Panorama: Filipinas

La población de las regiones de Filipinas castigadas por un tifón y deslizamientos de tierra comienza a recibir ayuda de emergencia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2006/Bito
Rico, un niño de siete años de edad, recorre el camino principal de la aldea de San Isidro, en la localidad filipina de Santo Domingo. Las lluvias torrenciales y los fuertes vientos cubrieron la aldea de lodo y desechos volcánicos.

Por Sabine Dolan

NUEVA YORK, Estados Unidos, 5 de diciembre de 2006 – El número de muertos causados en Filipinas por el tifón Reming, también conocido como Durian, ya supera los 570, según los datos oficiales más recientes.

El violento tifón se hizo sentir el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2006, cuando provocó torrentes de lodo y desechos volcánicos que enterraron siete aldeas en los alrededores del monte Mayon, ubicado en la región de Bicol. Unas 1.000 personas sufrieron lesiones y 470 continúan desaparecidas.

“Hay muchas probabilidades de que las personas desaparecidas hayan muerto”, afirma Dale Rutstein, Oficial de Comunicación de UNICEF. "La situación es muy confusa. Los deslizamientos de tierra han arrastrado cuerpos de algunas aldeas y los han depositado en otras, donde a veces aparecen en montones. Hay muchas cosas que todavía no sabemos”.

Aunque el socorro de emergencia ha comenzado a llegar a algunas comunidades devastadas, el acceso a otras sigue siendo difícil o imposible. Muchas de las aldeas más afectadas han quedado completamente aisladas debido a las inundaciones repentinas.

La llegada de elementos médicos de emergencia

“Resulta muy difícil llegar a las zonas afectadas y desplazarse por las mismas", explica el Sr. Rutstein. “Hasta la llegada del equipo de evaluación de UNICEF, que arribó finalmente hoy, fue poco lo que se pudo hacer en materia de organización de centros de evacuados y de distribución en masa de suministros de socorro".

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2006/Bito
Levine Noila, de 25 años de edad, y su hija Ayana Raven, de dos años, frente al hogar de sus padres en el pueblo de San Rafael, ubicado en la localidad de Guinobatan, en Filipinas. En segundo plano, el padre de Levine, limpiando los escombros.

Sin embargo, dos cargamentos de suministros de socorro ya han llegado a la zona afectada, donde se distribuirán conjuntos de materiales médicos de emergencia que contienen elementos y suministros para la atención de la salud de hasta 10.000 personas. El Sr. Rutstein afirma que esa ayuda fue despachada pocas horas después de ocurrido el desastre.
“En realidad, nos habíamos estado preparando para una situación como ésta aún antes de que ocurriera el tifón", explica. "El lunes habíamos enviado comida enlatada, sardinas y arroz, además de mantas, láminas de plástico y tabletas de purificación del agua por valor de unos 47.000 dólares. Todos esos suministros ya están allí. Y nos estamos preparando para realizar un envío mucho mayor el viernes".

Un millón de damnificados

Los suministros, que serán transportados en camión, consisten en:

  • 4.000 tiendas de campaña suficientemente grandes para dar albergue a una familia cada una
  • 60 tanques de agua de grandes dimensiones
  • 4.000 bidones para el transporte del agua
  • 4.000 mosquiteros para la prevención del paludismo

“Esperamos que mañana podamos disponer de mucha más información acerca de lo que se necesita y sobre dónde se requiere la ayuda de UNICEF", dice el Sr. Rutstein.

Los equipos de evaluación de UNICEF que llevan a cabo sus tareas en las zonas afectadas calculan que el número de pobladores castigados por el desastre podría llegar hasta el millón, y que un 45% de los damnificados podría estar constituido por niños y niñas. Tras abatirse sobre Filipinas, Durian ha azotado Vietnam, donde provocó un gran número de muertes, y se dirige a Tailandia.


 

 

Audio (en inglés)

5 de diciembre de 2006:
Dale Rutstein, Oficial de Comunicación de UNICEF, informa sobre los deslizamientos de tierra y lodo que han devastado varias comunidades en Filipinas.
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