Panorama: Filipinas

En Filipinas, un niño trabajador deja atrás la vida en las calles y regresa a la escuela

Imagen del UNICEF
© Pangarap Foundation/2010
Gracias al apoyo de la Fundación Pangarap, una ONG de Manila (capital de Filipinas) Arcy Nino Ortonio, un ex niño trabajador, cursa hoy el segundo año de la Licenciatura en Tecnología Marítima.

NUEVA YORK, Estados Unidos, 30 de junio de 2010 – Arcy Nino Ortonio, de 19 años de edad, cursa el segundo año de universidad en Filipinas, donde realiza cursos en estudios marítimos para poder iniciar una carrera como oficial de cubierta y ascender profesionalmente. Hace menos de 15 años, sin embargo, el futuro de Arcy era incierto y el niño tenía dos empleos simultáneos para poder pagar su matrícula escolar.

AUDIO: escuche

El padre de Arcy murió cuando él tenía tres años. A los cinco, Arcy comenzó a trabajar en el puerto, limpiando barcos. Pese a que se levantaba muy temprano y trabajaba sin parar hasta la hora de ir a la escuela, Arcy asistía a todas las clases.

A los 8 años, sin embargo, a Arcy comenzó a faltarle tiempo para hacer los deberes y las tareas escolares porque tuvo que ponerse a trabajar en un segundo empleo, que a menudo le mantenía alejado de su hogar hasta la medianoche. Con lo que ganaba, entre 6 y 10 dólares diarios, Arcy pagaba su matrícula escolar. Todas esas horas de trabajo, sin embargo, le impedían realizar otras actividades.

 “Ni siquiera me quedaba tiempo para estudiar las lecciones”, comenta Arcy.

Trabajo en las calles

Casi la mitad de la población de Filipinas sobrevive con ingresos equivalentes a menos de 2 dólares diarios, y una cuarta parte de la población del archipiélago dispone de menos de 1,25 dólares diarios, lo que coloca a muchos millones de filipinos por debajo del nivel internacional de pobreza. Debido a esas circunstancias económicas, un elevado número de niños y niñas debe trabajar para ayudar a sus familias, a veces en condiciones de abuso y explotación.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philiipines/2010
En Filipinas, al igual que en otros países en desarrollo, muchos niños y niñas deben trabajar y no pueden estudiar debido al alto costo de la matrícula escolar y a la situación de pobreza de sus familias.

Arcy es uno de los muchos niños filipinos que venden cigarrillos, dulces y flores en las calles de Manila. Explica que de no haber trabajado de niño, su madre no habría podido costearle sus estudios primarios.

Como muchos de sus maestros sentían pena por él, le dejaban pasar de grado independientemente del tiempo que Arcy le hubiera dedicado a sus tareas escolares.

Servicios para jóvenes

Se calcula que en Filipinas, tanto en las zonas urbanas como las rurales, trabajan unos cuatro millones de niños de 5 a 17 años de edad. Muchos de los niños que trabajan de vendedores ambulantes ayudan a mantener a sus familias y no pueden estudiar. Peor aún, los niños de la calle con frecuencia siguen el camino de la delincuencia, se hacen adictos a las drogas ilícitas o terminan en la cárcel.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2004/Alquinto
Unos cuatro millones de niños y niñas de 5 a 17 años de edad trabajan en Filipinas, tanto en las zonas urbanas como las rurales.

A los 12 años, Arcy conoció a un trabajador social de la Fundación Pangarap, una organización no gubernamental que rescata niños y jóvenes de la calle. Al igual que otros ex niños de la calle, Arcy recibe de la fundación alimento, albergue, vestimenta, atención médica, educación y conocimientos prácticos para la vida.

En la actualidad, Arcy participa en el coro y en las compañías de teatro y danza de la Fundación Pangarap. Además, y gracias a lo que ha aprendido de la fundación, Arcy tiene plena conciencia de sus derechos y responsabilidades en el mundo. Cuando finalice sus estudios tendrá oportunidad de labrarse un futuro trabajando a bordo de un barco, de ganar un buen salario y de mantenerse a sí mismo y a su familia.

La eliminación de la matrícula escolar

La situación de los niños que trabajan y no pueden asistir a clases podría mejorar en el futuro gracias a la “Iniciativa sobre la abolición de la matrícula escolar”, cuyo éxito garantizará la reanudación de los estudios de esos menores. La iniciativa forma parte de un movimiento mundial orientado a eliminar las barreras financieras que impiden que muchas familias envíen a sus hijos a la escuela.

 “La abolición de la matrícula escolar es un paso importante hacia el logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre la educación primaria universal de todos los niños y niñas”, afirma Dina Craissati, Asesora Superior sobre Educación de UNICEF, quien al igual que muchos otros activistas cree que la eliminación de esos cargos podría ayudar a los países en desarrollo a conquistar la meta de la educación primaria universal para 2015.


 

 

Audio (en inglés)

15 de junio de 2010: En entrevista con Radio UNICEF, Arcy Nino Ontonio, un ex niño trabajador que hoy cursa estudios universitarios, cuenta que cuando aún estaba en la escuela primaria tenía dos empleos simultáneos.
AUDIO listen

Búsqueda