Panorama: Filipinas

UNICEF responde a los destrozos de la tormenta tropical Washi en las comunidades de Filipinas

Imagen del UNICEF
Una comunidad arrasada en Cagayán de Oro (Filipinas) después de que la tormenta tropical Washi barriera la región meridional del país.

MANILA, Filipinas, 19 de diciembre de 2011. Más de 600 personas han muerto y cientos más están desparacidas tras las fulminantes y catastróficas inundaciones producidas en las regiones septentrional y occidental de Mindanao, isla situada al sur de Filipinas.

El desastre ocurrió tras el paso de la tormenta tropical Washi, que azotó el país el 16 de diciembre con precipitaciones equivalentes a más de un mes de lluvia en tan sólo 12 horas y que provocó una destrucción en cadena.

Los corrimientos de tierra e inundaciones subsiguientes redujeron las casas a montones de maderos apilados y amasijos metálicos. Otras viviendas –y sus ocupantes– fueron arrastrados por las aguas hasta el mar. Se han preparado fosas comunes para los cadáveres que ya se descomponen bajo el calor tropical. Muchos de ellos todavía por identificar.

UNICEF trabaja para prestar asistencia a aproximadamente 10.000 familias afectadas, incluidas 8.100 familias refugiadas en centros de evacuación saturados.

"Necesitarán una gran cantidad de ayuda"

Se cree que hay más de 100.000 personas afectadas. Los organismos aliados de las Naciones Unidas y el Gobierno de Filipinas llevan a cabo valoraciones para determinar el alcance de las necesidades en las zonas damnificadas.

Imagen del UNICEF
Marisa Legkina sostiene a su hija Marry (4 meses de edad) frente a los destrozos de su casa en Iligán (Filipinas).

Resulta evidente que una prioridad inmediata es la necesidad de agua potable e instalaciones de saneamiento. Las redes de abastecimiento de agua en las dos ciudades más perjudicadas, Cagayán de Oro e Iligán, han quedado destruidas y dejado a la inmensa mayoría de los residentes sin agua potable y con la amenaza de propagar enfermedades transmisibles por el agua.

UNICEF también se centra en la salud y la situación nutricional de los niños, especialmente los menores de cinco años, por lo que trabaja para garantizar la protección de niños y niñas en los centros de evacuación y las comunidades afectadas.

“Estamos impresionados y entristecidos por tan magna pérdida de vidas humanas aunque nuestra atención debe estar puesta ahora en las necesidades de los numerosos niños, que se han quedado sin hogar y sin familiares", afirmó Trevor Clark, Jefe de la oficina e UNICEF en Mindanao. "Necesitarán una gran cantidad de ayuda en los próximos días y semanas para garantizar que están sanos, protegidos y en condiciones para recuperarse de esta terrible experiencia".

UNICEF presta asistencia

En las zonas damnificadas, UNICEF ha distribuido suministros que incluyen: alimento terapéutico para tratar la desnutrición; equipos para garantizar que el agua consumida es potable; conjuntos con jabón, cepillos de dientes y artículos de higiene personal; tiendas de campaña y lonas para refugiarse temporalmente; vitamina A para estimular el sistema inmunitario de madres y lactantes; material educativo sobre la lactancia materna para reducir el riesgo de mortalidad de lactantes producida por enfermedades y agua insalubre; conjuntos recreativos para que los niños jueguen y regresen a una sensación de normalidad.

A petición del Gobierno de Filipinas, las Naciones Unidas preparan un llamamiento conjunto urgente para brindar apoyo a las familias afectadas. UNICEF ultima asimismo suministros humanitarios adicionales y se anunciarán más medidas conforme se evalúe la situación.

Este desastre sucede, con tan sólo seis meses de diferencia, a unas inundaciones previas, acontecidas en Mindanao cuando las lluvias monzónicas inundaron gran parte de la isla y desplazaron a una población estimada de 800.000 personas. 


 

 

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