Panorama: Filipinas

Un funcionario de UNICEF visita los escenarios del destrozo tras el paso del tifón Pablo (Bopha)

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2012/Maitem
Unos, 2,3 millones de niños se han visto afectados por el tifón Pablo (Bopha). UNICEF ha movilizado a su personal para prestar asistencia al gobierno en su respuesta.

Por Geovani Lapiña

DAVAO ORIENTAL, Mindanao, Filipinas, 12 de diciembre de 2012. Ha transcurrido una semana desde que el tifón Pablo (Bopha) golpeara el sur de Filipinas. Fui uno de los seis miembros del personal de UNICEF desplegados como parte del dispositivo de evaluación del Gobierno y las Naciones Unidas en las cuatro regiones más afectadas. Actualmente hay unos 2,3 millones de niños afectados.

A ras del suelo

Fui asignado a la región nº11 y llegué a la ciudad de Davao por la mañana. Junto al equipo, viajé en auto durante siete horas por los municipios de Baganga, Boston y Cateel, situados en la provincia de Davao Oriental, donde ha habido más de 90.000 personas afectadas. Mientras manejábamos hasta el lugar, iba quedando claro que la provincia había quedado devastada a ras del suelo. Los hogares construidos con materiales ligeros no fueron rival para la fuerza de los vientos de la tempestad, que en ocasiones alcanzaron picos de 195 km/h.

Llegamos hasta el lugar alrededor de las 10 de la mañana. Sentí de inmediato toda la fuerza destructiva de este tifón. Contemplé escuelas totalmente dañadas, sin paredes ni tejados, edificios gubernamentales, el tendido eléctrico por el suelo, tuberías de agua destrozadas y cosechas arruinadas. Los destrozos eran generalizados hasta donde alcanzaba la vista: parecía muy irreal y difícil de asimilar.

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© UNICEF Philippines/2012/Lapiña
El autor del artículo, miembro del personal movilizado, habló con madres que han perdido sus hogares. Susan Salvania (de blanco) dijo que su familia necesitaba agua potable urgentemente.

Las personas vivían en refugios o tiendas de campaña improvisados, pues la mayoría de los edificios públicos y las escuelas de cemento habían sufrido daños. Los niños jugaban entre los escombros, inconscientes del destino que se les sobrevenía. Por la carretera, las personas estaban sentadas junto a sus casas, algunas visiblemente aturdidas, mientras que otras trataban de reparar lo que había quedado de sus hogares. Un gimnasio que sirvió de refugio en el punto más álgido de la tormenta se había derrumbado, sepultando a los niños y sus familias.

No hay electricidad, comunicaciones y el acceso es difícil. Mientras el gobierno local hace lo mejor que puede para lidiar con las enormes necesidades, las personas están desbordadas. Necesitan con urgencia agua, alimento, cobijo, ropa, medicinas y retretes.

Necesidades urgentes

Conocí a una madre  de Cateel, Susan Salvania, que había perdido su casa. Esperaba en fila para inscribir a su familia como una de las afectadas. "Necesitamos agua potable con urgencia", repetía con voz desesperada. Su familia estaba bebiendo agua extraída con bombas manuales.

Aquí, las comundiades recurren al agua contaminada de bombas manuales y ríos para beber, cocinar y bañarse. En algunos casos hay más de 400 familias que comparten una misma bomba manual. Actualmente, los niños ya caen enfermos de diarrea. Mientras los padres intentan encontrar comida o reparar sus hogares, la faena de tener que caminar largas distancias, esperar largas filas y transportar pesados contenedores de agua recae a menudo sobre las mujeres y los niños.

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UNICEF responde a la necesidad urgente de agua, alimento, cobijo, ropa, medicinas y retretes en las zonas arrasadas.

UNICEF ha movilizado a su personal desde las oficinas de Manila y Mindanao para prestar asistencia al gobierno en su respuesta. Los suministros solicitados por el Departamento de Salud se entregan hoy a las comunidades afectadas. Incluyen 2.000 conjuntos de agua con baldes de plástico, jarras para el agua, jabones y pastillas potabilizadoras, así como 2.000 estuches higiénicos con jabones, toallas, cepillos de dientes y pasta dentífrica, toallas sanitarias y pañales. Se han enviado asimismo letrinas temporales y conjuntos de lona que pueden servir como refugio temporal. UNICEF está listo para responder con suministros médicos y de nutrición para atender a los niños enfermos y desnutridos, así como con cajas con materiales educativos y recretativos con el fin de establecer zonas seguras para que los niños jueguen y recobren un sentido de normalidad en sus vidas.

Según las proyecciones de UNICEF serán necesarios 12,97 millones de dólares estadounidenses para las necesidades inmediatas en materia de educación, protección infantil y agua, saneamiento e higiene. A largo plazo, UNICEF se centrará también en que la población afectada desarrolle la capacidad para sobreponerse. Los fondos garantizarán la continuidad de la respuesta de UNICEF en el año que viene, al asegurar los suministros y servicios para una respuesta efectiva sobre el terreno.


 

 

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