Pakistán

UNICEF apoya la lucha contra la desnutrición infantil en los distritos asolados por las inundaciones de Pakistán

La crisis de las inundaciones en Pakistán después de un año

NOWSHERA, Pakistán, 2 de agosto de 2011. Desde que las inundaciones destruyeron sus cultivos, Ibrahim,  un maestro de 36 años y padre de cuatro hijos, ha tratado de ganarse la vida y mantener a su familia. Los dos hijos menores de Ibrahim se han recuperado de un caso de desnutrición aguda grave.

Por David Youngmeyer

NOWSHERA, Pakistán, 2 de agosto de 2011. Desde que las inundaciones destruyeron sus cultivos, Ibrahim,  un maestro de 36 años y padre de cuatro hijos, ha tratado de ganarse la vida y mantener a su familia. Los dos hijos menores de Ibrahim se han recuperado de un caso de desnutrición aguda grave.

VÍDEO (en inglés): Priyanka Pruthi, corresponsal de UNICEF, informa sobre los esfuerzos continuos de UNICEF para ayudar a los niños y las familias con pruebas de detección de la desnutrición, la alimentación terapéutica y el seguimiento de la nutrición, un año después de que se produjeran las catastróficas inundaciones en Pakistán en 2010.  Véalo en RealPlayer

 

El problema se detectó a principios de este año, cuando una trabajadora comunitaria de la salud visitó a la casa de Ibrahim en el distrito de Nowshera, en la provincia de la Frontera Noroccidental, al noroeste de Pakistán. Durante un examen médico habitual, ella encontró que Fiza Gul y Sohaib Ahmed, de 1 y 4 años respectivamente, necesitaban ayuda urgente. El diámetro de su antebrazo medía por debajo del mínimo normal para los niños sanos.

“Me preguntaba por qué estaban cada vez más débiles”, dice Ibrahim, sosteniendo a Fiza en su regazo. “Estaba muy preocupado”.

Control y tratamiento

Ambos niños fueron ingresados en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF y otros organismos, y cuya gestión corre a cargo del aliado People’s Empowerment and Consulting Enterprise (PEACE). Posteriormente acudieron semanalmente el centro para someterse a un seguimiento y recibir un suministro de alimentos terapéuticos para llevar a casa, en forma de sobres que contienen una base de pasta de maní de alto valor nutritivo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2011/Quraishi
En brazos de su padre, Fiza Gul, de 1 año, es sometida a un nuevo examen para evaluar su grado de desnutrición después del tratamiento (su estado es bueno, como lo indica el brazalete verde), en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF en el distrito de Nowshera, una zona afectada por las inundaciones en la provincia de provincia de la Frontera Noroccidental (Pakistán).

Después de un mes, los niños habían logrado grandes progresos y recibieron alimentos suplementarios, incluida una versión de la pasta de maní, junto con sobres de micronutrientes que se rocían en las comidas cocinadas. Ahora los niños se están recuperando, sanos y llenos de energía.

“Me hizo tan feliz recibir esta ayuda para mis hijos”, dice Ibrahim. "Fiza Gul y Sohaib son mucho más felices ahora, tienen más energía y están más interesados en su entorno. Lo único que me preocupa es que esto pueda ocurrir de nuevo”.

Recursos limitados en el hogar

Antes de las inundaciones que asolaron hace un año su comunidad y otras en todo Pakistán, Ibrahim complementaba su sueldo de maestro con la venta del trigo que cultivaba en su parcela de tierra cerca del río Kabul. Cuando el río creció con las lluvias del monzón, las aguas inundaron sus campos y dejaron una capa de barro que impidió cultivar la tierra.

La familia simplemente no tiene suficientes fondos para acondicionar el terreno. Desde las inundaciones, los recursos del hogar son muy limitados y la cantidad y calidad de los alimentos para los niños de Ibrahim han empeorado.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2011/Quraishi
Fiza Gul, de 1 año, sostiene un sobre de micronutrientes “granulados” que le ayudaron a recuperarse de la desnutrición en el distrito de Nowshera, una zona afectada por las inundaciones en la provincia de la Frontera Noroccidental, al noroeste de Pakistán.

“Perdieron sus cosechas, su ganado y sus casas”, dice Fehmida Khattak, Educadora de Nutrición e Higiene de PEACE, acerca de las repercusiones de las inundaciones sobre la población local. “Ahora, un año después de las inundaciones, todavía hacen frente a los mismos problemas”, añade. “No tienen la capacidad necesaria para reconstruir sus casas, y sus tierras no están disponibles para la cosecha. Las inundaciones han empeorado la situación financiera de la población y esto contribuye a que aumente la desnutrición de los niños. Carecen de alimentación adecuada y de agua potable”.

Los efectos de la desnutrición

UNICEF y sus aliados han examinado a casi 730.000 niños y niñas para detectar su grado de desnutrición en las zonas afectadas por las inundaciones de la provincia de la Frontera Noroccidental y de las zonas tribales bajo administración federal. De estos niños, cuyas edades oscilan entre los seis meses y cinco años, más de 62.000 han recibido tratamiento para los diferentes niveles de desnutrición.

En caso de no haber recibido tratamiento, la posibilidad de contraer enfermedades y sufrir retraso en el crecimiento y deterioro cognoscitivo para el resto de sus vidas habría sido mayor.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2011/Quraishi
Una madre se pesa junto a su hijo durante una visita para examinar su grado de desnutrición en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF en la provincia de la Frontera Noroccidental (Pakistán).

En todo Pakistán se ha examinado a cerca de 2 millones de niños y niñas, así como a 600.000 mujeres embarazadas y lactantes, para determinar su grado de desnutrición. Más de medio millón de niños y mujeres que padecían síntomas de desnutrición han recibido tratamiento y asistencia con el apoyo de UNICEF.

Los niños están en peligro

El Dr. Mohammad Najeeb, de UNICEF, es el Coordinador del Grupo de Nutrición para los organismos que prestan asistencia en la zona. Asegura que, a pesar de que había desnutrición antes de las inundaciones, el impacto del desastre ha agravado la situación de los niños y niñas.

“Los niños que viven en hogares de bajos ingresos ya eran vulnerables a la desnutrición, pero el efecto del desplazamiento, la falta de agua y de saneamiento adecuados, la pérdida del sustento y la inadecuada atención primaria de salud, los ha hecho aún más vulnerables en muchos casos”, explica el Dr. Najeeb.

“Como resultado, algunas familias simplemente no pueden satisfacer las necesidades nutricionales de sus niños en crecimiento”, dice. “Estamos viendo los resultados en el número de admisiones en los centros de tratamiento de las zonas afectadas por las inundaciones”.


 

 

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