Panorama: Filipinas

UNICEF distribuye elementos escolares en las regiones de Filipinas afectadas por un tifón

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2009/Palasi
Los alumnos y alumnas de la escuela primaria San Blas con las mochilas que recibieron de UNICEF. La escuela sufrió daños debido al tifón que se abatió sobre Filipinas en octubre.

Por Silje Vik Pedersen

PANGASINAN, Filipinas, 4 de enero de 2010 – La escuela primaria Puelay, en la región de Villasis, fue uno de los muchos centros de enseñanza que se inundaron en octubre pasado como consecuencia del tifón Parma, conocido localmente como Pepeng.

 “Tres aulas quedaron completamente destruidas, además de las mesas, los asientos, los pizarrones y las computadoras", explica Belén Bautista, directora de la escuela. "Los patios de recreo estaban cubiertos de lodo y se dañaron los libros y cuadernos de los alumnos y de los maestros".

A pesar de los daños, la escuela pudo reabrir sus puertas gracias a la colaboración de los alumnos y padres, y de la comunidad en general.

UNICEF suministró mochilas que contenían cuadernos, plumas, pinturas de colores, cemento, pantuflas, una botella de plástico y tijeras a los 1.145 alumnos y alumnas de la escuela, que esperaron en fila en el patio del centro.

Tricia Mae, de ocho años de edad, es una alumna de tercer grado que vive al lado de la escuela.

 “Cuando llegó el agua, estábamos despiertos en casa. Mi tía me dijo que teníamos que llegar a la iglesia, aunque no sé cómo lo logramos", dice la niña mientras abre con gesto ansioso su nueva mochila. "Cuando regresamos a mi casa al día siguiente toda mi ropa había desaparecido y mis útiles y libros escolares estaban mojados y cubiertos de lodo. También perdí los zapatos. Me alegra mucho haber vuelto a la escuela y tener nuevos lápices y cuadernos".

 Ya han regresado todos

“En la escuela todo quedó destruido”, explica Gloria Orena, una maestra. "Tardamos una semana en limpiar la escuela, pero ya han regresado todos y las aulas están de nuevo repletas de alumnos".

UNICEF distribuyó conjuntos de materiales escolares en 23 centros de enseñanza en las zonas del país afectadas por el huracán. Los materiales suministrados por la organización alcanzaron para abastecer a 30.659 alumnos y alumnas. Sin embargo, aún quedan muchas escuelas que necesitan ayuda. Dos de ellas están situadas al otro lado del río Agno, en Rosales.

La escuela primaria Carmen y la escuela secundaria nacional Robert Estrella sufrieron los efectos de las inundaciones. Los patios y senderos exteriores de las mismas continúan cubiertos de lodo y en varias aulas se derrumbaron las paredes. Alrededor de los edificios escolares yacen muchos libros dañados por el agua, cuyos títulos y textos resulta casi imposible leer.

Se necesita más ayuda

La oficina central del Departamento de Educación ha dado absoluta prioridad en materia de reparaciones a la escuela primaria Carmen. A pesar de ello, la escuela requiere aún más ayuda.

 “Nos faltan alimentos y suministros escolares para los niños y los maestros", explicaArturo de la Cruz, director de la escuela. “Otro de nuestros problemas es que hay niños que no regresan a la escuela porque han perdido sus libros y cuadernos".

Muchos alumnos de la escuela primaria Carmen provienen de los distritos de Carmen Oriental y Carmen Occidental, dos de las zonas más castigadas por el desastre natural. Varios cientos de familias de esos dos distritos perdieron sus viviendas, y en muchos casos debieron instalarse en casas de parientes o están albergados en tiendas de campaña en un campamento en la cercana localidad de San Pedro. Algunos niños y niñas en esas circunstancias tienen problemas para regresar a clases debido a que carecen de libros y cuadernos y de dinero para el transporte.

"No he podido volver a clase"

Marjon, de 14 años de edad, vive junto a su familia en una tienda de campaña en San Pedro.

 “Desde que nos evacuaron aquí, sólo he podido ir una vez a la escuela", comenta. "Cuando vivíamos en Carmen iba a la escuela todos los días, y me siento muy triste porque no he podido volver a clases".

El rápido regreso de los niños a clases después de una crisis es la mejor manera de devolverles un sentimiento de normalidad.

Marjon y sus amigos esperan reanudar sus estudios en un futuro cercano. "Lo que más quiero es terminar la escuela", dice, "para poder buscar un empleo que me permita mantener a mi familia".


 

 

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