Estado de Palestina

Un largo camino hacia la recuperación para los niños de Gaza

Muchos de los sobrevivientes más jóvenes del último conflicto en Gaza necesitan desesperadamente tratamiento, no sólo para sus graves lesiones físicas, sino también para las heridas psicológicas que pueden tardar más tiempo en sanar.

Por Catherine Weibel and Loulou d’Aki

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2014-1069/d'Aki
Mohammed Mousa, de 12 años, se encuentra en una cama del hospital al-Shifa en Gaza. Quedó paralizado de la cintura para abajo después de que la metralla dañara un nervio en su espalda.

GAZA, Estado de Palestina, 8 de agosto de 2014 – Muchos niños de Gaza han perdido la vida y otros han visto cómo sus vidas cambiaban para siempre después de un mes marcado por la muerte, la destrucción y el miedo.

Para Mohammed Mousa, de 12 años, jugar con sus amigos nunca será lo mismo.

Encerrados en una casa llena de gente durante tres semanas consecutivas, Mohammed y sus amigos se aventuraron a salir una tarde, ansiosos por jugar en un parque cercano y escapar del encierro y del miedo. Israel y Hamas habían acordado una tregua.

“Estábamos jugando cuando de repente escuché el sonido de los aviones en el cielo”, recuerda.

“Después, hubo muertos y heridos. Vi cuerpos desgarrados en pedazos por todas partes”, dice en voz baja desde la cama del hospital donde se está recuperando.

Una explosión mortal

En la explosión que hirió a Mohammed cerca del campamento de refugiados al-Shati, en las afueras de la ciudad de Gaza, murieron 10 niños.

“Vi a mi mejor amigo, Mohammed Assam, que yacía muerto a mi lado”, dice Mohammed. “Me desmayé. Cuando me desperté, estaba aquí, en un hospital”.

El niño resultó herido por un trozo de metralla que cortó un nervio en su espalda, dejándolo paralizado desde las caderas hacia abajo.

En la misma sala, su amigo Mohammed Eila, de 10 años, yace en otra pequeña cama. La explosión quemó la mitad izquierda de su cara y de su cuerpo. Los médicos, preocupados de que una operación pudiera resultar incluso peor, tuvieron que dejar trozos de metralla en el estómago del niño.

Imagen del UNICEF
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Sara Ahmed, de 7 años, se recupera de las lesiones que sufrió durante una explosión que mató a su padre y a su tío y destruyó su casa en Gaza. Ha dejado de hablar, y sólo emite gemidos o gritos.

Muchos de los jóvenes sufrieron lesiones que necesitan atención fuera del enclave costero debido a que no es posible tratarlos en las instalaciones médicas locales 

“Quiero volver a casa. Quiero ver a mis amigos”, dice Mohammed Eila, antes de agregar: “Es decir, a los que sobrevivieron a la explosión”.

El niño dice que quiere asistir a la clase de ciencia y estudiar para poder llegar a ser médico un día y ayudar a la gente.

Un recuento devastador

Por lo menos 447 niños de Gaza murieron en un mes como consecuencia de los bombardeos aéreos y las explosiones, una indicación del efecto devastador que el conflicto ha supuesto para los más jóvenes y más vulnerables.

Alrededor del 70% de los niños muertos tenían 12 años o menos: el más joven fue un bebé de 10 días de edad. Otros 2.744 niños resultaron heridos.

Además de las lesiones físicas, los combates han traído también graves heridas psicológicas.

Sara Ahmed, de 7 años, vestida con un traje de color rosa que no refleja su triste estado de ánimo, ha dejado de hablar. Desde que fue rescatada de los escombros de su casa tras un ataque aéreo, solamente gime y llora.

Quienes la encontraron dijeron que tuvieron que sacarla de los brazos de su padre muerto, que seguía aferrado a ella.

La niña ha pasado por la sala de operaciones en tres ocasiones. Tiene un nervio cortado y no puede mover la pierna.

Un pequeño regalo

¿Cómo ayudar a un niño que deja de jugar, hablar o funcionar normalmente después de una lesión o un trauma? Esta es la labor de los asesores que trabajan en los equipos de emergencia psicosocial operados por el Centro Palestino para la Democracia y la Resolución de Conflictos (PCDCR), que recibe apoyo de UNICEF.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2014-1037/d’Aki
Rabi, un trabajador del Centro Palestino para la Democracia y la Resolución de Conflictos (PCDCR), ofrece una muñeca a una niña herida en el Hospital al-Shifa en Gaza. Junto a ella yace un niño.

Desde los primeros días del último conflicto, el PCDCR desplegó a 60 consejeros en Gaza. Hasta ahora han prestado apoyo psicosocial inicial a 2.206 niños en necesidad desesperada de orientación después de haber sufrido lesiones, perdido a sus familiares o visto sus casas destruidas.

“Nuestro objetivo inicial es reducir al mínimo el sufrimiento de los niños en la mayor medida posible”, dice Iyad Abu Hjayer, director de la sección del PCDCR en Gaza. “Traemos al niño un pequeño regalo para mostrarle que nos importa su situación. Queremos que vean que estamos en el hospital para apoyarlos, y que estamos aquí para ayudarlos”.

Los niños que resultaron heridos en Gaza sólo están comenzando a abrirse paso en el largo camino que lleva hacia la recuperación. Necesitarán asesoramiento por un largo tiempo antes de volver a sonreír, y pueden pasar varios años antes de que comiencen a tener una sensación de alegría.

“Estar sentado al lado de un niño que está gravemente herido, a veces quemado, paralizado, amputado o ciego, me hace tener sentimientos encontrados”, dice Abu Hjayer.

“Me hace sentir muy enfadado contra quienes hayan hecho esto. También me hace sentir impotente y triste por el futuro del niño”, dice. “Pero una vez que comienzo a hablar con ellos, me siento útil, y empiezo a sentirme mejor, porque sé que esto les ayudará a recuperarse de las atrocidades que han sufrido”.


 

 

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