Pakistán

Las parteras de la comunidad prestan atención obstétrica de bajo costo en las zonas rurales de Pakistán

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Paradela
En la provincia de Punjab (Pakistán), una partera de la comunidad que recibió capacitación con apoyo de UNICEF practica un examen prenatal a Mussarat Pervaiz.

Por Shazia Hassan and Fatima Raja

KASUR, Pakistán, 19 de mayo de 2010 – Cuando Mussarat Pervaiz dio a luz a su primer hijo hace ocho años tuvo que viajar a un centro asistencial privado, donde la atención obstétrica le costó más de 60 dólares. Para la esposa de un trabajador de una acería en un poblado del noroeste del Pakistán, esta suma –que también pagó cuando nacieron sus otros cuatro hijos– es demasiado elevada.

Ahora que está esperando a su sexto hijo, la señora Pervaiz asiste a un centro de atención obstétrica totalmente nuevo, en su aldea, Dholan, donde pagará menos de 12 dólares por la atención prenatal y el parto.

Establecido por una graduada de un programa comunitario de formación en obstetricia que recibe apoyo de UNICEF, el centro brinda atención en condiciones de seguridad y alivio económico, a madres como la señora Pervaiz. Esta vez, afirmó, su hijo nacerá con ayuda de una partera capacitada en una sala de partos debidamente equipada y muy cerca de su hogar.

Las parteras capacitadas salvan vidas

En el Pakistán, aproximadamente dos tercios de las mujeres no dan a luz en un hospital o en una clínica. Apenas el 39% de las mujeres cuentan con alguna asistencia calificada durante el parto.  Se calcula que en la provincia de Punjab, donde vive la señora Pervaiz, 226 mujeres pierden la vida por cada 100.000 nacidos vivos. Las parteras capacitadas pueden salvar miles de vidas todos los años.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2010/Paradela
A sus 25 años, Aziza Ishrat, una de las primeras mujeres en graduarse en un programa comunitario de capacitación de comadronas, estableció un centro de formación en obstetricia hace un año en la aldea de Dholan, en la provincia pakistaní de Punjab.

El centro comunitario de capacitación en obstetricia de la aldea de Dholan busca precisamenteayudar a salvar vidas. Fue fundado hace un año por Aziza Ishrat, una mujer emprendedora de 25 años que se cuenta entre las primeras mujeres en graduarse en un programa comunitario de capacitación de parteras que recibe apoyo de UNICEF y del gobierno de la provincia de Punjab.

Ishrat es una de las 281 parteras que han recibido capacitación en tres distritos del Pakistán, como parte de un programa piloto de salud materna. Con ayuda de su esposo –que la respaldó a pesar del estigma que tradicionalmente ha pesado sobre las mujeres que trabajan–, cumplió un exigente programa de 18 meses en Lahore, la capital de la provincia. Regresó a su aldea, Dholan, como partera acreditada por el Consejo de Enfermería del Pakistán con la preparación necesaria para beneficiar a otras mujeres de su aldea.

Crear confianza entre los miembros de la comunidad

Pese a sus logros, Ishrat dijo que abrir su propio centro comunitario de salud no fue una tarea fácil.

“Al principio, las mujeres de la comunidad no lo tomaban en serio”, dijo. “Tuve que ir, de casa en casa, ofreciendo información sobre los servicios que presta el centro”.

Con el paso del tiempo y gracias a su forma de trabajar, Ishrat se ha ganado la confianza de las mujeres y las familias de su comunidad. El año pasado atendió 60 nacimientos y remitió a 22 madres al hospital del distrito. Cuando una madre no tiene los medios para pagar el transporte hasta el hospital de Kasur, situado a 30 minutos, el marido de Ishrat la lleva en su motocicleta.

En la actualidad, Ishrat practica todos los meses controles prenatales a unas 10 mujeres, muchas de las cuales no tienen acceso a otro sistema de apoyo en salud.

Una ayuda incalculable para las mujeres de la aldea

Además de brindar atención prenatal y asistencia durante el parto, Ishrat proporciona a las aldeanas consejos sobre salud reproductiva y cuidado de los niños. Como madre con una hija pequeña, ella comprende muy bien a sus pacientes y les ofrece apoyo en los momentos difíciles.

El nuevo trabajo de Ishrat conlleva un ingreso independiente y una posición respetable en su comunidad. Además de sus honorarios, recibe un modesto estipendio mensual del Gobierno. En compensación, ella se ha comprometido a estar disponible cada vez que se requiere su ayuda y a colaborar en programas sanitarios dirigidos a la infancia; por ejemplo, las campañas de vacunación.

Sin embargo, lo más importante es que Ishrat encuentra gratificante su trabajo. “Ayudar a traer al mundo a un bebé me produce una gran sensación de superación”.


 

 

Búsqueda