Pakistán

Las comunidades de la región meridional del Pakistán desplazadas por las inundaciones requieren albergue

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Una mujer y su bebé esperan los alimentos un campamento improvisado para las víctimas de las inundaciones en Sukkur, en la provincia de Sindh al sur del Pakistán.

SUKKUR, Pakistán, 10 de agosto de 2010 – Las inundaciones que en semanas recientes afectaron la región noroccidental del Pakistán se han desplazado a la zona meridional del país, provocando una situación de emergencia en la provincia de Sindh. Entretanto, las torrenciales lluvias monzónicas continúan cayendo en amplias zonas del territorio del Pakistán.

Según cálculos de las Naciones Unidas, la crisis provocada por las inundaciones afecta a unos 14 millones de personas, incluidos 6 millones de niños. Pese a que cientos de miles de ellas ya han recibido ayuda humanitaria, millones más requieren con carácter urgente albergue, alimentos, agua y atención de la salud. Además, las inundaciones se podrían agravar notablemente en los próximos días en la provincia de Sindh.

Búsqueda de respuestas

En la ciudad de Sukkur, que es uno de los municipios más grandes de la provincia, la escuela secundaria integral, un centro de enseñanza gubernamental, se ha transformado en un campamento de refugiados de las inundaciones. Los rostros cansados e inexpresivos de sus ocupantes son testimonio de que los damnificados buscan respuestas a su situación miserable.

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En compañía de varios vecinos refugiados, Noor Jehan (dcha.) espera pacientemente noticias de su marido y su cuñado, que permanecieron en su aldea para proteger su ganado y sus bienes.

Noor Jehan, una mujer de la aldea de Unar Goth, en el distrito de Shikarpur, sostiene en brazos a su hijo de 15 meses. La mujer, que aún sufre los efectos del trauma y la fatiga tras la huida de su aldea ancestral, se siente tan desorientada como la mayoría de los demás desplazados de su comunidad.

“Estaba cuidando las cabras cerca de mi hogar cuando llegó mi cuñado corriendo y nos dijo que debíamos evacuar de inmediato la casa porque la crecida del río iban a inundar nuestra aldea al caer la noche”, explica Jehan. “Fue una situación caótica. No sé cómo logramos enganchar el asno al carro, cargar nuestra pocas pertenencias, montarnos también nosotros y emprender la huida hacia Sukkur”.

Las familias buscan refugio

Jehan está muy preocupada por la situación de su marido y su cuñado.

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Un hombre entrega a su hija a una lancha de salvamento mientras avanza en medio de la inundación ocurrida en la provincia de Sindh, al sur de Pakistán.

“Mi marido y su hermano se quedaron en la aldea para proteger nuestras cabras y nuestra vaca, que son nuestras únicas fuentes de ingresos”, explica con lágrimas en los ojos. "Para los demás miembros de la familia, el viaje fue una verdadera agonía. No sabíamos adónde iríamos a parar y estábamos terriblemente preocupados por esos dos hombres que habíamos dejado atrás. Tras viajar un día y una noche, por fin llegamos aquí, aunque no sabemos qué sucederá ahora”.

En el improvisado campamento hay 25 familias de Unar Goth, aunque no son las únicas personas que se han refugiado allí. En total, el campamento tiene unos 500 ocupantes, y se supone que llegarán muchos más.

Las autoridades municipales de Sukkur han instalado una clínica médica en una escuela, y UNICEF colabora con el departamento de salud de la región para restablecer los servicios de inmunización. En la clínica hay un vacunador que inmuniza niños y niñas menores de 15 años contra el sarampión y les entrega suplementos de vitamina A, que les ayudarán a aumentar su resistencia a varias enfermedades.

Una situación precaria
Sukkur se encuentra a orillas del río Indo, que recibe aguas de sus afluentes en la región septentrional y desemboca en el mar Arábigo. Debido a las inundaciones, la cuenca de ese río se encuentra en una situación precaria, ya que debido a las persistentes lluvias y al aumento del nivel de las aguas, toda la región se encuentra en estado de alerta.

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Tras buscar refugio en zonas más seguras en la provincia de Sindh, al sur del Pakistán, los habitantes desplazados por las inundaciones esperan suministros de socorro, ya que la mayoría de ellos ha perdido sus pertenencias.

Miles de habitantes del distrito de Sukkur ya han sido evacuados de los terrenos más bajos. Pero muchas familias desplazadas no saben que el Gobierno ha establecido campamentos de refugiados o no tienen manera de llegar a ellos, y se han instalado en terrenos más elevados a campo abierto. En general, en esos sitios carecen de servicios como agua potable, alimentos, suministros sanitarios y de higiene.

En esas condiciones, los niños y niñas son particularmente vulnerables a las enfermedades transmitidas por el agua y a otras amenazas para su salud.

Si el nivel del agua llega a un punto crítico, las autoridades de Sukkur se verán obligadas a abrir una brecha o a destruir un dique o una presa para salvar a la ciudad, aunque de esa manera provocarían la inundación de muchas aldeas menores en las localidades de Sangrar, Salihpat y Ali Wahan. Ante esa posibilidad, se ha evacuado a gran parte de la población de esas zonas.


 

 

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