Pakistán

En el Pakistán, UNICEF trata de estabilizar la vida de los niños y niñas desplazados

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2009/Ramoneda
Una niña desplazada espera la fila con los adultos para recibir alimentos durante el reparto en el campamento de Chota Lahore del distrito de Swabi, en la Provincia de la Frontera Noroccidental.

Por Alistair Ingi Gretarsson

SWABI, Pakistán, 3 de junio de 2009 – “Allí no podíamos ir a la escuela. Aquí no hay bombardeos. Aquí no tenemos miedo”, dice Ikram Ullah, de 10 años de edad, sentado en el patio polvoriento de la escuela primaria del campamento de Chota Lahore, con sus dos hermanas más pequeñas, Hinaz, de 7 años, y Naseema, de 6. “Pero echo de menos a mi escuela y a mis compañeros de clase”.

Ikram y la totalidad de su familia ampliada, compuesta por siete hermanos y hermanas, tuvieron que huir de su poblado de Sinigram, en el distrito de Buner, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, en el Pakistán, cuando los combates se intensificaron en la región hace algunas semanas. Ikram, Hinaz y Naseema forman parte de los 877 alumnos inscritos actualmente en esta escuela primaria, puesta en marcha en tiendas de campaña con el apoyo de UNICEF, en el interior de una zona protegida del campamento de Chota Lahore.

Las mujeres y los niños

El 27 mayo, más de 2,5 millones de personas se habían registrado como personas desplazadas en el norte del Pakistán. Cerca de 200.000 vivían en los campamentos organizados por el Gobierno, pero la gran mayoría, alrededor de 2,3 millones, permanecen con amigos o parientes cada vez más desbordados y en refugios temporales ubicados en el interior de las escuelas y en otros edificios públicos. UNICEF trata de preservar su derecho a la educación.

La mayoría de las personas desplazadas por el conflicto son mujeres y niños y los sucesos que han vivido han dejado su huella. “Muchos de estos niños están gravemente traumatizados por lo que han vivido y las vidas de todos ellos han sufrido un grave trastorno”, afirma la Shandana Aurangzeb Durrani, Responsable de Comunicaciones en apoyo a los programas de UNICEF en Peshawar.

Imagen del UNICEF
Ikram Ullah, de 10 años, (centro) y sus dos hermanas Hinaz (dcha.) y Naseema (izq.) llegan a la escuela del campamento Chota Lahore en la Provincia de la Frontera Noroccidental del Pakistán. Ellos estudian en esta escuela que cuenta con el apoyo de UNICEF

Establecer un sentimiento de normalidad

“Estos niños han llegado con las manos totalmente vacías. No tenían nada, ni libros y otros materiales escolares. Además, tenían mucho miedo”, afirma la directora de la escuela del campamento de Chuta Lahore, Haseena Begum. “La escuela es importante para ayudar a estos niños a recuperar una vida normal. Esto les ayudará a superar los traumas causados por los combates y les aportará una rutina cotidiana”. P>

UNICEF ha participado en la instalación de 32 escuelas primarias en 20 campamentos oficiales para desplazados internos en la Provincia de la Frontera Noroccidental. Entre ellas, 11 escuelas, como la del campamento de Chuta Lahore, se han instalado durante el último mes.

Mirar hacia el futuro

“Cuando llegamos aquí, no había ninguna escuela para nuestros niños, pero más tarde oímos hablar de una escuela que acababa de establecerse recientemente en la comunidad”, dice Habib Ullah, un padre de cuatro niños que se encuentra actualmente en el poblado de Roshanpura, Swabi.

Imagen del UNICEF
Maaz, de 7 años, se dirige a la escuela de Roshanpura, donde los niños desplazados internos estudian gracias al apoyo de UNICEF. Él, sus progenitores y sus hermanos y hermanas tuvieron que desplazarse desde Mingora, en el distrito de Swat.

La familia de Habib Ullah vive en uno de los edificios de la escuela pública del poblado que ha sido convertida en un refugio. Le preocupa el futuro de sus hijos, que se encuentran en este lugar seguro solamente dos semanas después de haber huido de la localidad de Mingora, afectada por los combates, en el valle de Swat.

“Destruyeron nuestras casas y la situación en la zona es muy mala. Estoy feliz de haber conseguido huir con mis niños y con las mujeres de mi familia sin haber tenido problemas”, dijo Habib.

Se necesitan más escuelas

Además de proporcionar tiendas de campaña y materiales escolares como cajas con material educativo, mochilas, cuadernos y lápices, UNICEF vela para que estas escuelas dispongan de maestros facilitando el pago de sus salarios y ofreciéndoles ayuda para transporte.

Sin embargo, como el número de niños y niñas desplazados aumenta todos los días, se necesitan más fondos de urgencia para poner en marcha y mantener las escuelas, tanto en los campamentos como en las comunidades de acogida.

Por el momento, solamente 22% del total del último llamamiento de UNICEF ha obtenido financiación. Con sólo 11 millones de dólares recibidos en relación con los 53 millones necesarios, UNICEF requiere 41,4 millones de dólares más para poder aportar la ayuda necesaria más urgente en las esferas de los servicios de salud y nutrición, de educación y de protección de la infancia.


 

 

Vídeo (en inglés)

La corresponsal de UNICEF, Chris Niles, informa sobre el modo en que la eduación ayuda a los niños y niñas desplazados del Pakistán.
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