Panorama: Filipinas

Las familias se preparan para regresar a casa tras las catastróficas inundaciones en Filipinas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2011/Santos
El bebé de 16 días Luenard junto con sus progenitores en el refugio temporal ubicado en el centro deportivo de Bulacán.

Por Angela Travis

CALUMPIT, Filipinas, 7 de octubre de 2011. Cuando llegó la inundación a su aldea de Calumpit -en la región central de Filipinas- y dejó desolación a su paso, Luenard era un bebé de tan sólo diez días.

En la premura por agarrar un puñado de ropa para el bebé y para ellos, los padres de Luenard dejaon el resto de sus posesiones materiales detras: sumergidas bajo las turbias aguas. Ahora viven de manera temporal en el complejo deportivo de Bulacán, que actualmente da cobijo a 100 familias.

"Estamos contentos de estar a salvo pero hemos perdido todo", afirmó Gilbert (27 años), el padre de Luenard. "Soy peón de la construcción y me preocupa haber perdido ahora mis herramientas".

Ansiosos por regresar

La inundación fue provocada por dos tifones que golpearon la zona en rápida serie y que dieron como resultado la muerte de 90 personas y la desaparición de muchas más. Mientras que muchas familias huyeron a los centros de evacuación para escapar de la crecida de las aguas, algunas decidieron quedarse y ocupar los pisos superiores de sus viviendas.

Aunque su alojamiento actual les proporciona las necesidades básicas tales como alimento, agua e instalaciones de saneamiento dignas, Gilbert tiene ganas de regresar a casa.

“Fui a comprobar la casa ayer y el agua en el interior llega ahora hasta la rodilla", dijo animado. "Espero que podamos volver en dos o tres días y comenzar a reconstruir nuestras vidas".

Los riesgos de enfermedades

UNICEF ha distribuido más de 3.000 conjuntos de agua e higiene en las comunidades afectadas por las inundaciones: Bulacán and Pampanga, en la región filipina de Luzón Central. Los conjuntos de higiene contienen jabón, pasta dentífrica, baldes y otros suministros importantes para evitar la propagación de enfermedades, especialmente entre la población infantil. Los conjuntos de agua brindan una solución potabilizadora para que las familias dispongan siempre de agua potable.

Vanessa Tobin, Representante de país, observó durante su visita a las zonas afectadas que la operación gubernamental de socorro iba por buen camino, pero también expresó su preocupación en materia de salud. "Las extensas superficies de agua estancada son en peligro en muchos sentidos", afirmó. "El riesgo de dengue, de diarrea y de otras enfermedades infecciosas plantean una gran amenaza a los niños pequeños".

Sobre esta cuestión, el Jefe de Agua y saneamiento de UNICEF en Filipinas, Tim Grieve, subrayó la importancia de los conjuntos de higiene suministrados por UNICEF. "Los conjuntos de higiene salvan vidas", dijo. "La distribución de jabón para el cuerpo y las manos en las zonas inundadas es fundamental para reducir la diarrea y las enfermedades infecciosas, que pueden amenazar la vida de los niños de corta edad".

UNICEF brinda apoyo

Conforme retroceden las aguas, las familias comienzan a pensar en regresar a sus casas y reconstruir sus vidas. Sin embargo, en una zona predominantemente rural donde la gran parte de la producción agrícola y acuícola ha quedado destruida, las comunidades necesitarán asistencia para reponerse.

UNICEF trabaja para ayudar a las comunidades a prepararse ante tales desastres de manera que serán más capaces de adaptarse y protegerse de los efectos calamitosos de las inclemencias y el cambio climáticos.


 

 

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