Panorama: Filipinas

Tras las inundaciones en Filipinas, los niños no acompañados son los más vulnerables

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2012/Gnilo
El sobreviviente de las inundaciones, Roy (nombre ficticio y de 10 años de edad), quedó separado de su familia durante la tormenta tropical Washi. Ahora está bajo los cuidados de los trabajadores de socorro del centro de evacuación de Iligán (Filipinas).

Por Anna Villanueva

ILIGÁN, Filipinas, 23 de enero de 2012. Por su pronta sonrisa y el modo en que se le ilumina el rostro al saludarlo, nadie diría que Roy* (10 años) afronta en estos momentos la mayor prueba de su vida.

Y así es.

Sin embargo, con la ayuda de los trabajadores y voluntarios de socorro, Roy espera encontrar finalmente el camino a casa.

Separado de su familia

A primeras horas del 17 de diciembre de 2011, las aguas de la riada originadas por la tormenta tropical Washi avanzaron por un número de barangays o vecindarios de la ciudad de Iligán, incluido el de Roy: Barinaut.

Roy se despertó entre sobresaltos a la medianoche cuando las aguas se entraron rápidamente en su casa. Al ser incapaz de ver nada en la oscuridad, llamó a sus tres hermanos pero no hubo respuesta.

Instintivametne se aferraba a los objetos que flotaban a su lado. "Tuve que agarrarme a algo para que no me llevaran las aguas", afirmó.

No obstante, Roy acabó arrastrado por el poderoso caudal de las aguas a través del vecindario, agarrado a un trozo de madera. El personal de salvamento lo rescató en la mañana del 18 de diciembre.

“No sé si me quedé dormido o perdí el conocimiento esa noche. Todo lo que recuerdo es despertarme cuando me salvaban en el mar. Estaba en una barcaza con otros sobrevivientes", comentó Roy.

Roy tenía mucha fiebre cuando llegó al centro de evacuación Santa Filomena, en el instituto de la zona oriental de Iligán. Los voluntarios del centro buscaron a los familiares, vecinos o conocidos que pudieran identificarlo, pero los otros supervivientes no lo reconocieron.

“Acababamos de mudarnos a Barinaut desde el barangay Digkilaan tres meses antes de la catástrofe", Roy. "Todavía no conocemos a la mayoría de nuestros vecinos y aún no tenemos muchos amigos en el barrio".

Desde su rescate, Roy ha estado al cargo de los trabajadores del centro de evacuación.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0009/Maitem
El 5 de enero, un niño inspecciona los extensos daños causados por la tormenta tropical Washi en Hinaplanun (Filipinas).

Porteger a los niños no acompañados

El gobierno estima en más de 1,1 millones la cifra de personas afectadas por la tormenta, conocida localmente como Sendong. Hoy hay todavía 30.000 personas en los centros de evacuación, mientras otras 400.000 viven en refugios improvisados o con sus familiares.

Se han identificado unos 51 niños y niñas separados y no acompañados en Iligán y Cagayán de Oro, las principales ciudades afectadas por la tormenta tropical. Estos niños no sólo tienen que convivir con la angustia de las inundaciones repentinas, el pánico en masa y el subsiguiente caos, sino que también luchan contra la pérdida –temporal o permanente– de sus familias. Además, sin el apoyo de sus familiares son cada vez más vulnerables al abuso y la explotación, incluidos la trata de niños, el trabajo infantil o la explotación sexual.

“UNICEF colabora estrechamente con sus aliados, los trabajadores sociales y el Departamento de Bienestar social y desarrollo para buscar el rastro de los progenitores, hermanos o familiares con el fin de reunirlos con los niños", comentó Sarah Norton-Staal, Jefa de Protección infantil de UNICEF en Manila. "UNICEF otorga una alta prioridad a la reunificación de los niños con sus familiares para proteger y preservar la unidad familiar, así como para ofrecer a los niños una sensación de normalidad tras soportar una experiencia angustiosa".

UNICEF también colabora con los aliados para abordar otras necesidades inmediatas de la niñez, incluida la atención médica. Los familiares podrían necesitar también apoyo para ayudar a los niños una vez que se han reunido con ellos. Pueden obtener asesoramiento y asistencia adicional para garantizar que todos los niños y niñas encuentren un entorno familiar lleno de cariño y cuidados cuando hayan regresado a casa.

El restablecimiento de la sensación de normalidad también ayuda en gran medida a la recuperación de la infancia. Esto resulta especialmente fundamental en el caso de los niños desplazados, que afrontan una variedad de inseguridades después de la catástrofe. UNICEF ha distribuido equipos recreativos que incluyen juguetes e instrumentos musicales para los niños de los centros de evacuación, con el fin de que reanuden los juegos, se expresen y comiencen a recuperar una sensación de normalidad.

La esperanza para un final feliz

Según Jesús Far, especialista de UNICEF en Protección infantil, los últimos informes indican que el padre de Roy está vivo y ha sido localizado. UNICEF, en colaboración con sus aliados, trata de verificar en estos momentos esos informes para ayudar a que Roy se reúna con su familia.

*Nombre cambiado para proteger la identidad del menor.


 

 

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