Pakistán

UNICEF brinda apoyo a la educación y recreación de emergencia para los niños desplazados por las inundaciones en Pakistán

Comienzan a funcionar los centros provisionales de aprendizaje

Por Tania McBride y Anja Baron

SUKKUR, Pakistán, 13 de septiembre de 2010 – En las últimas semanas, las inundaciones desatadas por las lluvias monzónicas en Pakistán han causado el desplazamiento de millones de personas y han dañado o destruido 1,8 millones de hogares y más de 9.000 escuelas. Según los cálculos más recientes de las Naciones Unidas, el número de damnificados supera los 20,5 millones, entre los que figuran, por supuesto, millones de niños, niñas y mujeres vulnerables.

VÍDEO (en inglés): Informe de UNICEF sobre los centros provisionales de aprendizaje, donde se ofrece educación y recreación a los niños y niñas damnificados por las inundaciones en Pakistán.

 

UNICEF y sus aliados consideran que en Pakistán se vive una “situación de emergencia de la infancia” y han adoptado medidas para brindar a los niños y niñas afectados ámbitos seguros en los que reciban el apoyo que necesitan. A tal fin, en todos los campamentos de desplazados por las inundaciones se han establecido centros provisionales de aprendizaje y recreación.

En Pakistán ya funcionan 200 centros de esas características a los que asisten más de 20.000 estudiantes. Asimismo, más de 34.000 niños y niñas de las zonas afectadas por las inundaciones reciben educación escolar y participan en actividades recreativas en 153 espacios acogedores para los niños fijos y 22 ámbitos similares móviles.

Un aspecto fundamental de la recuperación

En los centros provisionales de aprendizaje, los niños tienen oportunidad de aprender en ámbitos donde están protegidos. En ellos, los educadores no sólo les brindan enseñanza básica mediante métodos de aprendizaje semiestructurados sino que también les alientan a expresarse artísticamente y a participar en actividades recreativas, que ayudan a que los niños se recuperen de los traumas sufridos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/McBride
Los niños y niñas damnificados por las inundaciones en Pakistán tienen la oportunidad de aprender y jugar, y la libertad de comportarse como niños en este centro provisional de aprendizaje que funciona en un campamento de desplazados por el desastre natural.

Cada centro recibe una ”escuela en una caja” con materiales y elementos esenciales de aprendizaje y enseñanza para los docentes y los niños y niñas afectados. Mediante esos conjuntos de materiales, los niños pueden iniciar o reanudar su aprendizaje, en lo que constituye el primer paso hacia la normalización de la vida escolar tras una situación de emergencia.

Uno de los niños que acude al centro provisional de aprendizaje de Sukkur es Zulifgar, de cuatro años de edad. Al igual que muchos otros niños y niñas del campamento, Zulifgar debió escapar de su hogar, localizado en Thul Taluka, en la provincia septentrional de Sindh, debido a la crecida del río Indo a principios de agosto. A pesar de su situación, el niño, que vive en el campamento con sus padres, tres hermanos y una hermana, dice que se siente muy feliz porque puede ir a la escuela. Y demuestra su estado de ánimo recitando con entusiasmo el abecedario.

“Es importante que los niños vayan a la escuela a la brevedad posible, porque de esa manera se restablece cierta normalidad en sus vidas”, comenta Bart Vrolijk, Jefe de Educación de la Oficina de UNICEF en Pakistán. “Para Zulifgar, al igual que para muchos otros niños y niñas que se encuentran en los campamentos de socorro, los centros provisionales de aprendizaje constituyen una posibilidad de jugar y aprender, y de poder comportarse como niños, en un ámbito donde están seguros y reciben protección. Se trata de un aspecto fundamental de su recuperación”.

Olvidar por un rato

Zulifgar y sus compañeros han recibido mochilas escolares de emergencia que contienen libros, lápices, sacapuntas, gomas de borrar y pizarras. Para muchos de esos niños, ésta es la primera vez que tienen acceso a útiles escolares.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/McBride
Zulifgar, de cuatro años de edad, asiste a clases en un centro provisional de aprendizaje que recibe apoyo de UNICEF. La familia de Zulifgar debió abandonar su hogar en la provincia de Sindh, en la región septentrional de Pakistán, debido al desborde del río Indo.

No bien aprende a usar el lápiz, Zulifgar demuestra una marcada inclinación por el dibujo. Comienza dibujando un pez y continúa con una representación de la bandera de Pakistán, mientras trata de llamar la atención de su maestra diciendo: “¡Mire! ¡Mire!”.

Una niña sentada a su lado aprende a usar un sacapuntas, mientras que otros niños arman camiones y automóviles con los juegos de construcción que también contienen las ”escuelas en una caja”.

La maestra observa el trabajo de Zulifgar y le felicita. El niño, encantado, comenta: “Cuando sea grande, quiero ser maestro”.

Anja Baron contribuyó a la redacción de este artículo desde Nueva York.


 

 

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