Panorama: Perú

Historias reales

Combatir la pobreza en la selva amazónica

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Peru/Perez/2000

Un buen comienzo para Becky

SANTA RITA DE CASTILLA, julio de 2003 - Bella Margarita es una madre de 28 años de edad que vive en Santa Rita de Castilla, un pequeño distrito rural situado en las márgenes del río Marañón, en la provincia de Parinary, en la Amazonía Peruana. Como la mayoría de la gente de su región, Bella vive en una pobreza extrema, sin acceso a la electricidad, servicios de salud o saneamiento, ni agua potable.

Cuando quedó embarazada, Bella se mudó a Santa Rita para estar con Jaime, su novio y el padre de su hijo. El tiene 21 años de edad y vive con sus padres y dos nietos. Sin embargo, para Bella fue una pesadilla tener que vivir con la familia de Jaime. “La familia tenía cocina pero no casa”, dice. “Era una pequeña zona al aire libre que contaba con una alberca para recoger agua y que casi siempre estaba sucia y llena de mosquitos”. La cocina era de madera sin cepillar, y para dormir se utilizaba un espacio cubierto con hamacas. Cada día, Bella iba al río a pescar, a cazar algún animal salvaje que pudiera encontrar y a conseguir agua para la familia.

El duro trabajo físico, la pobre alimentación, con escasos nutrientes esenciales, y la falta de apoyo de la familia de su novio, como también la ausencia de cualquier cuidado prenatal, fueron difíciles para Bella durante sus meses de embarazo. Jaime no tenía un trabajo estable y estaba frecuentemente lejos de su casa. Cuando se quedaba en la casa, la acusaba de que cuando iba al río lo traicionaba y frecuentemente la golpeaba.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Peru/Perez/2000
Ayuda para Bella

A los siete meses de embarazo, la vida de Bella cambió: conoció a la hermana Rosa, de Buen inicio, una organización religiosa local. La Hermana Rosa forma parte de un equipo integrado por otra enfermera y un técnico en salud, que Buen Inicio había adiestrado para trabajar con las madres, los padres y sus familias, con un apoyo adicional de los promotores de salud y los encargados de movilizar a la comunidad. El UNICEF apoya la capacitación y proporciona fondos como parte de un nuevo programa que alienta el primer crecimiento y desarrollo para las niñas y niños menores de tres años de edad.

El equipo del Buen Inicio ofrece un conjunto integrado de servicios que incluye la salud, la nutrición, la higiene y el estímulo para los niños y niñas de corta edad. Ellos son concretamente responsables de ubicar e identificar a las mujeres embarazadas y a los niños y niñas menores de tres años para proporcionarles servicios tales como suplementos de hierro y vitamina A y sales para la rehidratación oral; de visitar a las familias consideradas de alto riesgo; y de proveer asesoría y orientación psicosocial personal. También desarrollan campañas locales de información, usando programas de radio y diarios comunitarios.

Los servicios que provee Buen inicio ayudan a aproximadamente 500 familias de la zona. A través de actividades informativas y de comunicación, contactan a unas 1000 familias más que viven en zonas más remotas.

Cuando le dijeron a Bella que su bebé no se había dado vuelta, ella explicó a las enfermeras sus frecuentes dolores de cabeza y su dieta inadecuada. “Había días en que no había casi nada para comer”, recuerda. La hermana Rosa exhortó a Bella a que se hiciera chequeos prenatales, pero ella tenía miedo de que la enfermera la regañara por no tener un sol (2 centavos de dólar) para pagar el servicio. Sin embargo, todo anduvo bien en las visitas y ella recibió orientación, consejos de salud y suplemento de hierro. Como resultado, sus dolores de cabeza desaparecieron y aumentó su confianza en sí misma.

En la mañana del primero de enero de 2001, Bella comenzó el parto y la hermana Rosa rápidamente la llevó al puesto de salud. Horas más tarde nació una niña, Becky, que pesó 2,8 kilos. A pesar de su peso relativamente bajo al nacer, Becky está creciendo bien gracias a que durante seis meses fue alimentada con leche materna y a que recibió en el puesto de salud todos los exámenes programados. “Puse en práctica cada recomendación que recibí”, dice Bella.

Bella está preocupada por el futuro de Becky. Jaime está todavía desempleado y no hay dinero para comprar cosas a Becky. Todas las ropas de la niña son regalos del Buen inicio. “La ventaja de vivir en la selva es que se necesitan muy pocas ropas”, dice Bella. 

Ahora, Bella sueña con construir una casa y darle una buena educación a Becky. De esa manera podrá recibir respeto y expresarse con confianza. Bella y Jaime no completaron la educación primaria. “Me gustaría verla convertida en una persona importante”, dice Bella.

Lamentablemente, los sueños de Bella tal vez permanezcan siendo eso, sueños, debido a la gran pobreza que afecta a la región. Sin embargo, lo que es cierto es que Buen inicio le está dando a Becky un mejor comienzo en la vida y esto fortalecerá su capacidad para pensar y aprender y mejorará su habilidad para enfrentar la pobreza y la exclusión que impera en la selva.


 

 

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