Panorama: Nigeria

En Nigeria se difunde el mensaje de la educación para todos

Por Patrick Moser

El Día del Niño Africano se celebra todos los años el 16 de junio. El tema de 2014 es “una educación apropiada, de calidad, gratuita y obligatoria para todos los niños en África”.

En Nigeria, más de 10,5 millones de niños están sin escolarizar, según los datos más recientes, la mayoría en el norte del país, y muchos de ellos son niñas. UNICEF está tratando de convencer a sus familias de la importancia de que las niñas vayan a la escuela y de garantizar que no se queden atrás.

Imagen del UNICEF
© UNICEF NYHQ/2014/Esiebo
Nailaiu Al-Quasm, de 12 años, forma parte del numeroso grupo de niñas matriculadas en la escuela primaria Gyezmo gracias al proyecto de educación de las niñas. Nailaiu espera convertirse en doctora cuando sea mayor.

TORO, Nigeria, 13 de junio de 2014 – Kasimu Liman Toro muestra su orgullo mientras su hija de 12 años, Nailatu, habla sobre su sueño: convertirse en doctora un día.

“La voy a apoyar con todo mi corazón, hasta el día en que me muera” dice el Sr. Toro, sentado a la puerta de su casa en Toro, una pequeña ciudad del noroeste de Nigeria cuyo nombre él mismo comparte.

El Sr. Toro no aprendió a escribir hasta que acudió a las clases de alfabetización de adultos, pero insiste que sus 15 hijos, entre ellos sus 11 hijas, reciban una educación.

Ex mensajero de una oficina gubernamental, el Sr. Toro dirige una escuela coránica tradicional en una cabaña de barro y adobe cerca de su casa.

“Incluso trato de que las niñas de los vecindarios vayan a la escuela”, añade con una sonrisa.

Promotores del cambio

Nailatu sostiene una vara para seguir las letras en árabe mientras lee en voz alta un pasaje del Corán. El Sr. Toro hace hincapié en que, al igual que ella, todos sus estudiantes en edad escolar asistan a la escuela gubernamental.

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Nailaiu responde una pregunta de su maestra en la escuela primaria Gyezmo.

Miembros respetados de la comunidad, como el Sr. Toro, tienen una importante tarea que desempeñar como promotores del cambio en una región donde hay una gran oposición a la educación oficial, especialmente para las niñas. En su calidad de malam –como se conoce a los profesores del Corán en la zona predominantemente musulmana del norte de Nigeria– tiene una sólida influencia sobre otras familias.

Muchos niños del norte de Nigeria asisten solamente a las escuelas coránicas, donde les enseñan a memorizar y recitar el Corán, pero no los conocimientos de aritmética, alfabetización y aptitudes para la vida práctica que necesitan para funcionar de forma eficaz en el mundo de hoy.

De los 10,5 millones de niños del país que están sin escolarizar, el 60% se encuentran en el norte y la mayoría son niñas.

“Todavía encontramos resistencia a enviar a los niños a la escuela, especialmente a las niñas. Esto se debe en parte a la desconfianza de lo que se considera como una educación occidental, pero también una escasa percepción del valor de la educación, y a que la calidad de la enseñanza es a menudo deficiente”, dice Abdulai Kaikai, que dirige la oficina sobre el terreno de UNICEF en Bauchi.

Muchas familias simplemente no pueden pagar los costes de enviar a sus hijos a la escuela.

Mientras Nailatu aprende sobre anatomía en la escuela primaria central de Gyezmo en Toro, un joven vigila un rebaño de ganado que pasta hierba en un solar frente a la escuela.

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Nialaiu muestra sus tareas escolares a su padre, Mallam Kasimu Liman Toro, que dirige una escuela coránica en Toro.

Dice que su nombre es Hamsa y que tiene “unos nueve años”. Pero es muy tímido para responder a otras preguntas. Un tío que le acompaña explica que el niño fue la escuela durante unos cuantos años, pero que tuvo que abandonarla cuando su padre le envió a ocuparse del ganado de un pariente.

“Algunos de los niños no pueden ir a la escuela debido a las necesidades de la familia”, explica la maestra de Nailatu, Lami Samuel. “Algunas de las familias son pobres; no pueden pagar la educación de sus hijos. Así que algunos de estos niños van al mercado a realizar algún tipo de tarea, para poder obtener algo de dinero”.

Acceso a la educación

El proyecto de educación de las niñas, financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, trata de matricular a 1 millón más de niñas en la escuela para 2020, y al mismo tiempo mejorar la calidad de la educación. El proyecto busca también el despliegue de más de 10.000 maestras a las zonas rurales, donde la predominancia de maestros del género masculino disuade a muchas familias de enviar a sus hijas a la escuela.

El proyecto está ayudando también a las escuelas coránicas tradicionales a incorporar asignaturas básicas como las matemáticas, las ciencias, el inglés, el hausa y aptitudes para la vida práctica. Y cada vez hay más familias que han asumido la tarea de garantizar que el mayor número posible de niños vaya a la escuela.

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Hadiza Ahmadu celebró una reunión con la asociación de madres. “Queremos aumentar el número de niñas que reciben educación para que haya más mujeres haciendo cualquier tipo de trabajo”, dice la Sra. Ahmadu.

Justo frente a las aulas de la escuela primaria Gyezmo, un grupo de mujeres de la asociación local de mujeres se encuentran sentadas en alfombras sobre el suelo, debatiendo su campaña de concienciación y asistencia a la escuela.

“Cuando un alumno abandona la escuela, vamos a la casa del niño y hablamos con la familia. Algunos no tienen dinero suficiente para enviar de nuevo a sus hijas a la escuela”, dice Hadiza Ahmadu, que preside la asociación. “Utilizamos el poco dinero que tenemos para ayudar a esas niñas a comprar lápices y cualquier otro material que necesiten”.

“Lo que nos motiva como mujeres es que encontramos niñas que han quedado atrás en la educación. Queremos aumentar el número de niñas que reciben educación para que haya más mujeres haciendo cualquier tipo de trabajo”, dice la Sra. Ahmadu. “Los hombres nos dan problemas, porque la mayoría no quiere que las mujeres vayan a las oficinas y trabajen. Hablamos con ellos para hacerles comprender que es muy importante para las niñas recibir una educación”.

Nailatu, por ejemplo, dice que está decidida a estudiar mucho.

“La educación es muy importante, porque cuando crezca quiero ser doctora”, dice con timidez. “Quiero ayudar a la gente. Quiero ayudar a mi madre, mi padre, a mis hermanos, mis hermanas”.


 

 

Fotografía UNICEF: Educación

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