Panorama: Perú

Ludotecas para los niños y niñas damnificados por el terremoto beneficiosas para todos

Imagen del UNICEF
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Daniel Díaz y su madre disfrutan de un plato de comida sana y de grata compañía en el centro Los Angelitos, en la provincia peruana de Chincha, donde la papilla ayuda a combatir la desnutrición crónica que sufre la población de la región.

Por Elsa Ursula

CHINCHA, Perú, 4 de abril de 2008 – Rosa Linda Díaz y su hijo Daniel almuerzan todos los días en el centro Los Angelitos de la localidad de Pueblo Nuevo, en la provincia de Chincha.

Rosa recibe y prepara allí un alimento de alto valor nutricional llamado “papilla”,  diseñado especialmente para que los niños y niñas menores de cinco años ingieran las dosis diarias de proteína, hierro y vitaminas que necesitan. Mientras Rosa se siente muy satisfecha por el valor nutricional de la papilla y la facilidad con que la puede preparar, a Daniel le encanta el sabor.

Para los niños, niñas y padres de Chincha –una región que aún no se ha recuperado del devastador terremoto del año pasado– la alimentación no es algo que se pueda dar por sentado. El 12% de los niños y niñas de seis a nueve años de la región sufre desnutrición crónica, y un reciente estudio estableció que prácticamente la mitad de los niños de Chincha son anémicos.

UNICEF ha establecido 135 centros de nutrición llamados Módulos de Protección Integral en Ica, Pisco y Chincha, tres de las provincias peruanas en las que más frecuentemente se registran terremotos. Las madres que acuden a esos centros aprenden a preparar la papilla, y muchas de ellas también aprovechan los servicios de orientación psicológica que allí se ofrecen.

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Como consecuencia del terremoto que sacudió las costas del Perú en agosto de 2007, unos 100.000 niños y niñas perdieron sus hogares. La mayoría de las familias desplazadas depende de centros apoyados por UNICEF donde reciben alimentos y servicios sociales

Un nuevo mundo de juegos

UNICEF también estableció en la región 35 centros de recreo llamados “ludotecas”. En esos ámbitos de juego, los niños y niñas pueden  descargar energías y liberarse de sus temores. El terremoto dejó a por lo menos 97.000 niños y niñas sin hogar. En Chincha quedan pocos campamentos de refugiados porque la mayoría de las familias ha regresado a los tugurios de las ciudades y pueblos de la región.

“Durante el periodo inmediatamente posterior al terremoto, los niños y niñas estaban frustrados, de manera que estas ludotecas fueron muy importantes, ya que en ellas los niños pudieron manifestar sus temores mediante el juego”, explica Nancy Guzmán de Rivera, que supervisa “El Mundo de los Juegos”, un centro de entretenimiento de UNICEF que funciona en San Agustín, un asentamiento del distrito de Chincha Alta.

“Es muy bueno ver que los padres, y hasta los abuelos, vienen con los niños y las niñas, juegan con ellos y participan en todo”, comenta la Sra. Guzmán. “Es algo muy gratificante”.


 

 

Vídeo

Marzo de 2008:
La corresponsal de UNICEF Lucia Rovi informa sobre los progresos hechos en Chincha, Peru, tras el devastador terremoto de hace siete meses.
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