Pakistán

El Director Ejecutivo de UNICEF visita Pakistán, donde el organismo suministra agua potable a los damnificados

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Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, (centro) asiste a una sesión de educación sobre higiene para los damnificados por las inundaciones que se alojan en una escuela del distrito de Charsadda, en la provincia paquistaní de Khyber-Pakhtunkhwa.

NUEVA YORK, Estados Unidos, 30 de agosto de 2010 –Pakistán continúa sufriendo los efectos de las arrasadoras inundaciones recientes, que han afectado a casi 18 millones de habitantes y que aún cubren una quinta parte de la superficie del país. Desde el comienzo de las crecidas, hace algo más de un mes, el número oficial de muertes debidas al desastre ha aumentado hasta casi 1.600.

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Después de varias semanas de precipitaciones, finalmente ha dejado de llover en casi toda la región afectada. En diversos puntos de las provincias de Khyber-Pakhtunkhwa y el Punjab meridional han iniciado las labores de recuperación y las autoridades alientan a los desplazados que viven desde hace semanas en los campamentos a que regresen a sus hogares.

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, llegó hoy a Pakistán para recorrer las zonas afectadas por las inundaciones. La visita de Lake comenzará en Charsadda, uno de los distritos más afectados de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, donde UNICEF provee agua potable y suministros sanitarios y de higiene a miles de familias que permanecen refugiadas en escuelas de la zona.

La crisis del agua potable

Mientras las aguas de la crecida del río Indo retroceden hacia el sur, aumenta el temor de que en la provincia de Sindh, en la región meridional de Pakistán, se produzcan más inundaciones.

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Una niña transporta baldes de agua en las inmediaciones de un campamento de desplazados localizado en Sukkur, una ciudad de la provincia de Sindh, en Pakistán.

“Se trata de una crisis de proporciones enormes”, señala Omar el-Hattab, Jefe de la Sección de Agua, Saneamiento e Higiene de la Oficina de UNICEF en Pakistán. “Los habitantes defecan donde pueden, y de esa manera se contamina el agua que consume gran parte de la población”.

El-Hattab recalca que pese a que en algunas provincias las aguas de la crecida se están retirando y la población vuelve gradualmente a la normalidad, en gran parte del país el acceso al agua potable sigue constituyendo un desafío logístico y financiero.

Necesidades crecientes

En la región inundada todavía hay un gran número de personas que viven en asentamientos temporales a la vera de los caminos. UNICEF trabaja para mejorar las instalaciones sanitarias de los edificios públicos, las mezquitas y las escuelas, que son instalaciones de fácil acceso que pueden prestar servicios básicos a la población afectada.

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En Karachi, la capital de la provincia paquistaní de Sindh, varias niñas transportan agua en un campamento de desplazados.

Según El-Hattab , sin posiblidad de acceso al agua UNICEF teme la propagación de enfermedades, en particular el paludismo y la diarrea. El fin de semana pasado se produjo un aumento de 1 millón de pacientes en busca de asistencia médica para una gama de enfermedades derivadas de la inundación. Los niños constituyen aproximadamente la mitad de la población afectada y son particularmente vulnerables a la enfermedad.

Hasta ahora, UNICEF ha sido capaz de distribuir agua potable diariamente a más de 2 millones de personas. Mediante cisternas de agua y sistemas de abastecimiento reparados, el
Gobierno y los organismos de ayudan colaboran para llegar hasta tantas personas como sea posible.

Sin embargo, UNICEF sólo es capaz actualmente de proporcionar agua y no la totalidad de servicios de saneamiento que preferiría poder brindar. La organización simplemente no tiene las provisiones disponibles en la localidad para los millones de personas que las necesitan.

Producción a gran escala

“Aún cuando dispusiéramos de los recursos financieros necesarios, la realización de operaciones más complejas y caras, como el transporte de agua en camiones cisterna, no sería sostenible ni viable”, explica El-Hattab. “En Pakistán ni siquiera disponemos de un número suficiente de camiones para realizar operaciones de ese tipo”.

Las violentas inundaciones afectaron las labores de socorro de UNICEF aún antes de que comenzaran.

“Desgraciadamente, las aguas cubrieron totalmente nuestro almacén principal, en Peshawar, y destruyeron todos los suministros y materiales que teníamos allí de manera preventiva”, comenta El-Hattab.

Ante esa pérdida, UNICEF busca nuevas maneras de resolver la pérdida de esos suministros, como la producción en gran escala de letrinas e instalaciones de purificación del agua. Mediante esos esfuerzos, el organismo internacional espera poder ayudar a más víctimas de la inundación y combatir la propagación de las enfermedades. Sin embargo, el reto inmediato consiste en suministrar agua potable a todos los damnificados en todo el territorio de Pakistán.


 

 

Audio (en inglés)

27 de agosto de 2010: El jefe de la Sección de Agua, Saneamiento e Higiene de la Oficina de UNICEF en Pakistán, Omar el-Hattab, conversa con Radio UNICEF acerca del suministro de agua potable a los afectados por las inundaciones en ese país.
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