Estado de Palestina

Una niña palestina fortalece la confianza en sí misma a través de la educación

Por Monica Awad

KUFR ZEIBAD, Estado de Palestina, 26 de diciembre de 2013 – Mariam tiene 14 años. Vive en Kufr Zeibad, un poblado diminuto en el norte de la Ribera Occidental. Acude a clase y cuando termine su educación secundaria trabajará en el pequeño taller de costura de la familia.

Diagnóstico temprano

Cuando Mariam tenía unos pocos meses de edad, su madre, Maysa, notó que la circunferencia de su cabeza parecía más pequeña de lo normal para su edad. Llevó a Mariam a un hospital cercano, donde le diagnosticaron microcefalia, un trastorno del desarrollo neurológico.

A pesar del crecimiento anormal del cerebro de Mariam, Maysa insistió en enviarla a la escuela. Pero a medida que Mariam se hizo mayor, Maysa temió que no pudiera aprender ni estudiar cómo los otros niños, por lo que la sacó de la escuela. “Sentí que no tenía otra opción”, recuerda. “Me resultó muy difícil ayudar a mi hija con su tarea todos los días, sobre todo porque mi hija mayor, Aya, padece el mismo trastorno”. Aya tuvo también que abandonar la escuela cuando tenía 12 años.

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2013/State of Palestine/Ahed-Izhiman
Mariam, de 14 años, es estudiante. Vive en Kufr Zeibad, en la Ribera Occidental, y cuando termine sus estudios trabajará en el pequeño taller de costura de la familia.

Un regreso a la educación

Nabil Ghanayem, el coordinador de un espacio acogedor para los adolescentes de la localidad, que recibe apoyo de UNICEF, se reunió con Mariam y se hizo cargo de su caso.

“Estaba convencido de que Mariam podía fortalecer su personalidad y obtener confianza en sí misma en la escuela”, dice. “Al igual que cada uno de nosotros, ella también tenía algo que aportar a la sociedad”.

Persuadió a la madre de Mariam para que dejara a su hija terminar su educación. El Sr. Ghanayem también alentó a Mariam para que participara en las diversas actividades recreativas que se celebran en el espacio acogedor para los adolescentes de Kufr Zeibad

Un año después, Mariam ha reanudado sus estudios. También acude al centro tres veces por semana después de la escuela. “Me gusta el dibujo, y me gusta todavía más cuando dibujo con mis amigos”, dice. 

Mariam ha desarrollado habilidades para la vida práctica que han mejorado su confianza en sí misma y sus habilidades de comunicación. “Ya no tengo miedo de hablar con la gente”, dice. “¡Tengo muchos amigos en la escuela y en el centro!”

Maysa dice que ha notado la diferencia en la personalidad de Mariam. Ahora es capaz de comunicarse con los demás, de resolver problemas… y siempre está dispuesta a participar en actividades con otros adolescentes.

Un modelo a seguir

Maysa ha criado a sus hijos ella sola desde que su marido falleció, y aunque comprende que Aya y Mariam tienen menos esperanza de vida que sus otros hijos, ha decidido que no se queden en casa.

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2013/State of Palestine/Ahed-Izhiman
La madre la había sacado de la escuela, temerosa de que la discapacidad de la niña le impidiera continuar con sus estudios. Desde que el espacio acogedor para los adolescentes de la localidad se hiciera cargo de su caso, está estudiando dibujo con buenos resultados.

El oficial de juventud y desarrollo de UNICEF, Maysoon Obeidi, analiza la importancia de garantizar que Aya, Mariam y todos los demás niños tengan acceso a la educación y a la actividad. “Es preciso dotar a adolescentes como Mariam de oportunidades para que aprendan nuevas aptitudes y liberen todo su potencial para convertirse en participantes activos de la sociedad, y contribuyan a abordar las actitudes y percepciones sociales negativas”, dice.  

Sin duda, dice el Sr. Ghanayem, sólo por el hecho de asistir a la escuela y al centro, Mariam ha ejercido una gran influencia en sus compañeros. “Mariam es una verdadera historia de éxito para todo el pueblo”, dice. “Se ha convertido en un modelo a seguir para todos los niños de su edad”.

UNICEF, con el financiamiento del Comité Nacional de Italia, apoya 58 espacios amigos de los adolescentes a lo largo de la Ribera Occidental, incluidas Jerusalén Oriental y la franja de Gaza. Los centros ofrecen a más de 85.000 adolescentes la oportunidad de participar en actividades recreativas y psicosociales, deportes y educación basada en aptitudes para la vida práctica, con un enfoque especial en los niños más vulnerables.

Los centros también contribuyen a apoyar la participación efectiva, el desarrollo y la inclusión de los niños con discapacidad para que puedan hacer oír su voz en la sociedad.


 

 

Búsqueda