Estado de Palestina

En Gaza, la pobreza obliga a los niños a elegir entre la supervivencia y la escuela

Por Catherine Weibel

FRANJA DE GAZA, Territorio Palestino Ocupado, 17 de agosto de 2011. Ayman tiene 15 años y vive en Khuza’a, una aldea empobrecida en el sur de Gaza, donde la pobreza extrema ha aumentado enormemente debido al bloqueo. Para Ayman, la cantidad de comida que haya en la despensa determina si puede o no acudir a la escuela todos los días.

“Todas las mañanas, lo primero que hago es ir a la cocina”, dijo. “Si hay comida, voy a la escuela; si no hay, voy a trabajar”.

VÍDEO (en inglés): La corresponsal de UNICEF, Catalina Weibel, informa sobre los niños de Gaza que arriesgan sus vidas para alimentar a sus familias y ayudarles a sobrevivir.  Véalo en RealPlayer

 

Vidas en peligro

Lamentablemente, el caso de Ayman es frecuente. “El año pasado, en Khuza’a, más de 50 niños de 13 a 16 años tuvieron que abandonar la escuela para ayudar a alimentar a sus familias”, dijo Sabah Al-Qarrah, jefe del centro familiar que recibe apoyo de UNICEF. Muchos de estos niños trabajan en la peligrosa “zona de separación*”, una zona militar de acceso restringido que se extiende a lo largo de la barrera que separa Gaza de Israel. Los niños ingresan a la zona para recoger grava, plástico o chatarra entre los escombros de las casas destruidas hace dos años y medio, durante la operación “Plomo fundido”. Las fábricas locales compran la grava por menos de un dólar la bolsa para emplearla en la construcción, ya que la importación de materiales está restringida debido al bloqueo.

Trabajar en la “zona de seguridad” es una actividad peligrosa. Las fuerzas de seguridad israelíes disparan de manera sistemática hacia cualquier persona que entra en la zona, alegando razones de seguridad. Esta zona de acceso restringido, que tiene oficialmente 300 metros de profundidad, fue impuesta unilateralmente por las autoridades de Israel en mayo de 2009. En los últimos 18 meses, según han documentado UNICEF y sus aliados, 30 niños han sido víctimas de disparos de las fuerzas de seguridad israelíes cuando trabajaban en la “zona de seguridad” o cerca de ella. No obstante, el número de niños heridos ha disminuido considerablemente en los últimos cinco meses.

Imagen del UNICEF
© UNICEF OPT/2011/El Baba
Ayman (izquierda) tiene 15 años y se rompió recientemente el pie: un bloque de escombro cayó de la parte superior de la carreta cuando huía después de escuchar disparos y ver a las fuerzas de seguridad israelíes. Dice que una bala rozó a uno de sus amigos.

“Los niños pueden ir a recoger escombros en zonas más seguras, pero no sería sostenible”, explicó Al-Qarra. “No pueden permitirse el lujo de pagar cuatro sheqalim para el transporte cuando perciben un máximo de diez sheqalim al día (el equivalente a tres dólares estadounidenses)”.

“Sin posibilidad de elegir”

Ayman cree que no tiene más remedio que trabajar en la “zona de seguridad” para ayudar a mantener a su familia. “No puedo permitirme pensar en los riesgos”, explicó. “Somos 12 miembros en mi familia y tengo que ayudar a alimentarlos”.

Los riesgos son muy reales y Ayman mencionó un incidente que ocurrió en marzo, cuando una bala rozó a uno de sus amigos. “Al principio, los soldados israelíes dispararon al aire”, dijo. “Pero si no huimos de inmediato, nos disparan a nosotros”.

Recientemente, en un intento por escapar a una lluvia de balas disparadas en su dirección, Ayman se fracturó un pie cuando un gran bloque de hormigón cayó de lo alto de una carreta que había estado utilizando para el transporte de los escombros recogidos.

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© UNICEF OPT/2011/El Baba
El centro familiar de Khuza'a, que recibe apoyo de UNICEF, ofrece a los niños clases de recuperación y actividades recreativas. Sus educadores tratan de convencer a los niños de que permanezcan en la escuela y abandonen las actividades peligrosas que realizan para ganarse la vida.

“Cuando comienzan a disparar, yo trato de salir de la zona tan pronto como pueda”, dijo. “Pero no puedo darme el lujo de dejar atrás los escombros que he recogido”.

Un precio muy alto

El amigo de Aymen, Mazen, tiene 16 años y ha estado recogiendo escombros desde que su padre abandonó el hogar y él tuvo que ocuparse de su madre enferma y de sus cinco hermanos. Mazen, que sufre dolor de espalda debido a los bloques pesados que carga, dejó la escuela hace varios meses. Su madre es propietaria de un terreno en la “zona de seguridad”, cerca de la barrera, pero no ha podido acceder a él desde 2009 debido a los disparos israelíes en la zona.

“He perdido mi único medio de vida, no puedo ni siquiera comprar leche o jugo para mis hijos”, dijo. “Todo lo que puedo hacer es decirles que tengan cuidado y huyan en el instante en que escuchen disparos”, afirmó.

El apoyo de UNICEF

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© UNICEF OPT/2011/El Baba
En mayo de 2009, las fuerzas de seguridad israelíes impusieron unilateralmente una “zona de separación” que rodea la barrera levantada entre Gaza e Israel, aduciendo razones de seguridad. Esta zona de acceso restringido tiene oficialmente 300 metros de profundidad. En la práctica, puede alcanzar hasta un kilómetro y no está claramente delimitada.

Para ayudar a los niños a superar la pobreza y reducir las tasas de deserción escolar, UNICEF apoya 38 centros acogedores para los adolescentes y centros familiares en Gaza, con fondos de la Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA por sus siglas en inglés), el Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO por sus siglas en inglés) y el Banco de Palestina. Los centros cuentan con zonas de juego seguras, clases de recuperación, clases de deporte y apoyo psicosocial en un ambiente seguro.

Ayman acude habitualmente con sus amigos a un centro de este tipo. Al entrar en la instalación, su rostro se le ilumina al ver los globos de colores que se utilizaron ese día para las actividades recreativas. “Es tan bueno no tener que pensar en el trabajo por unas horas”, susurró el joven de 15 años.

El director del centro, Sabah Al-Qarra, trata de convencer a menudo a Ayman de que asista a clases de recuperación y vaya a la escuela con más frecuencia. “Me pregunto en qué se convertirán estos niños cuando crezcan sin ninguna cualificación”, dijo. “Es desgarrador ver cómo se debaten entre el deseo de ayudar a sus familias a sobrevivir y el sueño de ir a la escuela y construirse un futuro”.

* La “zona de seguridad” se conoce también como la “zona de acceso restringido”.


 

 

Alianza de UNICEF y la Unión Europea

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