Panorama: Perú

Un buen inicio en la vida de Dilver

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Peru/2005
Muchas niñas pequeñas como Dilver (a la izquierda) en Lamay, Perú, se benefician de la iniciativa “Buen Inicio”.

“Progreso para la Infancia número 4: Un balance sobre nutrición”, se presentará el 2 de mayo. En las semanas que quedan hasta el lanzamiento de este informe, el más reciente de UNICEF sobre la supervivencia infantil, presentaremos una serie de historias centradas en iniciativas que han dado resultados y que pueden contribuir a contrarrestar las numerosas amenazas al estado nutricional de niños y niñas.

LAMAY, Perú, Abril 2006 – Era verano cuando Diana y Evaristo se conocieron en Lima. Ella tenía 16 años y él 18. Desde muy pequeña, Diana trabajó pastoreando ganado en la parcela de sus padres, pero un día decidió dejar su hogar en la comunidad de Lamay, distrito de Cascabamba (Andahuaylas), para buscar nuevos horizontes en la capital. Proveniente de un entorno religioso y muy tímida, no pudo encontrar trabajo, por lo cual decidió regresar a su comunidad de origen.

Muy pronto después de su regreso, y sin entenderlo muy bien, Diana se dio cuenta de que estaba embarazada y decidió ocultarle el embarazo a su familia. Sus abultadas polleras y su delgadez fueron cómplices de su secreto y nadie a su alrededor sospechó lo que estaba sucediendo. Fue entonces cuando Evaristo, de regreso a Lamay, volvió a ver a Diana y averiguó su secreto. Esta razón fue suficiente para que la pareja decidiera unirse y difundir la noticia del hijo que esperaban.

Irónicamente, Evaristo supo del embarazo cuando en su encuentro con Diana la vio muy deteriorada. Como era de esperarse en un embarazo secreto, la vida de Diana había transcurrido sin ningún cuidado especial. De hecho, por aquel entonces no era común que las madres asistieran al control prenatal. Dos meses después nació John, que ahora tiene 5 años. Aunque los padres no supieron el peso al nacer, recuerdan que el bebé era muy pequeño, solía llorar mucho y esta todo el tiempo enfermo. “Seguramente tuvo desnutrición desde que nació”, comentan ahora con un tono de seguridad y de lamento.

Apoyo cercano para las madres

Este conocimiento es el resultado de la creación de una iniciativa de supervivencia y desarrollo infantil llamada Buen Inicio, que se inició en 1999 y tiene por objeto promover el crecimiento y desarrollo temprano en comunidades excluidas de los departamentos de Cusco, Apurímac, Cajamarca, Loreto y Ayacucho.

A pesar de los importantes avances que ha logrado el país en materia de salud y nutrición en las últimas décadas, una gran proporción de la población de Perú está excluida económica, social y culturalmente. Esto tiene grandes repercusiones sobre el derecho de los niños a tener un buen comienzo en la vida y prepararse adecuadamente para una vida saludable. En las zonas andinas y amazónicas, 7 de cada 10 peruanos viven en la pobreza.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Peru/2005
El peso y la altura de Dilver eran normales cuando nació, y a los tres meses era una niña vivaz y juguetona.

Cada año mueren 1.200 madres en el parto y el posparto debido a causas relacionadas con el embarazo. Anualmente mueren alrededor de 18.000 niños y niñas menores de cinco años, más de un 80% durante el primer mes de vida, por causas que en su mayoría se pueden evitar. Un 25% de los niños y niñas menores de cinco años −alrededor de 750.000− presentan retraso en el crecimiento. Estas cifras son considerablemente más elevadas en las regiones rurales, donde la pobreza y un medio ambiente deteriorado son una amenaza constante.

Lamay, como otras comunidades de la iniciativa,  ha logrado desarrollar un sistema de vigilancia comunal para hacer un seguimiento y brindar un apoyo cercano a todas y cada una de las gestantes y niños de su comunidad, desde la gestación hasta los tres años de edad. Esto se ha logrado a través de los mecanismos establecidos por las autoridades comunales, promotores y madres consejeras.

Un ambiente de esperanza y optimista

“Cuando Buen Inicio entró a la comunidad, no fue fácil para nosotros aceptar ciertas recomendaciones del promotor porque chocaban con nuestras prácticas religiosas”, dice Evaristo. Pero muy pronto tanto Diana y él como las autoridades comenzaron a comprender la importancia de un tratamiento adecuado para las mujeres embarazadas y cómo la falta de un cuidado de este tipo puede afectar el desarrollo del niño.

La pareja aprendió acerca de la atención obstétrica antes de tener su segundo hijo. Evaristo se involucró rápidamente en las actividades de vigilancia y pronto fue nombrado promotor de salud. Para Diana fue más difícil, pues creía que las sesiones educativas en el centro de vigilancia eran un pretexto para llevarse a los niños al extranjero. Sin embargo, la paciencia y persistencia de Evaristo vencieron sus temores y su embarazo transcurrió en medio de los mayores cuidados y consideraciones. 

Como resultado, el nuevo bebé, Dilver, vino al mundo con una estatura y un peso normales. A sus escasos tres meses, Dilver tiene una viveza inusitada que sorprende a todo el mundo. “Este pronto va a enseñarle a su hermanito”, comenta Evaristo orgulloso.              

El ambiente en Lamay es ahora de esperanza y optimismo. Con el apoyo de la Municipalidad de Cascabamba, la comunidad cuenta ahora con mayores recursos en el centro de vigilancia y el alcalde está muy atento para compartirlo con otros colegas el progreso en su comunidad.


 


 

 

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