Panorama: Omán

Dos hermanas viven con VIH desde hace 20 años

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Hoda Humoud, de 20 años, es una de las dos mujeres omaníes que operan una línea telefónica de comunicación directa sobre el VIH/SIDA con apoyo de UNICEF.

por Lucy Ashton

MUSCAT, Omán, 14 de noviembre de 2005 – Es 1984. Dos hermanas viven con su familia en la región montañosa localizada a pocas horas de distancia en automóvil al oeste de la ciudad de Muscat. Cuando la hermana mayor tiene apenas cinco años de edad, su madre muere de causas desconocidas. Poco después, ambas niñas son sometidas a un análisis para determinar si están infectadas con un virus sobre el que su familia y la mayoría de los doctores de Omán aún no han oído hablar. Se trata del VIH, y los resultados de ambas niñas son positivos.

Extraordinariamente, 20 años más tarde, ninguna de las dos hermanas −Raya y Lamia− manifiestan síntoma alguno, a pesar de que no toman ningún medicamento.

 “Le agradecemos a Dios nuestra buena salud", afirma Raya, la mayor de las dos. Esto no quiere decir que no hayan sufrido las consecuencias de la enfermedad. Además, han sido rechazadas por sus hermanos y no han podido contraer matrimonio.

Sin ninguna duda, Raya es la más jovial de las dos, y la que el mejor talante acepta su situación. Lamia, en cambio, se siente frustrada y enojada. Cuando se sienta, estudia sus manos frunciendo el entrecejo y deja que su hermana cuente su historia.

Ante el ostracismo

La madre de ambas se contagió el VIH a principios del decenio de 1980 debido a una transfusión de sangre. En esa época, Omán importaba sangre de África y Europa, y esa sangre no era sometida a análisis clínicos porque aún no existía la prueba del VIH.

Raya y Lamia son dos de los 909 casos confirmados del VIH en Omán. Sin embargo, los médicos especializados en el virus creen que en el país hay un número similar de personas infectadas con el VIH que no han sido diagnosticadas. Para dar respuesta a la enfermedad, el gobierno organizó en 1994 el Programa Nacional de Prevención del SIDA. Ese programa, que cuenta con el apoyo del UNICEF, ofrece servicios de examen del VIH, medicamentos, orientación psicológica y asesoramiento.

A pesar de que en Omán las personas infectadas con el VIH disponen de apoyo médico y psicológico, la sociedad en general apenas ha comenzado a tratar abiertamente las cuestiones relacionadas con el virus. Para la mayoría de los omaníes, el VIH/SIDA significa una muerte segura e inmediata.

Imagen del UNICEF
El Programa Nacional de Prevención del SIDA de Omán y UNICEF han organizado campañas de educación para los adolescentes y han establecido una línea telefónica de comunicación directa sobre el VIH/SIDA.

Cuando se confirmó que Raya y Lamia estaban infectadas, ambas sufrieron el rechazo de su familia y la discriminación de sus hermanos. "Les parecíamos repulsivas”, comenta Lamia amargamente. "Se negaban a sentarse cerca de nosotras y a compartir las comidas con nosotros".

Afortunadamente, la vida de ambas fuera del hogar continuó normalmente, aunque eso sólo fue posible debido a que las niñas mantuvieron su condición en secreto. Debido a que no mostraban ningún síntoma de enfermedad, nadie sospechó ni supo que estaban infectadas con el VIH.

La preocupación por la familia

“Fuimos a la escuela como todos los demás niños. Nuestra enfermedad nunca constituyó ningún problema en ese sentido", explica Raya.
Cuando las hermanas terminaron el ciclo escolar tuvieron que decidir qué iban a hacer. Casi todas sus amigas han contraído matrimonio y tienen hijos, pero para Raya y Lamia las posibilidades de casamiento son escasas.

Aunque ambas han recibido propuestas matrimoniales, algunos aspectos relacionados con su infección con el VIH han impedido que se casaran. Un pretendiente de Raya repudió el compromiso matrimonial no bien se enteró que estaba infectada. Y aunque el marido potencial de Lamia sabía que ella tenía el VIH cuando le propuso matrimonio, Lamia lo rechazó por temor a que una vez casados él aprovechara su condición médica para manipularla. “No quería convertirme en una esclava", explica.

A fin de reducir la discriminación social, el Programa de Prevención del SIDA y UNICEF han organizado varias exitosas campañas de educación sobre el VIH/SIDA orientadas a los adolescentes y han establecido una línea telefónica de comunicación directa sobre el VIH/SIDA, además de ofrecer servicios confidenciales de orientación psicológica, análisis clínico y tratamiento de la infección.

Por ahora, Raya tiene menos problemas que Lamia por estar infectadas con el VIH, aunque ambas se dedican intensamente a buscar empleo. Debido a que su padre está discapacitado, Raya está preocupada por sus hermanos y hermanas menores, a quienes hay que alimentar y mantener. El gobierno le ha prestado ayuda para que pueda asistir a cursos de inglés y uso de computadoras. "Me encantaría dar orientación sobre el VIH, pero hace un año que busco sin éxito cualquier clase de empleo”.


 

 

Vídeo (en inglés)

Noviembre de 2005:
Thomas Nybo informa sobre la línea telefónica de comunicación directa sobre el VIH/SIDA de Omán, que cuenta con el respaldo de UNICEF.

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Noviembre de 2005:
June Kunugi, Representante de UNICEF en los Países del Golfo, se refiere a la situación en materia de VIH/SIDA en Omán.

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