Pakistán

Una dura prueba para Najma tras las inundaciones en el Pakistán sudoriental

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2007/Paradela
Najma, de 14 años de edad, y su hermano Ishaq, de seis, se quedaron sin hogar cuando su aldea fue anegada por las inundaciones que castigaron a la Provincia de Sindh, en el Pakistán.

Por Antonia Paradela

PROVINCIA DE SINDH, Pakistán, 10 de julio de 2007 – Lo primero que recuerda Najma de la noche de las inundaciones es la voz de alguien que, presa del pánico, gritaba: “¡Agua! ¡Agua!”. Era la medianoche, y la niña de 14 años de edad y sus cuatro hermanos huyeron trabajosamente en la oscuridad hasta que lograron llegar al camino principal.

“Estaba aterrada”, recuerda  Najma. “Mi padre estaba enfermo y tuvimos que arrastrarlo hasta un lugar seguro. Perdimos absolutamente todo”.

Hasta fines del mes pasado, Najma había disfrutado de una vida pacífica y segura. Pero todo cambió cuando las aguas de las inundaciones anegaron su aldea, localizada en el Distrito de Kamber, que forma parte de la Provincia de Sindh, que limita con Baluchistán, otra provincia paquistaní gravemente castigada por el desastre natural.

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Najma transporta agua desde una bomba hasta el refugio donde se alberga su familia. Pero para muchas familias desplazadas por las inundaciones en la Provincia de Sindh, el acceso al agua potable es un lujo.

Viviendas y pertenencias perdidas

Casi todas las familias de la aldea de Najma sufrieron los efectos de las recientes inundaciones ciclónicas, las primeras que se registran en la región en unos 30 años. Muchos aldeanos perdieron sus viviendas y pertenencias y se vieron obligados a buscar albergue en refugios rudimentarios erigidos en los terrenos más elevados.

Todo el ganado que poseía la familia de Najma se ahogó con la crecida, que también arruinó sus arrozales. La niña y el resto de su familia tuvieron que dormir bajo el tractor de un vecino, estacionado en medio del camino.

Al otro lado de las aguas de la crecida, que aún no han cedido terreno, Najma puede divisar su aldea. Pero cuando mira su hogar nota que las paredes de adobe se van desmoronando lentamente ante sus ojos.

Los niños, niños y mujeres vulnerables

Según los cálculos más recientes del gobierno, unas 160.000 personas han perdido sus viviendas y más de dos millones de pobladores resultaron afectados por el ciclón Yemyin y por los efectos de ese desastre natural, que se abatió sobre la región sudoccidental del Pakistán el 23 de junio. Las provincias más afectadas fueron las de Baluchistán y Sindh, donde las tasas de mortalidad y desnutrición infantil ya eran elevadas antes del desastre.

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Como consecuencia de las inundaciones, Khan Zadi envió a tres de sus cuatro hijos a vivir con parientes en una aldea cercana. La mujer sostiene en sus brazos a Amis, su hijo de 10 meses de edad, que se quedó con ella.

UNICEF y sus aliados colaboran para garantizar que los niños y niñas, que representan la mitad de la población total afectada, cuenten con acceso a los alimentos, el agua y la protección contra el maltrato y la explotación.

Najma y su familia aún pueden extraer agua del pozo de su aldea. La niña recoge agua todos los días y la transporta al refugio en un pesado recipiente que carga sobre su cabeza.

Muchos cientos de familias desplazadas, sin embargo, disponen de acceso limitado al agua potable, de manera que el número de casos de diarrea infantil está en aumento.

Socorro de emergencia e inmunización

Una de las familias afectadas fue la de Khan Zadi, una mujer de 40 años madre de cuatro hijos que subsiste con gran esfuerzo desde que su marido los abandonó. Las inundaciones le han impuesto aun más penurias a su familia.

Pese a que ella y sus hijos se salvaron de las inundaciones, la Sra. Zadi tuvo que enviar a tres de ellos –de los cuales el mayor tiene 12 años y el menor apenas cuatro– a una población cercana para que se quedaran con parientes. Desde que se separaron, la mujer no ha tenido ningún contacto con sus hijos. Amis, el menor de ellos, de 10 meses de edad, que permaneció con ella, tiene diarrea y una enfermedad cutánea.

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Un equipo de vacunación inmuniza niños contra el sarampión en la Escuela Pública Gulshan para niñas de Quetta, la capital de la Provincia de Baluchistán, que fue afectada por las inundaciones.
En colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas y diversos aliados, UNICEF dirige varios equipos de respuesta en situaciones de crisis que prestan asistencia a los niños y las familias como las de la Sra. Zadi. El personal de UNICEF se concentra en las labores relacionadas con el suministro de agua y saneamiento, la educación, la protección de la niñez y las comunicaciones, así como con diversos aspectos de la salud.

Debido a la situación de emergencia creada por las inundaciones, dos de los siete distritos en que está dividida la Provincia de Baluchistán no pudieron participar en una campaña nacional de vacunación contra el sarampión que se lleva a cabo con el apoyo de UNICEF. Se trata de la mayor campaña de vacunación que se haya realizado en el Pakistán, y su objetivo consiste en inmunizar a más de 63 millones de niños y niñas para marzo de 2008.

Más de 600 equipos de vacunación compuestos por casi 3.200 agentes sanitarios capacitados y voluntarios dedicados a la movilización social participan en la fase de la campaña de 17 días de duración que se realiza actualmente en cinco distritos de Baluchistán y mediante la cual se trata de inmunizar a los niños y niñas de las zonas rurales más apartadas de la provincia.


 

 

Audio (en inglés)

10 de julio de 2007:
Antonia Paradela, Oficial de Comunicación de la Oficina de UNICEF en el Pakistán, brinda detalles sobre la visita que realizó a las comunidades de la Provincia de Sindh que sufrieron los efectos de las inundaciones.
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