertos a los lugares adecuados, la búsqueda de la gasolina para transportarlos, el establecimiento de sistemas de distribución y el restablecimiento de los enlaces de comunicaciones.

Hay muchas zonas del país que se encontraban en el camino del tifón Haiyan que todavía son inaccesibles, por lo que hay muchas cosas que todavía no sabemos, y muchos niños -probablemente millones- necesitan desesperadamente nuestra ayuda y aún no lo reciben.
Otros dos centros de población de especial interés son el norte de Palawan y Ormac, en la provincia de Leyte, donde todavía tenemos que saber lo que ha sucedido o cuántos niños necesitan nuestra ayuda.

Mañana vamos a saber más de nuestros colegas que acaban de llegar a Ormac. Crucemos los dedos.


 

 

Búsqueda