Pakistán

Comadronas comunitarias ayudan a sobrevivir a las madres y a los bebés en Pakistán

Imagen del UNICEF: Pakistan, midwives
© UNICEF Pakistan/2007/Paradela
Comadronas comunitarias como Afshan Keerio, a la derecha, atienden a las madres en zonas rurales de Pakistán durante el embarazo y el parto.

Por Antonia Paradela

Como parte de la edición especial de Progreso para la Infancia en 2007, UNICEF presenta una serie de historias centradas en iniciativas que han dado resultado a la hora de promover una vida sana, proporcionar una educación de calidad, combatir el VIH y el SIDA, y proteger a los niños y niñas contra el abuso sexual, la explotación y la violencia.

SHAHDADPUR, Pakistán, 18 de septiembre de 2007 – Dentro de una pequeña clínica con paredes de barro, un grupo de mujeres embarazadas habla animadamente mientras una comadrona de la comunidad  lleva a cabo un reconocimiento. Le toma la tensión arterial a una joven, anota los detalles en la cartilla de la paciente y con una sonrisa asegura a la futura madre que todo irá bien.

La comadrona cualificada Afshan Keerio atiende a mujeres de 16 pueblos cercanos a su casa, en la provincia rural de Sindh, al sudeste de Pakistán. Ella controla la salud de las madres y los bebés, ayuda en los partos y, en los casos complicados, es la responsable de remitir a los pacientes rápidamente al especialista.

“Me siento muy feliz de poder ayudar a las madres durante el parto ya que no hay otra comadrona trabajando en esta zona”, dice esta mujer vivaz de 29 años. La Sra. Keerio está presente en unos 12 nacimientos al mes y dice que en por lo menos dos o tres casos surgen complicaciones. En esas ocasiones la Sra. Keerio las manda a servicios de salud cercanos que están equipados con asistencia obstétrica y personal cualificado las 24 horas del día.

La Sra. Keerio realiza un promedio de 25 revisiones prenatales todos los meses y también visitas a pacientes en sus hogares. Uno de los momentos que recuerda con más orgullo es cuando ayudó a una madre en su parto de gemelos. Todavía se acuerda de su peso exacto al nacer: 2,5 y 2,7 kilos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2007/Paradela
La Sra. Keerio toma la tensión arterial a una mujer embarazada.

Ayudar donde la necesidad sea mayor

En Pakistán, el riesgo de que una mujer muera de parto es de 1 de cada 74, en comparación con el 1 de cada 8.000 de los países industrializados. Dos tercios de las madres en Pakistán no tienen acceso a ninguna persona formada para asistirle en el parto, y el problema todavía es mayor en las zonas rurales donde la mayoría de los nacimientos tienen lugar en los hogares. En estas zonas, quienes asisten tradicionalmente en los nacimientos son las mujeres del pueblo, conocidas como dais, sin ninguna preparación profesional.

Una comadrona especializada reconoce enseguida los síntomas de peligro, proporciona los primeros auxilios y los cuidados de emergencia tanto a la madre como al recién nacido y, en caso de que existan complicaciones graves, rápidamente se hace cargo de la situación y envía a la paciente a un centro de salud. Hay siete comadronas comunitarias trabajando en el distrito de Sangharde de la provincia de Sindh; las mujeres, incluida la Sra. Keerio, han recibido la formación y el apoyo de UNICEF.

Aprendiendo conocimientos valiosos

La Sra. Keerio se ha ganado la confianza de una partera local que ahora le envía a su cuidado mujeres embarazadas. Por ese medio, la Sra. Keerio ayudó recientemente a Niamat, de 35 años y madre de seis niños, en el nacimiento del último hijo. Siguiendo el consejo de la Sra. Keerio, Niamat alimentó a su bebé únicamente con leche materna durante los seis primeros meses. “Al hablar con Afshan, aprendí a cuidar de mí misma y por lo tanto de mis hijos e hijas”, dice Niamat.

Las comadronas comunitarias como la Sra. Keerio colaboran muy estrechamente con un equipo de trabajadoras sociales que proporcionan información y servicios de salud a las comunidades de zonas rurales remotas de Pakistán. Por medio de este esfuerzo coordinado, la cifra de madres con complicaciones de parto que reciben asistencia en los hospitales públicos más cercanos ha aumentado en los últimos años, y se han salvado muchas vidas tanto de las madres como de los recién nacidos.


 

 

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