Pakistán

Los niños de las regiones del Pakistán castigadas por la guerra necesitan con urgencia servicios de salud vitales

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2009/Durrani
Aliya, de cinco años de edad, fue internada en la unidad de pediatría del hospital Central del distrito de Mardan, en la región noroccidental del Pakistán, tras sufrir episodios de diarrea durante dos semanas. Su familia llevó a la niña al hospital cuando su salud comenzó a deteriorarse velozmente.

Por Shandana Aurangzeb Durrani

TAKKAR, distrito de Mardan, Pakistán, 16 de julio de 2009 – En la escuela secundaria gubernamental de Takkar, se hacinan bajo un calor sofocante 106 familias desplazadas por el conflicto armado en los distritos de Swat y Buner, en la región noroccidental del Pakistán.

A pesar de ello, en la escuela reinaba una gran excitación hace algunos días debido a la visita de un equipo de vacunadores que inscribió y vacunó contra el sarampión a los niños y niñas que no estaban inmunizados. Entre los 86 niños y niñas alojados en la escuela que recibieron la vacuna se encontraban Zamarud y Muniba, de 10 y 11 años de edad, respectivamente.

Ambas niñas provienen de la localidad de Mingora, en el distrito de Swat, y debieron huir de sus hogares con sus familias tras la intensificación de las operaciones militares contra las fuerzas rebeldes en la región en los últimos dos meses.

Los problemas de las comunidades de acogida

El día de la visita de los vacunadores, la escuela estaba abarrotada de gente. El director del centro, Muhammad Kamal, comentó que su escuela forma parte de unos 4.000 centro de enseñanza que se emplean como refugios provisorios de una parte de los dos millones de personas desplazadas por el conflicto armado en la región.

“Takkar tiene unos 18.000 habitantes, a los que se  han sumado casi 13.000 desplazados que se alojan en casas de amigos y parientes, en sitios que alquilan y en edificios escolares”, explicó Kamal.

Según datos oficiales, solamente un 10% de las familias desplazadas vive en campamentos establecidos por el Gobierno, mientras que un 80% reside en comunidades de acogida, como la de Takkar, que tienen problemas para absorber a un flujo tan grande de personas. Pese a que el Gobierno alienta a las familias desplazadas a regresar a sus lugares de origen, donde ha amainado la violencia, la mayoría de esos núcleos familiares no lo han hecho.

“La única ayuda que el Gobierno ha prestado hasta ahora a esas personas, aparte de albergue, han sido las raciones secas”, añadió Kamal. “Todo lo demás lo han donado los habitantes locales. Y sin embargo, las personas desplazadas —y especialmente los niños, niñas y mujeres— necesitan con carácter urgente servicios de atención de la salud, apoyo psicosocial y escuelas”.

Campañas de vacunación

A las 25.000 familias que viven en los campamentos, UNICEF les ha prestado servicios de salud y nutrición, de suministro de agua y saneamiento, de educación y de protección de los niños y las niñas, y ha ampliado sus servicios con el propósito de prestar ayuda a las mujeres y niños vulnerables que residen en las comunidades de acogida.

Los gastos extraordinarios que demandan esos servicios están agotando los fondos de UNICEF y de otras organizaciones de acción humanitaria.

Con el fin de prevenir los brotes de enfermedades potencialmente mortíferas como el sarampión, se llevaron a cabo campañas de vacunación en los distritos de Mardan y Swabi entre el 15 junio y el 3 julio. Durante esas campañas se vacunó a más de 556.000 niños y niñas de entre 6 meses y 13 años de edad, en su mayoría alojados en comunidades de acogida.

Se necesitan centros de salud

UNICEF también está ayudando a aumentar la capacidad de los centros sanitarios de los distritos afectados, a fin de que puedan brindar atención adecuada a los numerosos pacientes nuevos, especialmente a los niños y niñas. En el hospital Central del distrito de Mardan se creó una unidad pediátrica que brinda servicios a los menores desplazados, a quienes salva la vida en muchos casos.

“Esta unidad, con capacidad para internar a 20 pacientes, fue creada con carácter urgente debido a que se había multiplicado por 50 el número de niños que requerían atención en el hospital”, afirmó el Dr. Ershad, jefe de pediatría de un importante hospital público de Peshawar, quien visita periódicamente la unidad pediátrica del hospital de Mardan para prestar servicios voluntarios de supervisión y pediatría especializada.

“Se debe aumentar la capacidad de las instalaciones gubernamentales de atención de la salud”, añadió el Dr. Ershad. “De otra manera, nos encontraremos pronto ante una catástrofe, ya que la llegada del verano traerá aparejado un aumento de las internaciones por casos graves de diarrea acuosa aguda, que en el caso de los niños de corta edad puede ser letal. Ese es un peligro especialmente grave en las actuales circunstancias, ya que la mayoría de las personas desplazadas que viven en comunidades de acogida carece de acceso al agua potable y se hacina en edificios con condiciones de salud deficientes”.


 

 

Búsqueda