Panorama: Nigeria

UNICEF y sus aliados dan nuevas esperanzas a los niños nigerianos acusados de brujería

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2009
El Embajador de Buena Voluntad de la Oficina de UNICEF en Nigeria, Nwankwo Kanu, en compañía de varios niños en el Centro de la red de derechos y rehabilitación de los niños, conocido por CRARN en sus iniciales inglesas, en la localidad de Esi-Eket del Estado de Akwa Ibom, en la región meridional de Nigeria.

Por Geoffrey Njoku

ESI-EKET, Nigeria, 2 de julio de 2009 - Paul, un joven cuyo padre es director de escuela, vive desde hace dos años en el Centro de la red de derechos y rehabilitación de los niños, más conocido como CRARN en sus iniciales inglesas, localizado en esta población del Estado de Akwa Ibom. Su padre lo visita ocasionalmente en el centro pero no está dispuesto a llevarlo de regreso a su hogar debido a que el joven está marcado con un estigma: es un “niño brujo”.

Paul fue acusado de brujería por su madrastra, que lo llevó a una iglesia cuyo pastor declaró que el niño era, efectivamente, un brujo. La madrastra lo expulsó del hogar. “Me sentí muy mal cuando mi madrastra dijo que era brujo”, comenta Paul. “A partir de entonces, no pude jugar ni hablar con nadie”.

El fenómeno de los “niños brujos” se basa en la noción de que hay niños y niñas que cuentan con poderes sobrenaturales mediante los cuales controlan de manera negativa a otras personas y el curso de los acontecimientos. Los presuntos “niños brujos” son acusados de practicar la hechicería y la magia. Los niños acusados de brujería sufren las peores formas de privación de sus derechos, entre ellas el rechazo y el abandono por parte de sus padres, el abuso físico y psicológico y, en casos extremos, la muerte.

Levantar el ánimo de los niños

Paul y los demás niños y niñas que residen en el centro CRARN tuvieron por lo menos la satisfacción de recibir a Nwankwo Kanu, Embajador de Buena Voluntad de la Oficina de UNICEF en Nigeria. La visita al centro, que reflejó el claro afecto que Kanu siente por los niños, así como su preocupación por su suerte, sirvió para levantar los ánimos de los niños y darles esperanzas.

Esi-Eket es una hermosa aldea rural en el Estado de  Akwa Ibom, en la región meridional de Nigeria. Desde 2003, cuando Sam Ikpe Itauma, el actual coordinador de CRARN, rescató a tres niños abandonados, el pequeño conjunto de viviendas que se levantan en la espesura se ha convertido en hogar y escuela para unos 186 niños a quienes se considera “brujos”.

Sam Ikpe Itauma, Presidente de CRARN, explica que en el centro se reciben entre 10 y 15 nuevos niños por semana. Se trata de niños que han sido abandonados o a quienes sus familias envían al centro para que allí se les “purifique”. Algunas familias creen que en el centro se “limpian” los poderes sobrenaturales de los niños.

El papel de la comunidad en materia de protección

La visita de Kanu puso de relieve la necesidad de brindar apoyo a los niños y niñas alojados en el centro. La Dra. Suomi Sakai, Representante de UNICEF en Nigeria, aprovechó la ocasión y la presencia de destacados dirigentes políticos y comunitarios y de los pobladores de la aldea, para recordarles que la sociedad es responsable de la protección de los niños.

“Estos niños necesitan que todos los que formamos parte de la comunidad les brindemos protección y atención”, comentó la Representante. “Éstos son nuestros niños”.

La Dra. Sakai elogió al gobierno del Estado de Akwa Ibom por haber aprobado la ley sobre los derechos del niño y por tomar medidas contra quienes abusan de los menores. Al mismo tiempo, exhortó a las autoridades a que apliquen con más severidad esas normas jurídicas a fin de garantizar la protección sistemática de los niños y niñas por parte del Estado.

La visita de Kanu tuvo un efecto conmovedor, y quizás haya servido para modificar las ideas y creencias de algunas personas.

Apoyo a los derechos de los niños

Antes de la visita de Kanu, UNICEF había establecido una alianza con una de las principales instituciones financieras de Nigeria, el Zenith Bank, que realizó una donación de 85.000 dólares destinados a la construcción de instalaciones acogedoras para los niños en el centro de CRARN. Las nuevas edificaciones permitirán alojar a los niños en condiciones de mayor comodidad y contarán con espacio para las labores de orientación, las actividades recreativas y el estudio.

Además de prestar ayuda a CRARN, UNICEF ha colaborado con varias organizaciones no gubernamentales con el objetivo de que los niños y niñas rechazados por haber sido acusados de brujería puedan ser rehabilitados, y reciban atención y protección adecuada. Además de esto, UNICEF ha apelado a diversas estrategias de movilización social con el propósito de crear un consenso contra el estigma de la noción de “niño brujo” y acerca de la necesidad de eliminar las creencias de ese tipo.

UNICEF también ha colaborado con varias organizaciones de la sociedad civil en pro de la aprobación de la ley sobre los derechos del niño. Esa norma jurídica, aprobada en 2008, castiga severamente a quienes acusen de brujería a menores. Varias de esas personas ya han sido procesadas y cumplen penas de prisión.


 

 

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