Pakistán

Esfuerzos para detener un brote de poliomielitis

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2005/Zaidi
Durante una campaña nacional de inmunización contra la poliomielitis, que se llevó a cabo con apoyo de UNICEF, un lactante recibe la vacuna en gotas.

Por M. Ali Fahim

DISTRITO DE THATTA, Pakistán, 5 de julio de 2005 – Asma tenía nueve meses y gozaba de perfecta salud cuando, un fatídico día de mayo de 2003, repentinamente presentó una fiebre muy alta. En un centro de salud rural cercano a su hogar, los exámenes confirmaron que había contraído poliomielitis. La pierna izquierda se le paralizó e, incluso hoy, no puede permanecer de pie sin apoyo.

“En septiembre de 2003, Thatta afrontaba prácticamente una epidemia”, recuerda el doctor Hfiz Memon, Oficial Ejecutivo de Salud del Distrito. “Solo en este distrito, cuatro niñas y tres niños contrajeron poliomielitis. La confirmación de esos siete casos prendió las alarmas en todo el país”, agregó el doctor Memon

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© UNICEF Pakistan/2005/Zaidi
Asma, una pequeña de tres años que sufre de poliomielitis, cuando tenía nueve meses de edad. La pierna izquierda se le paralizó y nunca ha podido permanecer de pie sin apoyo.

A pesar de la gravedad del brote de poliomielitis, los residentes de la localidad se mostraban renuentes a hacer vacunar a sus hijos. “Había una gran falta de compromiso por parte de los progenitores, los líderes religiosos, los maestros y los trabajadores sanitarios. El desinterés era evidente”, explicó el doctor Memon.

A fin de erradicar la poliomielitis y proteger a la niñez de Thatta y otras partes del Pakistán, se pusieron en marcha campañas de inmunización con apoyo de UNICEF. Más de 560 equipos móviles viajaron a pie, en bicicleta y en motocicleta para vacunar a 220.000 niños y niñas menores de cinco años diseminados a lo largo y ancho de ese vasto y árido distrito. Además, se establecieron 85 puestos sanitarios para cumplir los ciclos regulares de vacunación, y se construyeron 32 puestos de tránsito para llegar con la vacuna hasta los menores que habían perdido la oportunidad de ser atendidos durante las campañas.

Las campañas radiales a gran escala y los anuncios en las mezquitas también desempeñaron un papel crucial para lograr que los progenitores hicieran vacunar a sus hijos. “En general, las comunidades están respondiendo; sin embargo, esto no siempre es fácil”, afirma el doctor M. Dawood, un oficial de salud de la OMS.

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Caminata para crear conciencia sobre la campaña de inmunización contra la poliomielitis, en el Distrito de Thatta, Provincia de Sindh.

El doctor Dawood recuerda la vez en que un líder comunitario impidió el acceso de los vacunadores a su zona porque había leído un informe periodístico según el cual la vacuna era ineficaz. “Cuando me contaron esa historia, busqué al líder comunitario, un concejal, y traté de convencerlo, pero no lo logré. Así que llevé a mi hijo menor y, frente al concejal y a todos los aldeanos, le administré las gotas contra la poliomielitis. Esa técnica sí dio buen resultado”, dice el doctor Dawood.

Desde 2003, los esfuerzos para eliminar la poliomielitis del Pakistán han registrado grandes avances. En todas las rondas de vacunación, casi 32 millones de niños y niñas menores de cinco años han recibido la vacuna oral. En 2004, el número de casos de polio se redujo a 53, y en lo que va corrido de 2005 solo se han confirmado nueve casos. En cuanto a la meta de erradicar la enfermedad, Thatta, al igual que el resto del Pakistán, va por muy buen camino. No obstante, este y otros cinco países – Nigeria, el Níger, Egipto, la India y el Afganistán – siguen siendo endémicos. Erradicar la poliomielitis a nivel local es un paso fundamental para detener la transmisión a nivel mundial.


 

 

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La erradicación de la poliomielitis

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