Pakistán

Los espacios acogedores parala infancia prestan una valiosa ayuda a los niños con necesidades especiales de Pakistán tras las inundaciones

Por Raabya Amjad

PROVINCIA DE SINDH, Pakistán, 15 de octubre de 2010 – Rehana, de 12 años de edad, es una niña con necesidades especiales que ha visto demasiada miseria por tratarse de alguien tan joven como ella. Debido a que su familia se tuvo que huir de las aguas que cubrieron su hogar en la provincia pakistaní de Sindh, la niña vive ahora en una región pobre de la misma provincia, donde las niñas y mujeres sufren aislamiento en sus propias comunidades, tienen acceso limitado a la educación escolar y escasas posibilidades de ganarse la vida.

VÍDEO (en inglés): Un informe de UNICEF sobre el establecimiento de espacios acogedores para la infancia afectados por las inundaciones en Pakistán.  Véalo en RealPlayer

 

Como resultado del aislamiento que sufren, en la región se considera que las mujeres jóvenes son una carga económica y suelen ser víctimas intencionales de descuido, y hasta objeto de perjuicios físicos.

Recuperar la normalidad

Rehana reside con sus siete hermanos y hermanas, sus progenitores y los demás integrantes de su familia ampliada en una de las 350 viviendas vacantes en los alojamientos del servicio de energía termal, donde el gobierno del distrito instaló a unas 700 familias desplazadas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Mudabir
Rehana lava los platos en el refugio provisional en el que el gobierno de la localidad de Jamshoro ha brindado albergue a su familia. Jamshoro forma parte de la provincia pakistaní de Sindh.

Miles de niños y niñas pakistaníes con necesidades especiales sufren diariamente amenaza de violencia, abuso y explotación. Su situación de vulnerabilidad se agrava aún más por el desplazamiento que han sufrido debido a las inundaciones. De ocurrir otro desastre natural, la situación de esos niños podría empeorar más.

“Cuando llegaron las aguas de la crecida estábamos durmiendo", recuerda Rehana. “Nos despertaron los gritos de varias personas cercanas y no tuvimos tiempo de llevarnos nada. Sólo atinamos a huir corriendo del agua, que se acercaba rápidamente".

UNICEF y sus aliados hacen todos los esfuerzos a su alcance para ayudar a los niños, niñas y familias afectados por las inundaciones. Uno de los aspectos más importantes de esas labores consiste en establecer espacios acogedores para los niños, que son ámbitos donde los menores pueden aprender y jugar seguros y protegidos. En esos espacios, los niños tienen oportunidad de que sus vidas regresen al menos en parte a la normalidad.

El mensaje se propaga

En los espacios acogedores, los niños adquieren aptitudes prácticas para la vida y reciben el apoyo psicosocial que necesitan con urgencia. En esos ámbitos, los niños también llevan a cabo actividades de recreación que les ayudan a superar los traumas causados por los horrores de los que han sido testigos. UNICEF se preocupa por fomentar en los espacios acogedores para los niños la igualdad de género mediante el aliento de la plena participación de las niñas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Mudabir
Varios niños damnificados por las inundaciones juegan en un espacio acogedor para la infancia en la provincia pakistaní de Sindh que recibe apoyo de UNICEF.

“Cuando llegamos aquí estábamos muy deprimidos", señala Rehana. “Pero poco después varios trabajadores sociales inauguraron el centro para los niños y nos invitaron a todos a participar”.

Con el correr de los días, en toda la región se comenzó a correr la voz de que la existencia del nuevo espacio acogedor para los niños y, gradualmente, comenzaron a llegar al mismo más niños y niñas. A principios de octubre, el sitio recibía diariamente a unos 150 niños y niñas en dos turnos. Debido a que ese espacio acogedor para los niños recibe cada vez más solicitudes, los organizadores desean inaugurar a la brevedad posible otros dos sitios similares.

“Al principio, Rehana estaba muy asustada por todo lo que habían sufrido ella y su familia, y no confiaba en nadie", explica Noor, una especialista en derechos de los niños del programa de desarrollo rural Thardeep, una ONG aliada de UNICEF. "Rehana pensaba que no era una buena persona, porque no podía oír ni hablar como los demás niños. De manera que comenzamos a trabajar intensamente con ella para ayudarle a que superara sus temores y recuperara su autoestima".

“Los trabajadores del centro son muy bondadosos", explica Rehana. “Allí nos entretenemos y dibujamos, y hasta tenemos muñecas para jugar. Yo tenía una muñeca en mi casa, pero se la llevaron las aguas".

Ayuda a los más vulnerables

La Dra. Jabeen Fatima Abbas, Especialista en Protección infantil de UNICEF, dice que en Pakistán queda mucho por hacer.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Mudabir
Rehana, de 12 años de edad, dibuja en un espacio acogedor para la infancia en la localidad de Jamshoro, situado en la provincia de Sindh (Pakistán).

“Aunque algunas personas ya están regresando a sus aldeas, muchas familias deberán quedarse aquí varios meses más", dice. "Y debido a la inminencia del invierno, debemos redoblar nuestros esfuerzos y organizar más equipos para prestar servicios en los distritos gravemente afectados por las inundaciones".

Las ONG aliadas de UNICEF están organizando con el apoyo del organismo internacional más de 200 espacios acogedores para los niños y un centenar de equipos móviles que prestarán apoyo psicosocial a los niños y niñas de las regiones más aisladas y apartadas de Pakistán, además de prestar servicios de remisión de casos relacionados con la atención de la salud. Esos equipos también ayudarán a determinar quiénes son los niños más vulnerables del país y donde se encuentran.

En el marco de los servicios sociales básicos que se prestan a las víctimas de las inundaciones, los damnificados reciben ayuda en materia de educación, salud, agua, saneamiento e higiene.

Pese a que las actividades de ayuda humanitaria han contemplado la protección de la infancia, queda mucho por hacer con respecto a algunos aspectos clave, como la localización de los niños ausentes o separados de sus familias, la prestación de atención psicosocial a los niños traumatizados y la prevención de los casos de discriminación y abuso. UNICEF exhorta a la comunidad internacional a que continúe brindando apoyo a los espacios acogedores para los niños como el que frecuenta, y del que disfruta Rehana.

“Me gusta el centro”, dice la niña. "Allí hasta aprendemos a escribir y el abecedario. Quiero seguir yendo al centro y aprender a leer".


 

 

Búsqueda